Buscador GRATUITO de hoteles baratos y viajes
Llegar hasta la entrada de la Ciudad Subterránea resulta complicado, la zona en la que está no es turística, así lo demuestra una calle sucia, de construcciones decadentes y con un olor desagradable proveniente de unos baños públicos estancados.
La Ciudad Subterránea es una construcción de unos 500 kilómetros, de los cuales sólo estaban abiertos al público 500 metros. Angostos pasillos donde la humedad es patente y muros cubiertos de imágenes de grandes revolucionarios y comunistas, chinos y extranjeros, se suceden por el largo corredor, con una alfombra en el suelo para evitar patinar.
Los pasillos interesantes estaban cerrados al público y es la imaginación la única que podía recorrerlos, además del Gobierno que es quien los controla.
Temporalmente está cerrada al público y no se conoce la fecha de reapertura. Es una lástima porque es una visita diferente a las que se hacen en Beijing y resulta un buen complemento no mencionado en todas las guías de viajes.
