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El gran reclamo de este pequeño pueblo es su mercado. Entre las estrechas calles de Stanley se suceden puestos donde se puede comprar souvenirs, artesanía, láminas con imágenes simbólicas de Hong Kong y todo tipo de productos veraniegos e inútiles a partes iguales.
Tomar un autobús o minibus desde Causeway o Central dirección a Stanley es sinónimo de descubrir una cara de la isla que nada tiene que ver con la jungla urbana que es su lado norte. Stanley es un buen refugio para descansar del ajetreo de la ciudad y pasear al borde del mar degustando un helado o bebiendo un granizado. Si tienen suerte no encontrarán turistas, pero será difícil que eso suceda.
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