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Hombre que se dispone a purificarse. Resulta curioso descubrir como la Gran Mezquita no es un lugar de paso de la mayoría de los turistas que vienen a Beijing. Dentro estábamos sólo nosotros y otro español. Los demás, eran chinos musulmanes que acuden a la mezquita cada día como una visita rutinaria.
La caligrafía de la entrada ya nos indica dónde estamos y cuáles son los pasos a seguir por todos sus visitantes. Sabíamos que no debíamos ir con los hombros descubiertos ni con pantalones cortos así que no nos pilló por sorpresa. Aún así, si no lo sabes, ellos disponen de grandes faldas o chaquetas para el visitante.