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Del mismo modo que se decidió en el año 2002 cambiar el nombre de la ciudad de Zhongdian por el de Shangri-La, en honor a la novela de James Hilton, “Lost Horizon”, y como una medida para impulsar el turismo, se ha conservado un casco antiguo al estilo al de Lijiang. Construcciones de estilo tibetano, de piedra, de dos alturas y calles empedradas. Los turistas pasean y compran en las tiendas de souvenirs o degustan la cocina tibetana en los muchos restaurantes que se suceden por la zona. El tráfico rodado está prohibido en todo el casco antiguo.
Por las tardes en la plaza central del casco antiguo se reúnen locales para bailar danzas típicas durante unas dos horas. Es un espectáculo al que no faltan turistas y curiosos. Es una cita muy colorida, alegre y festiva. Por el día la plaza es un buen lugar para probar la gastronomía tibetana en los puestos que hay habilitados con unas pequeñas mesas alrededor de una mesa bajo un plástico.
En la cima de una colina que hay a un lado del casco antiguo se levanta un templo desde el que se puede disfrutar de una bonita vista de toda la ciudad, de la parte vieja y de la parte nueva. Cierra a las diez de la noche, iluminado regala una bonita imagen.
El lugar es bonito, sin embargo, tanto restaurante, bar y hotel habla de la explotación a la que se está exponiendo a la ciudad en particular y a la región en general.
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