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Aquí en un día mucho menos soleado. De este modo te pierdes y no alcanzas a ver todo el tramo que tienes por delante.
Al Oeste del Palacio de la Asamblea del Pueblo se encuentra el Gran Teatro de las Artes Escénicas con su espectacular modernidad arquitectónica. El contraste entre un edificio y otro es patente para cualquiera. Ver "El Huevo", de construcción reciente, junto a uno de los monumentos más simbólicos del país nos hace reflexionar sobre qué rumbo está llevando China. Abre sus puertas a un mundo que espera que sea el suyo. Increible estampa, sobre todo en invierno con un lago helado que rodea "El Huevo".
Las dimensiones del Palacio de la Asamblea del Pueblo son impresionantes. Dar la vuelta a todo el edificio aporta una visión diferente. Resulta increible ver cómo el Palacio está rodeado de militares que salvaguardan la seguridad pero más espeluznante es ver lo pequeños que se muestran ante la inmensidad del edificio. En entre edificio no son ellos los que impresionan, por muchos que haya, sino que es la Asamblea la que toma el gran protagonismo.
Hay tantos conductores de rickshaws que es difícil que todos lleguen a trabajar en el mismo día por lo que se llevan consigo todo tipo de entretenimientos. Algunos juegan a las cartas y otros prefieren leer. Todo el día en la calle estando en muchos momentos sin hacer nada cansa a cualquiera y ellos ya buscan sus entretenimientos. Vimos a más de un conductor durmiendo en posturas inimaginables sin inmutarse ante el paso de tanta gente por este monumento turístico.
Este tipo de vehículos se aglomeran en la plaza central a la espera de turistas que quieran darse un paseo por los hutongs de la ciudad. Son capaces de hablar en inglés las palabras necesarias para comunicarse con un turista y conseguir que contrate sus servicios. Hay que tener mucho cuidado con este tipo de rutas ya que intentan cobrarte mucho dinero y luego la ruta es más bien un paseo por todas las galerías para intentar vender souvenirs.
Las calles colindantes están repletas de tiendas que venden incienso. Curiosear entre esas tiendas e, incluso, comprar incienso antes de entrar hace que entendamos mejor la religión de los tibetanos budistas. Eso sí, siempre con respeto hacia toda la gente que allí asiste y que son devotos.
La estampa más vista en el Templo de los Lamas de Beijing es la de los chinos con esas barras de incienso orando al buda. Los días de luna llena y luna nueva son los más concurridos en este templo ya que se dice que esos días el Buda se asoma a la Tierra y, por ello, se cree que los deseos que se piden es más fácil que se cumplan.
La Plaza de Tian´anmen y todos los alrededores se decoran con banderas rojas cuando se celebra algún acontecimiento importante para la ciudad de Beijing. Es impresionante ver la plaza, con esos edificios que la rodean con dimensiones que escapan a la visión humana, llena de banderas patrióticas. Da un color a la ciudad que merece la pena ver.
El monumento a los Héroes del Pueblo destaca sobre la plaza por su diseño simple a la vez que imponente. Desde la entrada de la Ciudad Prohibida por la noche se puede ver una imagen de Tian´anmen muy diferente a la que se percibe por la mañana. Una plaza solitaria (debido a que cierran por la noche) pero aún custodiada por los militares en todos sus rincones.
Los militares custodian el Mausoleo de Mao en todos sus rincones. La primera vez que pisas la plaza puede ponerte en alerta ver a tantos militares, incluso puedes pensar que se está celebrando algún evento importante. Luego, te das cuenta de que siempre es así y que los militares trabajan de sol a sol, ya sea verano con 35 grados o invierno con -20 grados.
La cola para ver a Mao es interminable todos los días de la semana. Asusta llegar a la Plaza de Tian´anmen y comprobar que la cola es tan grande como para da la vuelta a todo el Mausoleo. Una vez que te decides a esperar, se te pasa relativamente rápido ya que no se para nunca y te da la sensación de que pronto llegarás. La media: una hora de espera.
En los alrededores de la Torre del Tambor se pueden encontrar elementos con los que jugar para sacar fotografías diferentes. La Torre del Tambor ha estado en obras hasta hace algunos días. Antes los turistas sólo podían subir a la Torre de la Campana pero ahorá sí que se puede visitar también esta torre.
La Torre del Tambor está situada justo en frente de la Torre de la Campana (separadas por un pequeño parque). Situarse en medio y observar las grandes diferencias entre una y otra nos enseñan un poco más sobre la arquitectura china. El primer día que visitamos esta zona, nos pareció muy curioso el tema de los rickshaws pero luego se convierte en algo pesado ya que están continuamente tratando de conseguir dinero contigo.
Hombre que se dispone a purificarse. Resulta curioso descubrir como la Gran Mezquita no es un lugar de paso de la mayoría de los turistas que vienen a Beijing. Dentro estábamos sólo nosotros y otro español. Los demás, eran chinos musulmanes que acuden a la mezquita cada día como una visita rutinaria.
La caligrafía de la entrada ya nos indica dónde estamos y cuáles son los pasos a seguir por todos sus visitantes. Sabíamos que no debíamos ir con los hombros descubiertos ni con pantalones cortos así que no nos pilló por sorpresa. Aún así, si no lo sabes, ellos disponen de grandes faldas o chaquetas para el visitante.