El Malecon

Viajes La Habana

ofrecido por

Buscador GRATUITO de hoteles baratos y viajes

Entrada
Salida
» Busca tu hotel en booking.com

El Malecon

La avenida El Malecón se extiende a través de siete kilómetros por el litoral norte de la isla, y es el lugar más popular de la ciudad. Se extiende desde el Castillo de la Punta, en la entrada de la bahía, hasta la Chorrera, la desembocadura del río Almendares.

Arquitectura LahabanaEl Malecon es conocido en el mundo entero y es un punto de encuentro de habaneros y visitantes para pasear, conversar, descansar y, sobre todo, admiran su puesta del sol, que se retira por el noroeste y crea unas vistas espectaculares de toda la bahía.

Entre el Malecón y el mar hay una amplia acera y un muro a todo su largo. A este muro acuden multitud de personas tanto de día como de noche, algunos para pescar y otros para disfrutar de un rato de ocio frente al mar, al compás de todas las músicas que aquí y allí se pueden escuchar. Sólo cuando hay temporal, conocidos como “un norte”, las olas llegan hasta los edificios en la otra acera de la avenida y el Malecón se representa solitario y melancólico.

El Malecón en sí, es sólo un rompeolas, y son sus gentes y su entorno los que lo hacen muy especial. En su entorno hay importantes monumentos históricos, como el dedicado a la memoria de las víctimas de la explosión del acorazado Maine, que inició la guerra de los Estados Unidos contra España en 1898, el monumental Nacional, o el sitio dedicado a recordar la figura de Calixto García, importante personalidad de la gesta independentista cubana.

Asimismo, los visitantes tropiezan con la imagen de bronce del Titán Antonio Maceo, localizada en un extenso parque de igual nombre, la cual parece dictar desde su posición dominante la estrategia para enfrentar la inclemencia de las olas que azotan al Malecón en los meses de invierno.

Además, lo rodean numerosos hoteles antiguos, como el Cohiba y el Riviera, construidos frente a una fuente de agua, y el Hotel Nacional, uno de los más hermosos de la ciudad desde el punto de vista arquitectónico, junto a la estatua ecuestre de Calixto García, héroe de la independencia cubana.

En el Castillo de la Punta, el Malecón continúa por la Avenida del Puerto bordeando la Bahía de La Habana. Por esta ruta se llega hasta la carretera de la Vía Blanca que ya sale de la ciudad en camino a Guanabacoa y de ahí en línea recta hasta la ciudad de Matanzas. Es posible también desde el área del Castillo de la Punta entrar en el Túnel de La Habana que sale al otro lado de la bahía en la carretera Monumental. Esta carretera se mantiene no muy lejos del litoral hasta que se une con la Vía Blanca al norte de Guanabacoa. En la otra dirección el Malecón llega hasta el Túnel del Almendares. Al otro lado de este túnel comienza la Quita Avenida de Miramar.

Además de su bello entorno y su historia centenaria, el Malecon de La Habana constituye una pieza clave en el orden vial de la ciudad, pues con sus seis carrileras (tres en cada dirección) permite una circulación fluida. Es allí también donde se realizan actos multitudinarios y festivos como el Carnaval de La Habana.

Actualmente, el Malecón se encuentra en pleno proceso de rehabilitación, al igual que las centenarias casas que acompañan su recorrido, por lo que la fachada marítima de La Habana va recuperando poco a poco el esplendor y belleza de otros tiempos. Curioso resulta ver el bosque de banderas que representa a los mártires de Cuba en Estados Unidos, justo delante de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y que impide ver desde este edificio el emblemático Malecón.

Historia

Recién entraba el siglo XX cuando se colocó la primera piedra del actual Malecón de La Habana, en un proyecto que entonces solo contemplaba el tramo que va desde la actual calle Prado hasta Crespo, custodiado por árboles y luminarias. Pero la idea del muro data de mucho antes, de cuando la ciudad se quedó pequeña, alrededor de 1819, y se impuso la necesidad de ensanchar sus murallas.

Por entonces, la zona costera que iba desde la entrada de la bahía hasta el Torreón de San Lázaro, era solo un espacio abierto de roca y mar, hermoso pero inhóspito, adonde algunas familias acudían a tomar baños de mar. Desde la zona que hoy ocupa el parque Maceo hasta el Río Almendares, lo que existía era una costa de agudos arrecifes y un monte firme e impenetrable; que las autoridades españolas consideraban muralla natural ante ataques de diverso signo. Monte Vedado.

Cuando en 1859 comenzó a circular el ferrocarril urbano que iba desde las cercanías del puerto hasta la propia desembocadura del Almendares, aparecieron los barrios de el Carmelo y el Vedado y se le encargó al ingeniero Francisco de Albear, gestor del majestuoso Acueducto de La Habana, un proyecto de desarrollo para el litoral.

Albear concibió una formulación compleja y acertada de lo que debía ser la obra, más allá de un simple paseo. Según consta en documentos históricos, la ancha avenida se construiría a cuatro metros sobre el nivel del mar, separada de la orilla, y contaría en su parte inferior con una larga sucesión de 250 bóvedas, para dar cauce a otras necesidades de la ciudad. Todo el proyecto costaría 850 mil pesos de la época. Al final, la propuesta del célebre ingeniero quedó en el olvido.

No fue hasta 1901 en que por fin se decidió acometer las obras del Malecón, en principio sin grandes pretensiones. Durante el mandato del dictador Gerardo Machado, la construcción del muro tomó impulso bajo la dirección del destacado urbanista Jean Forestier, famoso por sus intervenciones en Sevilla y París, quien había venido a Cuba a establecer un Plan Director de la ciudad de La Habana por expreso deseo de Machado quien le encargó otras importantes construcciones, como por ejemplo todo el paisajismo que rodea El Capitolio, la obra más emblemática del mandato de Machado. Gracias a Forestier el proyecto inicial se transformó en el largo muro de hoy.

Recomendar

Viajes.net

Utiliza las estrellas para valorar este destino:

8 / 10

2 votos

2779 visitas

Compartir Facebook
Destinos relacionados