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Esta es la capital de la prefectura del mismo nombre y desde el año 794 hasta el 1868, la capital del país, cuando esta se desplazó a Tokio durante la restauración Meiji. Aun así sigue siendo una de las más importantes del país, por lo que los viajes Kioto son tan o más interesantes que los realizados a Tokio, ya que este ciudad rodeada de montañas, mantiene muchos de los encantos de sus varios siglos de capitalidad.
Los yacimientos arqueológicos sitúan los primeros asentamientos humanos en las islas hacia el año 10.000 a.C., aunque en el caso de Kioto, estas no fueron pobladas hasta el siglo VIII, como consecuencia del poder de los clérigos budistas en los asuntos del gobierno, por lo que el emperador desplazó la capital a este región de gran tradición en esta religión.
Aquí se disfruta de un gran patrimonio cultural que hizo que durante la segunda guerra mundial se respetara con respecto a los bombardeos con lo que se ha podido conservar hasta la actualidad muchos de los monumentos más representativos e importantes, aunque la modernización ha traído consigo la demolición del Kyoto tradicional y su reemplazo por construcciones más modernas que vienen acompañadas por lo habitual de serias polémicas.
Aun así, la UNESCO la ha reconocido como patrimonio de la humanidad gracias a sus 13 templos budistas, tres santuarios sintoístas y la fortaleza de Nijo, la mayoría de ellos construidos en el transcurso de los siglos hasta la restauración Meiji cuando la capital se trasladó a Tokio.
No en vano esta es al cuna de la de la cultura japonesa, como es lógico en un lugar con unos once siglos de historia y donde hoy se mantienen algunas de las costumbres más ancestrales como el festival de la luna de agosto y las ceremonias del té. Eso no quiere decir que la modernización no haya llegado a este lugar en el que como ocurre en el resto del país se ha extendido la alta tecnología, pero incluso en este caso, se han conservado muchas de sus señas de identidad.
Las mujeres siguen llevando los kimonos, las geishas todavía entretienen a los clientes y aun quedan en pie muchos de los templos y santuarios antiguos en los que se sigue practicando el culto religioso típico de Japón.
La mejor época para viajar a Kioto es en la primavera, cuando los cerezos están en flor aunque también es muy bello el paisaje de otoño en la ciudad, principalmente en el mes de noviembre. De hecho estas son las dos mejores estaciones para conocerla ya que en inviernos las temepraturas suelen ser bastante frias, mientras que en verano hace mucho calor.
Gin kaku-ji: cuya traducción al castellano es Templo de Pabellón de Plata, de religión budista y que fue construido en el año 1474 por el shōgun Ashikaga Yoshimasa. Este arquitecto japonés tenía intención de emular el Kinkaku-ji o Pabellón dorado que construyó su abuelo, de ahí que se le haya llamado Pabellón de Plata, aunque su nombre real es Jishō-ji o Templo de la misericordia resplandeciente. Aunque su intención era cubrir todo el templo con plata esto no fue posible lo que no hace que deje de ser uno de los templos más bellos e impresionantes de todo Japón.
Kinkaku-ji: se construyó en el 1397 como villa de descanso del shōgun Ashikaga Yoshimitsu y su traducción al castellano viene a significar templo del pabellón dorado. Aunque se quemó varias veces durante la guerra Ōnin, hoy se ha conservado formando parte del conjunto de Monumentos históricos de la antigua Kyoto, que son Patrimonio de la Humanidad.
Hongan-ji: o templo del voto original, forma parte de una serie de templos budistas y está dentro de la lista de Monumentos históricos de la antigua Kioto que han sido además declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.
Kiyomizu-dera: o templo del agua pura, fue construido en el año 778 por lo que es uno de los más antiguos, aunque luego contó con algunas ampliaciones realizadas en 1633. Su nombre lo toma de las cascadas creadas dentro del complejo, bajando estas de las colinas que se encuentran en sus alrededores. En cuanto a su arquitectura, es muy destacable la gran baranda que está sostenida por cientos de pilares y desde la que se puede ver una de las mejores panorámicas de la ciudad.
También son muy importantes aquí algunos edificios, pero sobre todo el santuario Jishu, que esta dedicado a Okuninushino-Mikoto, que es el dios del amor y de los buenos matrimonios. En él hay dos piedras del amor a 18 metros la una de la otra, de manera que hay saltar la distancia que las separa con los ojos cerrados. Si lo consigue, eso es señal de que encontrará el amor.
Ryoan-ji: es un templo Zen creado por la escuela Myoshinji de los Rinza, y en el que lo más destacado son los jardines secos construidos en el año 1488, unos de los más famosos del mundo. Tiene forma rectangular y en su composición se utilizó arena rastrillada, musgo, y rocas, dispuesta sin que su diseñador dejara ningún indicio del significado, por lo que durante varios siglos este es uno de los grandes misterios de Kioto.
En el viaje a Kioto el aeropuerto internaciones del Narita es la mejor opción, aunque se encuentra a sesenta kilómetros de Tokio, lo que implica la necesidad de tomar desde allí un tren que conduzca directamente hasta esta ciudad.
Para desplazarse por su interior, la ciudad cuenta con un servicio de metro compuesta por dos líneas conocidas como la Tozai y la Karasuma, las cuales cubren gran parte de los barrios de Kyoto y en especial las zonas más turísticas, por lo que es habitual que los viajeros hagan uso de este servicio.
En Kioto se celebran algunas de las fiestas más populares e interesantes del país como es el caso de los tres festivales anuales, el Jidai, el Aoi y el Gión, los cuales merecen los viajes a la ciudad.
El Jidai tiene lugar todos los 22 de octubre y es uno de los festivales más nuevos con sólo un siglo de tradición. Es muy curioso ya que en él se realiza una procesión de trajes de las dinastías de los siglos VIII y XIX, los cuales parten siempre del Palacio Imperial.
También es muy interesante el Festival Aoi que se celebra el 15 de mayo cuando la flor del cerezo comienza a marchitarse. Es, en oposición al anterior uno de los festivales más antiguos del mundo ya que se lleva dando desde el siglo VI y con él lo que se pretende es pedir la prosperidad de la ciudad, con procesiones que se dirigen al Santuario de Shimogamo y durante el cual los participantes se visten con trajes imperiales.
Por último, el festival de Gión, se da entre el 16 y el 17 de julio, y en él se sacan 31 grandes carrozas en la calle con las que se pide protección para Kioto desde que en el siglo IX una plaga asolara la ciudad.
La gastronomía de esta ciudad es otra de las grandes atracciones turísticas de este lugar, en especial por su ceremonial antiguo y sus ingredientes preparados con esmero como es el caso del kaiseki ryori, una comida completa que tiene que servirse con la ceremonia del té. Este es un evento culinario en el que todos los sentidos entran en juego, siendo uno de los ejemplos más claros del cuidado ritual que existe en torno a los actos de comer y cocinar.
Entre los platos más tradiciones están las legumbres locales, el tofu que es un tipo de queso de soja, el pescado y mariscos de Wakasawan. También se puede disfrutar de la cocina kaiseki, la cual es muy exquisita aunque también demasiado cara por lo que como mucho se podrá degustar una vez.
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