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Los alrededores del Kokomo están claramente orientados a los occidentales ya que hay un gran número de restaurantes de comida tradicional de países europeos o americanos. Nosotros descubrimos Kokomo Bar cenando en la terraza de un mexicano que está en frente. Pensando en dónde tomar una copa, alzamos la vista y vimos el cartel luminoso. Probamos a subir y el descubrimiento fue más que sorprendente. Ahora, se ha convertido en un sitio de paso obligado con todas nuestras visitas de España.
Luces ténues y decoración de madera hacen que este lugar sea la consecuencia de una fusión entre el estilo chino y occidental. Los grupos de gente no paran de bailar mientras se toman una copa o cocktail que en su país les costaría el doble de dinero. Además, es interesante ver cómo los extranjeros salen a bailar con los chinos más modernos, aquellos que saben divertirse.
Todos los camareros que trabajan en Kokomo son chinos y llevan una camiseta corporativa que aquellos que deseen pueden comprar por 30 RMB. Los chinos siempre se han portado muy bien con nosotros. Esta camarera no dudó en posar para la foto y nosotros le estamos muy agradecidos.
A demás de las xiao long bao, este restaurante es especialista en el cangrejo. Ofrece dos platos deliciosos de cangrejo, uno con tofu y otro con espárragos. La primera vez pedimos el de tofu y en nuestra siguiente visita pedimos el plato de cangrejo con espárragos. Para el que le guste la verdura, éste último es un auténtico manjar.
Dispone de dos plantas, una para fumadores y otra para no fumadores. Ésta última dispone de una zona de juego para niños y así los padres pueden comer tranquilamente. Existen varios Din Tai Fung en Beijing pero nosotros fuimos al más recomendado, uno que está situado en la zona norte de la ciudad, al final de una calle que pocos taxistas conocen. Lo mejor es llevarle señalado en un mapa dónde está el restaurante y no limitarse solamente a decirle la calle.
A la entrada del restaurante disponen de un aparato desinfectante para que todos sus clientes se laven las manos. Es curioso ver cómo persiguen la limpieza en ciertos restaurantes chinos. Detalles como éste siempre son de agradecer sobre todo para visitantes que suelen pasar todo el día fuera del hotel.
El restaurante At Café fue el primero que abrió en el distrito de las artes. Las fabricas que se construyeron en los años cincuenta para materiales eléctricos fueron abandonadas a finales de los ´80. Ahora, manteniendo la estructura, restaurantes como éste se instalan en el Distrito 798. Un bueno lugar para descansar del paseo y del calor o el frío.
At Café ofrece la posibilidad de comer al aire libre los días que hace buen tiempo, algo que se agradece para evitar los aires acondicionados que tantos resfriados provocan. Los cafés de este lugar son tal y como nos los imaginamos en occidente. De un tamaño un poco más grande pero con el sabor original.
El interior del Restaurante Annie´s Cafe que se encuentra en los alrededores del Parque Ritan. De tantas veces que hemos ido, los camareros nos reconocen y su trato siempre ha sido inmejorable. Servir los platos con una sonrisa y estar pendientes de ti no es algo que abunda en los restaurantes de un precio tan económico.
La fachada de Annie´s Cafe ya nos muestra que poco tiene que ver con la tradicional gastronomía china. Primero descubrimos el que se encuentra en los alrededores de Chaoyang pero cuando probamos el de Ritan Park no tuvimos duda. Más céntrico y un servicio excelente.
Uno de los platos que ofrece el restaurante del Mercado de Yashow. Existe un puesto que ofrece platos chinos a modo de hotpot que hace que el arroz tenga el famoso socarrat valenciano. Su nombre es: Barbecue
Yashow dispone de un comedor enorme para todos los comensales de los diferentes puestos. A modo de comedor de colegio, puedes elegir la comida que más te guste de la gran variedad de puestos. Si tus amigos quieren un plato de otro lugar diferente al tuyo, no te preocupes que el comedor os dará la posibilidad de sentaros todos juntos.
Ni el calor ni la nieve son capaces de cerrar estos puestos. Durante todo el año, las calles de Beijing se llenan de restaurantes de dos ruedas. Incluso los tres días que nevó en febrero en la capital, los puestos de comida que acostumbraban a ponerse en los alrededores de nuestra casa salieron a la calle para ganarse un pequeño sueldo.
Tran una apetitosa comida a base de brochetas, los chinos tiran sus palillos a unas bolsas o contenedores habilitados al efecto. El problema es cuando hay demasiados... Nos extrañó mucho ver cómo los palillos no estaban tirados por todo el parque sino que los habían dejado en un lugar con bolsas y cajas.
La gran variedad gastronómica que ofrece el restaurante Nuage satisface a todos los comensales. Queríamos probar cangrejo y lo que, a priori, parecía más autóctono eran los rollitos. ¡Gran elección! Nos gustó tanto que volvimos a pedir otro plato de rollitos de cangrejo y ahora se ha convertido en "el fijo" en todas nuestras veladas en Nuage.
La puerta de Nuage es tan ténue cómo discreta a los ojos de los viandantes. Íbamos buscándolo y casi nos tuvimos que volver sin encontrarlo. No dispone de luces llamativas, al contrario de todos los restaurantes que lo rodean, pero merece la pena buscarlo. Se encuentra al lado del puente en un pequeño rincón que hace de este lugar un enclave con aún más encanto.