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Debido a la climatología de la ciudad, las zonas comerciales cerradas son un gran reclamo de la población que quiere resguardarse de la lluvia, frío o calor sofocante. Con un horario bastante amplio, abren entre las ocho y las diez de la mañana y cierran a las diez de la noche. Además, los domingos no cierran sus puertas ya que son conscientes de que es la jornada más rentable por ser el único día libre de muchos chinos.
Al margen de los centros comerciales, Shanghai dispone de otras zonas orientadas a las compras para los turistas. Los puestos en la calle de objetos más típicos chinos son un reclamo para los que buscan antigüedades de esta cultura milenaria. A modo de mercados de pulgas, la ciudad dedica ciertas zonas a la exposición y venta de artesanía y reliquias.
El otro gran reclamo son las falsificaciones. Los chinos son expertos en las copias de grandes marcas de ropa o zapatillas deportivas. No son originales pero son, al parecer, iguales a la vista. Algunos compradores prefieren gastar un menor precio por algo falso, a pesar de que a priori le durará menos, que pagar grandes cantidades por lo original. Para todos ellos, Shanghai tiene múltiples zonas comerciales que se llenan de occidentales con maletas donde van introduciendo todo lo que compran.
En las tiendas oficiales, el precio viene fijado en la etiqueta pero en todo los demás comercios, utilice el arte del regateo. La picardía de los chinos se extiende desde las tiendas de antigüedades hasta los locales donde venden refrescos. Al descubrir que es occidental, tratarán de cobrarle más de lo que le piden a un local. En las falsificaciones, del precio inicial que le den, como mucho, ofrézcale un tercio. Parecerán infranqueables pero terminarán dándole aquello que quiere, siempre y cuando no le cueste más producirlo.
Y si después de una larga tarde de compras necesita recargar fuerzas, la mayoría de las zonas comerciales disponen de una planta entera con pequeños puestos de comida, todos con la misma estética pero con diferentes platos. Los Food Republic, como suelen llamarse, están en la planta baja o en la más alta y se puede disfrutar de la comida china más básica por un bajo precio.
