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Paseando a orillas del lago en que se levantan las pagodas del Sol y la Luna se acaba por llegar a este boulevard. Por el día es un lugar tranquilo, de paso. Sin embargo, por la noche se convierte en otra cosa. Los carteles luminosos de los establecimientos hacen las veces de faroles y tratan de captar clientes. Las tiendas de ropa, de complementos pinchan música a todo volumen, algo que en China gusta mucho. Todavía no se han dado cuenta que al cliente le molesta tanto ruido.
Los turistas, sobre todo los occidentales, encontrarán en esta calle peatonal un lugar donde poder comer sin arriesgar a su paladar a probar algo que le disguste. La oferta de restaurantes occidentales en Guilin no es muy alta, pero la mayoría se encuentran esta calle. Obviamente, este lugar es más caro que cualquier otro punto de la ciudad. Aunque es de los más frecuentados a lo hora de gastar dinero.
A los restaurantes y tiendas de todo tipo, se suman en los aledaños puestos de venta de souvenirs. Si se toma como referencia la Torre del Reloj, el norte de la calle peatonal alberga las tiendas, en el sur se encuentran los restaurantes y bares.
Independientemente se compre o no, se coma o no, seguro que algún paseo dará por esta calle peatonal, aunque sea para echar un vistazo y poder decir que estuvo aquí. No espere encontrar los productos más típicos de Guilin en este lugar.
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