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El proyecto del Millenium Park fue concebido en 1996 por el alcalde Richard Daley cuando, mirando desde un rascacielos vio el espacio infrautilizado de unas antiguas cocheras de ferrocarril, justo al norte del Grant Park. La idea del alcalde para el nuevo Parque del Milenio consistía en cubrir el espacio utilizado por la vieja cochera con césped, además de construir un quiosco de música clásico y un aparcamiento subterráneo que generase los ingresos para pagar el parque y así lo solicitó a una firma de arquitectos. La respuesta a su petición fue muy distinta, pues el diseño que le propusieron consistía un conjunto de pistas de autobuses, dos niveles de aparcamiento para 10.000 coches, una estación intercambiadora de bicicletas con taquillas y duchas, además de restablecer el paso a pie desde la ciudad al lago. El parque duplicó su tamaño inicial, hasta alcanzar las 10 hectáreas, y su precio se triplicó para pagar las obras creadas por artistas de la talla de Frank Gehry, Anish Kapoor o Jaume Plensa.
Con un coste final de 350 millones de euros, las donaciones privadas fueron vitales para no tener que incrementar los impuestos y a cambio, los nombres de los patrocinadores serían tallados en piedra sobre la base de los diferentes monumentos. Los grandes benefactores pusieron sus nombres en las obras de arte: Jay y Cindy Pritzker, fundadores del Premio de arquitectura Pritzker en 1979, donaron doce millones de euros al pabellón Pritzker, obra de Frank Gehry; la Pasarela BP fue posible con el patrocinio de BP América; las familias Crown y Goodman pagaron el coste de la fuente Crown, obra del barcelonés Jaume Plensa; y la compañía de comunicaciones SBC el de Cloud Gate, obra de Anish Kapoor, que se colocó en la Plaza SBC.
Los ciudadanos anónimos también han dejado su huella en el Millenium Park de Chicago, pues para realizar la fuente Crown, el catalán Jaume Plensa filmó mil caras de ciudadanos anónimos que para él representaban a aquellos que en realidad levantaron la ciudad. Los ciudadanos aparecen en dos torres de dieciséis metros de altura, sobre una plaza de granito negro que está encharcada con una fina lámina de agua. El agua surge desde lo alto de las torres que, por medio de pantallas de tecnología LED, muestran vídeos de forma ininterrumpida con las distintas caras de los ciudadanos. Cada 13 minutos, conforme aparece una nueva cara, los ojos de las personas se cierran lentamente, las figuras sonríen gradualmente, aprietan los labios y, entonces, surge un chorro de agua de las torres, justo a la altura de las bocas, como si de gárgolas se tratase.
Debido a la necesidad de fondos privados para la construcción del Millenium Park de Chicago, esta plaza ha sufrido diversos cambios de nombre en su corta historia pues comenzó siendo la Plaza de Ameritech, pero cuando el parque se abrió en el año 2004, Ameritech se había fusionado con SBC Communications y la plaza fue llamada Plaza de SBC. Cuando SBC adquirió AT&T, en el año 2005, el nombre de la plaza se transformó de nuevo. Allí se puede visitar la Cloud Gate, una escultura de acero pulido destinada a parecerse a una gota de mercurio y que es conocida en la ciudad como The Bean (la alubia). Su diseño es obra de Anish Kapoor y su conste de 23 millones de dólares fue financiado totalmente por entidades privadas.
La superficie curva, como un espejo de la Cloud Gate refleja el horizonte de la ciudad sobre la histórica Avenida Michigan y está compuesta por un cuerpo sólido de 110 toneladas de peso, 20 metros de ancho y 10 de altura, invitando al espectador a involucrarse en su volumen suave y brillante. El contorno de la ciudad se refleja con tanta nitidez en su superficie que el visitante se ve así mismo frente a Chicago.
Frank Gehry, arquitecto laureado con el Premio Pritzker en 1986, fue designado para proyectar el Pabellón Pritzker, con una capacidad de 15.000 espectadores, y una pasarela de 28 metros de longitud que daría acceso al lago, además de hacer de barrera acústica al ruido del tráfico de Columbus Drive.
Cumpliendo con las expectativas, Gehry presentó un proyecto sorprendente: Lejos de ser un paseo recto, la plataforma de la pasarela era una construcción sinuosa construida con tablones de madera que enmarcan perspectivas inesperadas del parque y de la ciudad. Más que un mero atajo, los peatones disfrutan relaciones con el entorno y con el pabellón Pritzker. Sus cintas de acero inoxidable aparecen de los laterales de la pasarela con las fachadas planas de los rascacielos de fondo. Las cualidades escultóricas de las cintas enmarcan la apertura del proscenio y conectan con un enrejado superior de tubos de acero que definen la zona donde sentarse en el césped.
Gehry se negó a llenar el césped con un bosque de altavoces y en su lugar optó por dispersarlos en el enrejado para que, con una presencia visual mínima, se emitiese sonido de alta calidad. Es más, la megafonía instalada es de sistema LARES, que reproduce a la audiencia en el exterior la sensación de sonido envolvente de la representación en el interior del pabellón. El Jay Pritzker Pavilion, se configura así como una concha acústica con 4.000 asientos fijos, más asientos de césped adicionales para otras 7000 personas.
Es un jardín público de 10.000 m2, ubicado en el extremo sur del Millenium Park proyectado por Kathryn Gustafson, Piet Oudolf e Israel Robert. El jardín es una combinación de plantas perennes, bulbos, hierbas, arbustos y árboles. Su construcción tuvo un coste de 13,2 millones de dólares y su mantenimiento y conservación se eleva a los $10 millones. Esta zona del parque es el máximo homenaje al lema de Chicago "Urbs en Horto".
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