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Las mascotas que daban la bienvenida al turista en los Juegos, hoy día siguen ahí con esas pintas.
El entramado metálico a la entrada de este monumental estadio, que ya te da una idea de lo grande que es por dentro.
Tienda del equipo de fútbol de Beijing al más puro estilo europeo. Supimos de la existencia de este club de fútbol porque una tarde de sábado las calles se atestaron de gente con la equipación verde.
Fachada del estadio que todas las noches disfruta de la compañía de la diversión nocturna. Una amplia calle con badenes bordea el Estadio para evitar que los coches vayan a gran velocidad.
"El Cubo" a un lado y "El Nido" a otro. La gran avenida que los separa llega hasta el final del horizonte. Una gran visión de "El Cubo" nos sitúa en el verano del 2008 e imaginamos la emoción del momento.
Las pequeñas burbujas que se ven en la distancia se convierten en enormes bolsas de un plástico que resiste todo tipo de adversidades. El día era frío y el viento no dejaba de soplar, pero eso me permitió disfrutar del efecto de esas burbujas al contacto con el aire en movimiento. Indescriptible,
Ésta es la cara más cercana que muestra "El Nido" de los Juegos Olímpicos. Por un momento nos pudimos imaginar siendo espectadores y contemplando la carrera de los 100m lisos.
Aún quedan rastros de unos Juegos Olímpicos que cambiaron la ciudad y el país entero. La primera vez que fuimos, nos quedamos con las ganas de entrar. La segunda, ya entramos pero no encontramos aquello que esperábamos.