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Turismo en La Habana

La Habana es una ciudad infinita con múltiples posibilidades y rutas a seguir que siempre ofrecen el encanto surrealista de cada uno de sus rincones y las gentes que la pueblan. Aquí conviven cinco vetas étnicas desde hace siglos y todas las religiones imaginables bajo un régimen comunista, lo que da idea de la mezcolanza que puede suponer adentrarse en sus barrios y calles.

Turismo Lahabana Además de las rutas típicas, el turismo La Habana ofrece otras muchas posibilidades, lugares de gran interés, cultural, humano o religioso donde se puede tomar el pulso a la vida cotidiana caribeña sin estar excesivamente rodeado de otros visitantes extranjeros. La hospitalidad habanera garantiza el disfrute de estas rutas por los barrios y sus alrededores.

La Habana Vieja

Casa de José Martí: El poeta José Martí (1853-1895) fue el ideólogo de la independencia. Su modesta casita es ahora museo y centro de cultura. Reconstruida tras la revolución, expone objetos personales, documentos, fotografías y testimonios de su biografía que ilustran, de paso, parte de la historia del país.

Centro Wifredo Lam: Muy cerca de la Catedral, esta galería está dedicada al pintor cubano Wifredo Lam (1902- 1982) y a la pintura americana en general. Este cubano universal aportó a las tendencias artísticas del momento (surrealismo, cubismo) una visión mestiza original.

Casa Museo de Lezama Lima: Antes de visitar la casa, conviene recordar que este escritor estuvo proscrito por el régimen cubano durante unas décadas. Aquí redactó su obra narrativa Paradiso, la más famosa de sus novelas.

Convento de Santa Clara: Construido en 1644, fue el primer convento de clausura que hubo en La Habana. El edificio fue vendido al Estado en 1922. El conjunto de muralla, iglesia y tres claustros bellísimos destaca por la profusión de artísticos trabajos de carpintería. Aunque en estado de reconstrucción, es accesible en buena parte, especialmente su claustro antiguo, que conserva un ambiente fresco y misterioso.

Centro Habana

Barrio Chino: Lugar de asentamiento de los inmigrantes chinos a principios del siglo XX, se accede a él por una gran puerta de tres secciones y tejadillos rojos erigida hace décadas en honor de esta población, que conserva tradiciones y fiestas de su origen, a pesar de que en Cuba fue muy general la mezcla con los criollos.

Callejón de Hammel: Desde 1990, y a iniciativa del pintor Salvador González, se ha convertido en un lugar de homenaje a la tradición africana y su música. Doscientos metros de murales decorados por el artista ilustran los orishas (dioses yorubas) y los ritos del Palo Monte, conviviendo en armonía con la revolución marxista.

La Quinta De Los Molinos: Situada en un barrio populoso, destaca esta casa señorial de una sola planta, construida para los capitanes generales españoles en su retiro, que está rodeada de un jardín de acceso público, en el que se encuentran jóvenes practicando artes marciales o músicos ensayando entre estatuas, fuentes, grutas y una arboleda y vegetación que aportó el antiguo jardín botánico.

Fábrica de Partagás: El edificio, enorme, construido por el catalán Jaime Partagás a finales del XIX, recrea las condiciones en las que el tabaco es manipulado y elaborado. En visita guiada, se recorre todo el proceso. Un lugar estupendo que no hay que perderse al hacer turismo en La Habana.

El Vedado

Museo Antropológico Montané: Junto al majestuoso edificio de la Universidad, con su gran escalinata construida a primeros del siglo XX, y su Alma Máter entronizada ante él, se encuentra este museo en honor del antropólogo cubano Luis Montané. En el se exponen los resultados de más de un siglo de trabajo arqueológico y antropológico en Cuba.

Cementerio de Colón: Construido en el año 1871, su entrada es una arcada bizantina con tres puertas, presidida por un grupo escultórico de mármol. Tiene una estructura amplia, de campamento romano, dividida en cuatro sectores. Mausoleos y copias de mansiones de estilos diferentes, construidos en mármol o granito, configuran una ciudad de los difuntos.

Agromercado del Vedado: Para hacerse una idea de la vida cotidiana de los cubanos es preciso acercarse a este agromercado, donde la población se abastece de frutas, verduras, carne, flores… Los productos se venden en moneda nacional (un euro equivale a treinta pesos cubanos), por lo que resultan muy baratos para el extranjero.

Museo Napoleónico: En una antigua mansión, copia de un palacio florentino del XVI, se encuentra este museo dedicado al Arte Imperio y a Napoleón. Dicen que es el mayor en su género fuera de Francia, con más de 7.400 piezas distribuidas en sus cuatro plantas.

