El Capitolio

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El Capitolio

Imitación fiel del Capitolio de Washington, aunque algo más alto y más rico en detalles, albergó la sede del Gobierno hasta 1959 y sus muros fueron testigos de importantes acontecimientos históricos. Hoy es un símbolo de la ciudad, visible desde gran parte de La Habana.

Monumentos LahabanaEl Capitolio, inaugurado en 1929, se encuentra a la entrada del centro histórico de La Habana Vieja, que en diciembre de 1982 alcanzó la denominación de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Tras el triunfo de la Revolución en 1959 perdió sus funciones y actualmente alberga la Academia de ciencias de Cuba y el Museo de Historia Natural, además de servir como centro de Convenciones internacionales.

Su impresionante cúpula es el segundo punto más alto de la ciudad, precedido por el Monumento a Martí, en la Plaza de la Revolución. Es además la quinta más importante del mundo en estilo renacentista y sus proporciones y silueta recuerdan a la cúpula de la Basílica de San Pedro de Roma. Pero el Capitolio cuenta con numerosos motivos arquitectónicos, históricos y decorativos como para impresionar a todos los que se acercan a visitarlo.

Su cúpula cobija la tercera estatua bajo techo mas grande del mundo: solo el Buda de Nava en Japon y el monumento a Lincoln en Washington DC son mayores. La estatua de la República de Cuba, inspirada en la modelo habanera Lily Válty, surgió de las manos del escultor italiano Angelo Zanelli, quien también la utilizó para esculpir las metópas del pórtico central. La majestuosa escultura de bronce laminado en oro de 22 quilates, mide alrededor de diecisiete metros, incluyendo su base de mármol ónix antiguo egipcio.

Otro detalle que llama mucho la atención del visitante es el pórtico central, soportado por diecisiete columnas jónicas de granito. En él destacan, además, las tres grandes puertas de bronce que dan acceso a la planta principal y los bajorrelieves o metópas del mencionado Zanelli. Las tres puertas que preceden la entrada al Salón de los Pasos Perdidos guardan pasajes de la historia de Cuba. En general, en los salones, lámparas, cristales, pueden observarse símbolos patrióticos e incluso, la gran mayoría de las obras de arte se refieren a algún motivo nacional.

Del Capitolio parte el kilómetro 0 de todas las carreteras del país y el punto está señalizado, actualmente, con la replica del diamante original. El diamante auténtico, de 25 quilates, valorado en 25.000 pesos de la época, fue encastrado en el piso de granito del Salón de los Pasos Perdidos, justo en centro mismo de la cúpula y a los pies de la Estatua de la República. Según se cuenta, el diamante perteneció al último zar de Rusia, Nicolás II, y se le otorgaban poderes curativos. A pesar de todas las medidas de seguridad, fue robado y volvió a aparecer un año más tarde. Ahora, el original está custodiado en la cámara de seguridad del Banco Central de Cuba.

Construido en 1929 como palacio del dictador Machado, fue hasta 1959 la sede de la Cámara de Representantes y del Senado. El arquitecto encargado de coordinar todo el proyecto fue Eugenio Raynieri Pietra, y la obra, de una envergadura colosal, se pudo realizar en poco más de tres años gracias a la gran inversión humana y económica que se volcó en ella.

A principios del siglo XIX el espacio que hoy ocupa el Capitolio de La Habana era una gran ciénaga convertida en un vertedero extramuros de la capital. La rehabilitación de la zona se llevó a cabo tras instalar allí el primer Jardín Botánico de La Habana, donde se llevaron a cabo importantes estudios de la adaptación de plantas. En 1839, una vez trasladadas las plantas del Jardín Botánico a su nueva ubicación, se inauguró allí mismo la Estación de Ferrocarriles de Villanueva, que funcionó hasta la primera década del siglo XX cuando se hizo necesario construir otra Estación de Ferrocarriles más moderna.

Tras varios intentos fallidos por rehabilitar la antigua estación, no fue hasta 1926 que se comenzó su construcción con la incorporación de ocho mil obreros trabajando las 24 horas del día en jornadas de 8 horas. La historia de la arquitectura conoce de pocos casos en que un monumento de tal magnitud haya sido ejecutado en tan breve espacio de tiempo (3 años y 50 días). El Capitolio fue inaugurado la tarde del jueves 20 de mayo de 1929, pero no fue entregado al Cuerpo Legislativo hasta el 24 de febrero de 1931, después de culminarse el trabajo decorativo.

El Capitolio cubano, incorporó lo más genuino que caracterizaba el desarrollo artístico y arquitectónico de la época, de ahí su estilo ecléctico. Se le añadieron obras escultóricas que responden a la monumentalidad del edificio y se le incrustaron en puertas, paredes y frisos, tanto en bronce como en piedra, obras de la más exquisita factura, todas cargadas del simbolismo que caracteriza un pueblo consolidado en la historia por sus luchas.

Resulta notable la variedad y riqueza de los materiales empleados en esta construcción, como las cincuenta y ocho variedades de mármol cubano y de otras partes del mundo empleados en los pavimentos y en los paneles escultóricos labrados; los herrajes de bronce de puertas y ventanas; las lamparas, apliques, candelabros; las pinturas murales que decoran los hemiciclos (más de veinticuatro); las decoraciones y molduras de fina ejecución de los falsos techos y paredes realizadas en yeso y estucado. Las maderas preciosas, preferentemente la caoba, empleadas en le ejecución de puertas, ventanas, estrados, estantería y otros trabajos de talla y ebanistería; las rejas y otros elementos de función, los vitrales y lucernarios de vidrio emplomados, entre otros. Un lugar de La Habana para quedar fascinado por la grandiosidad de todos sus elementos.

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