Edificio Chrysler

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Edificio Chrysler

El edificio Chrysler es uno de los símbolos distintivo de la ciudad de Nueva York. Construido originalmente por la corporación Chrysler, es un magnífico ejemplo del estilo Art Deco.

Arquitectura Nuevayork Walter Percy Chrysler dejó claro que su negocio era fabricar automóviles cuando encargó el edificio decorándolo con águilas, cubiertas de radiadores y tapacubos inspirados en los modelos Chrysler. Todo ello basado en una arquitectura del más puro Art Déco, que convierte al edificio Chrysler en un rascacielos único e inconfundible.

Dentro, el vestíbulo triangular con entradas y salidas a los lados, está iluminado de una forma muy teatral y decorado con acero inoxidable, mármoles africanos y granito de todo el mundo. En el techo hay un enorme mural de treinta y seis metros de largo por veintiséis metros de ancho, pintado por Edward Trumbul,l que representa imágenes del progreso, los transportes y la energía.

Otra característica del vestíbulo son los ascensores. Hay un total de treinta y dos, todos son distintos, fabricados con maderas nobles americanas y procedentes de distintas partes del mundo. Los ascensores conducen a miles de trabajadores de las más de ochenta empresas que alberga el edificio. Las visitas de los turistas sólo están permitidas en el vestíbulo y en ocasiones se prohíbe tomar fotografías en el interior.

Guerra de altura

En los año 20, tras la Primera Guerra Mundial, se produjo una gran expansión de la economía en Europa y Estados Unidos que estuvo acompañada de la necesidad de nuevos edificios. En el momento en que se estaba levantando este edificio, los constructores de Nueva York se encontraban en una dura competición para construir el rascacielos más alto del mundo.

Chrysler también quería que su futuro edificio alcanzase este honor, superando al Woolworth Building, pero tuvo que competir con otro edificio que había comenzado a construirse a principios de 1928 en el número 40 de Wall Street para el Banco de Manhattan, diseñado por Craig Severance.

El proyecto inicial del Banco de Manhattan constaba de cuarenta y siete pisos, pero el arquitecto del Chrysler, Van Allen, anunció que el suyo tendría sesenta y ocho plantas y mediría 270 metros de altura. Unas semanas más tarde el diseño del Banco de Manhattan había crecido hasta las 63 plantas y los 280 metros. Ante tal anuncio Van Allen tuvo que modificar la cúpula haciéndola crecer dándole su original y característica forma.

El proceso de construcción

Las obras comenzaron en otoño de 1928 con la excavación para los cimientos sacando más de 38.500 metros cúbicos de tierra y roca. El edificio se fue construyendo a una gran velocidad, con un promedio de cuatro plantas a la semana. El esqueleto de la cúpula está hecho de vigas de acero curvadas. Las paredes interiores de la cúpula son de ladrillo pero el exterior está revestido de un tipo de acero inoxidable llamado Nirosta. Nadie había utilizado este tipo de acero para esa finalidad y fue el propio Walter P. Chrysler quien eligió este material por sus propiedades inoxidables, creando así todo un hito en la arquitectura Nueva York .

En total se utilizaron treinta toneladas de acero Nirosta en el techado y en otros ornamentos del edificio como las águilas. Las águilas son uno de los elementos del edificio que más destacan. Hay ocho en total, dos en cada esquina, y están diseñadas por Chesley Bonestell un delineante amigo de Van Allen. Las águilas fueron esculpidas en planchas de acero Nirosta y después instaladas en el edificio sobre unos pedestales de hierro.

El Chrysler se construyó en un tiempo récord de dieciocho meses sin que nadie sufriera un accidente mortal. En aquel entonces se calculaba que por cada piso que se construía por encima de la planta 15 se producía una muerte. Este edificio tenía setenta y siete pisos y según esa estadística debería haber costado sesenta y dos muertos, pero no murió nadie gracias unas medidas de seguridad sin precedentes.

El Vertex

En otoño de 1929, el edificio Chrysler tenía ya setenta pisos de altura, mientras que su rival, el Banco de Manhattan, estaba casi terminado y apunto de arrebatarle el título de estructura más alta del mundo. Para asegurarse el éxito, los dueños del Banco de Manhattan, transformaron los planos en el último momento para alcanzar los 308 metros de altura con un mástil de bandera.

Pero Van Allen había ideado en Julio del mismo año coronar el edificio con una gran y estilizada pirámide de 60 metros de altura conocida como Vertex. El Vertex fue construido en secreto en lo alto del edificio, escondido en el interior del hueco de incendios. El 23 de octubre de 1929, con ayuda de una grúa, colocaron el pináculo de 27 toneladas en tan sólo 90 minutos. De esta forma, con 318 metros, se convirtió en la estructura más alta del mundo.

A pesar de este logro, ningún periódico se hizo eco de la noticia y es que al día siguiente, conocido como el Jueves Negro, se inició la mayor crisis mundial que el capitalismo haya conocido jamás, con la caída en picado del precio de los valores que se cotizaban en la Bolsa de Wall Street. Tan sólo once meses mantuvo el título de edificio más alto del mundo, hasta que se lo arrebató el Empire State Building.

Su inauguración

El edificio abrió sus puertas de forma oficial el 27 de mayo de 1930. A pesar de la gran crisis económica que sufría el país, el Chrysler tenía cubierta casi por completo la ocupación del edificio ya que Walter P. Chrysler había hecho firmar los contratos de arrendamiento antes de finalizar el edificio.

La empresa Chrysler disponía de sus propias oficinas y de una sala de exposiciones. En el vestíbulo había un elegante restaurante y una cafetería. Los ascensores eran los más rápidos del mundo y viajaban a una velocidad de 330 metros por minuto. En el piso 71 había un observatorio con paredes inclinadas decoradas con estrellas y planetas, y con techos de los que colgaban lámparas con forma de Saturno.

La oficina privada de Walter P. Chrysler estaba situada en el piso 65 y sólo se podía acceder con invitación. En las plantas 66 a 68 había un club muy exclusivo llamado Cloud Club. En la segunda planta de este club estaba el comedor privado de Walter P. Chrysler.

Decadencia y restauración

Walter P. Chrysler, propietario del edificio, murió en 1940 a los 65 años, y todo cambió para este rascacielos. En 1945, el observatorio cerró las puertas al público porque no generaba ingresos suficientes. A partir de 1953, la familia Chrysler fue vendiendo las participaciones del edificio. En la década de los 70, el Cloud Club carecía de socios y acabó desapareciendo. Las nuevas empresas comenzaron a instalarse en inmuebles más modernos y el edificio Chrysler llegó a clausurarse.

Pero entonces llegó la salvación con una reforma fiscal de 1976 que otorgaba ventajas tributarias a los propietarios de edificios comerciales históricos de Nueva York que invirtieran en su restauración. El vestíbulo se restauró en 1979, y, más tarde, se haría la restauración completa del edificio, que comenzó en 1998 y se alargó durante cuatro años, con la financiación de su actual propietario.

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