Miramar y Marianao

Maqueta de la Ciudad: Más de doscientos metros cuadrados tiene esta maqueta a escala de La Habana: la más grande del mundo, superada sólo por la de Nueva York. Toda una obra de artesanía confeccionada con madera de cedro y otros materiales. Los núcleos urbanos de distintas épocas históricas –colonia, república y revolución– están resaltados en diferentes colores para facilitar la visión del crecimiento de la ciudad sobre su compleja orografía, sus colinas y su litoral.

Jardines de La Tropical: A primeros del siglo XX, la fábrica de cervezas La Tropical creó este espacio, que consta de un palacete de inspiración árabe rodeado de exuberantes jardines junto al río Almendares, en los que se encuentran también otros pequeños edificios de estilo fantasioso integrados en la vegetación.

Cercanias de La Habana

La Marina Hemingway: A unos 15 kilómetros de la ciudad, se llega a este puerto deportivo, el más importante de la isla, poco frecuentado salvo por aquellos que llegan a La Habana en yate, lo que no es muy usual. Al fondo, una enorme piscina de agua marina de acceso libre, aunque no se esté alojado allí. El puerto oferta muchas posibilidades deportivas: alquiler de barcos para pesca o paseo hasta los arrecifes coralinos más cercanos, en excursiones diarias y nada caras.

Parque Lenin: Situado al suroeste de la ciudad, es el lugar de expansión, diversión y cultura más extenso de La Habana. El parque ofrece, en medio de un paisaje de vegetación exuberante, una infinita variedad de posibilidades para el entretenimiento: títeres, talleres de artesanía, piscinas, un trenecito de vapor, rutas a caballo, alquiler de bicicletas, un parque de atracciones, paseos organizados, rodeos cubanos… Se trata de un parque familiar, un lugar donde disfrutar.

Jardín Botánico Nacional: No muy lejos de la ciudad está este cuidado jardín, que muestra más de cuatro mil especies vegetales, dedicado a la investigación y a la divulgación de la naturaleza. Hay un transporte colectivo interior para que el visitante tenga una panorámica completa del lugar. La ruta de paseo a pie nos conduce por variados ambientes vegetales que culminan en la joya del parque, el jardín japonés, inaugurado en 1984.

Cojímar: Al Este de La Habana se ubica este pueblo de pescadores, en un entorno privilegiado: la pequeña bahía, la desembocadura de un río del mismo nombre. Fue enclave indígena y, en el siglo XIX, lugar de veraneo de familias pudientes; de entonces quedan algunas bellas casonas y su fama de balneario de aguas medicinales. Ernest Hemingway eligió este puertecito para sus salidas a pescar, y también para su inspiración literaria (el protagonista de El viejo y el mar fue un pescador de Cojímar). Una glorieta con el busto del escritor preside el paseo marítimo, junto a un fortín del XVII. El viaje se aprovecha doblemente si se hace escala en La Terraza, un restaurante conocido por sus guisos de langosta, por sus espléndidas vistas y porque expone objetos y recuerdos del Premio Nobel de Literatura.

Santuario y Museo Municipal de Regla: Al otro lado de la bahía de La Habana se encuentra el pueblo de Regla, con acceso por carretera y también en lancha desde el muelle de La Luz. El santuario de la Virgen de Regla tiene la única virgen negra de Cuba, y es uno de los lugares más extraños para hacer turismo La Habana por ser centro de peregrinación para los cubanos que profesan las religiones sincréticas, y una pequeña joya naïf para los ojos. A la misma puerta de la iglesia hay santeros, echadoras de cartas y vendedores de objetos de santería. Su Museo Municipal tiene varias salas dedicadas al culto de Yemayá (versión sincrética de la Virgen de Regla), con un buen número de objetos usados en el culto de Santería y los ritos Abakuá que practican sus sociedades secretas.

Museo Histórico de Guanabacoa: Este gran barrio, al suroeste de La Habana, de pasado indígena, fue enclave residencial en el siglo XVI para grandes familias que situaron en él su segunda residencia. En el presente, su crecimiento lo ha unido a La Habana, y sus residentes son criollos negros y mulatos, hasta el punto de haberse convertido en un referente de ritos y religiones afrocubanas. El turismo es atraído por su Museo Histórico que tiene un amplio fondo dedicado a las tres ramas de las religiones afrocubanas: la Santería, el Palo y la Sociedad Abakuá. Y también objetos personales y documentos referidos a tres glorias de la música cubana nacidas en el barrio: Rita Montaner, Ernesto Lecuona y el genial Bola de Nieve.

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