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Tratan de mantener la muralla en las mejores condiciones realizando unos trabajos exhaustos de conservación. El atardecer es especialmente bonito al ver cómo se esconde el sol por detrás de la muralla. El Inconveniente es que desde nuestro hotel, la muralla corta el paso hacia la estación del trenes de Beijing y se debe bordear todo el parque para llegar.
Esta muralla construida para limitar la ciudad se ha quedado corta ya que ahora Beijing es mucho más extensa. Pasear por este parque a última hora de la tarde es todo un lujo ya que es muy tranquilo y sólo se ven a chinos mayores haciendo sus comunes ejercicios de relajación.
Las ruinas de Yuanming Yuan presentan este aspecto. No hay demasiada gente alrededor de estas ruinas que marcaron la ocupación de occidente en China. La sensación de pasear por encima de ellas es indescriptible. Merece la pena venir hasta aquí para ver todo el parque y poder compararlo después con el Palacio de Verano que está justo al lado de éste, el antiguo.
En el interior del parque hay un gran lago que tratan de mantener limpio el personal de limpieza con ese tipo de barcas. Es muy interesante comparar la imagen del lago durante el invierno y el verano. En la época estival, los lagos están repletos de nenúfares después de una larga temporada de frío en la que se congelan y se utilizan como pistas de patinaje.
Long Tan dispone de multitud de rincones hechos de piedra y casetas de corte tradicional chino. El mayor encanto de los parques de Beijing son esos rincones que resguardan del calor y permiten meditar. Si te fijas, encuentras más de los que imaginas ya que los parques en China tienen muy presente este tipo de pequeños tejados.
El Parque tiene un gran lago que los visitantes sortean con puentes de dragones. Haber ido en enero y después ir en verano es un gran contraste para los ojos ya que ese mismo lago se convirtió en pista de patinaje y ahora es el lugar donde navegan las pequeñas barcas.
Vistas de la cara norte de la Ciudad Prohibida. Impresiona ver cómo se distribuye la Ciudad Prohibida y, aún es más sorprendente, la humedad y contaminación que hay que no permite disfrutar del paisaje tanto como nos gustaría.
Así son las puertas más típicas de todos los monumentos de Beijing. Dicen que las mujeres deben pasarla con el pie derecho y los hombres con el izquierdo.
Puentes al más estilo tradicional chino hacen que algunos pasos sea más difíciles de sobrepasar pero le añade un encanto especial al parque. Recomiendo ir con zapato muy cómodo para poder disfrutar bien de un paseo por todos los escondites de este espacio estival del Emperador.
Palacio de las nubes ordenadas
Este Palacio se convirtió en la residencia de verano del Emperador para sortear las altas temperaturas del centro. Recomiendo subir hasta arriba del palacio, eso sí, que sea lo primero de la excursión para evitar demasiadas aglomeraciones.
Una imagen que no se puede reflejar en una fotografía se abre ante los ojos de todo aquel que suba hasta la gran pagoda blanca. Ver la fusión entre los edificios más tradicionales chinos y los de nueva construcción como es "El huevo" me impactan todas las veces que me asomo a este rincón.
Los días de fiesta, el Parque Beihai se llena de color con los chinos divirtiéndose con estos juegos tan característicos. A priori parecen de fácil manerjo pero su control escapa a muchos occidentales si no se emplea el tiempo de práctica necesario.
Según sus escaladores, el rocódromo de Ritan es el mejor de todos los que hay en Beijing. Todo está preparado para distrutar de este deporte. Llama la atención descubrir cómo el rocódromo es uno de los lugares de encuentro entre la cultura occidental y la oriental. Todos juntos por su amor hacia el deporte.
Cada día, los más mayores se reunen en los parques para practicar uno de sus deportes favoritos, el bádminton. Es muy curioso ver a gente muy mayor con una facilidad de movimiento mayor a la que muchos tenemos. Ojalá este estilo de vida se implantase en los demás países.