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Esta impresionante ciudad está situada en un oasis, el de Chouta, por lo que desde tiempos remotos ha sido uno de los emplazamientos de Siria más adecuados para la vida, algo que hoy todavía se puede ver en los viajes Damasco .
En la actualidad es una ciudad moderna y activa que dispone de todas las comodidades de otras grandes ciudades y capitales del mundo, además de una zona industrial que crece a pasos agigantados.
Una de las primeras menciones de Damasco se encontró en unas tablillas de arcilla descubiertas en Mari, que antes fue la antigua ciudad de Mesopotamia y que ahora forma parte de Tel-Hariri, y en las que se dice que fue la ciudad del hijo de Noé, Sem, y que en 1900 a.C. ya era una población importante construida sobre unas colinas, a 690 m. de altura sobre el nivel del mar.
Esta es una hermosa ciudad que agradará a todo tipo de viajeros por su ambiente tan histórico, su misterio y un arte muy arraigado en lo más profundo del folclore típico de los pueblos originarios, con lo que los trabajos artesanales son uno de los productos y souvenirs más interesantes.
Sus mezquitas, calles estrechas, zocos y palacios majestuosos hacen de esta ciudad un lugar encantador lleno de monumentos y lugares de interés como las siete puertas que rodean a Damasco, las de BabTuma, Bab al-Jabieh, Bab Sharqi, Bab Kessian, Bab al-Jeniq, Bab Shaghir y Bab al-Faradiss.
Su casco antiguo es patrimonio de la Humanidad gracias a esas puertas, las mezquitas e iglesias y otros muchos edificios que se agrupan en su casco antiguo, donde además se puede degustar una exquisita y exótica gastronomía.
En cuanto al clima, en Damasco se disfruta de un tipo semiárido, con veranos calientes y sin humedad e inviernos muy fríos con lluvias frecuentes por lo que los mejores meses para viajar a Damasco son los de la primavera cuando se disfruta de medias mucho más moderadas que las invernales y las estivales.
Ciudad Antigua de Damasco: se encuentra junto a la parte moderna y es una de las áreas turísticas más destacadas de Siria por su gran cantidad de mezquitas y zocos, además de por su arquitectura de casas damasquinas y el ambiente que se respira en ella, por lo que en sí misma ya es un monumento de interés.
Souq al-Hamadiyyeh: es el más importante de los mercados cubiertos, además de un lugar en el que abundan los vendedores ambulantes con su típico regateo y las animadas multitudes. Es por ello uno de los lugares más curiosos de Damasco aunque hay que tener mucho cuidado con los bolsos en el paseo por este zoco.
Mezquita de los Omeya: fue construida en el año 705, con la intención de convertirse en la más grande de las mezquitas del mundo, y aunque el fuego destruyó una parte del edificio en el siglo XIX, hoy sigue siendo una de las más importantes joyas de la arquitectura islámica, destacando en especial sus mosaicos y los tres minaretes.
Mausoleo de Saladino: este destacado militar musulmán que luchó contra los cruzados obteniendo muchas victorias se encuentra enterrado en la ciudad en un mausoleo construido especialmente para albergar su cuerpo. Es muy característico de él, la cúpula roja además de los jardines de gran belleza que rodean a este mausoleo.
Palacio Azem: es el conjunto palaciego más importante no sólo de Damasco sino también de Siria, que fue construido en el año 1749. De su estética es muy llamativa la alternancia de hileras de basalto negro y de piedra caliza blanca. En el se alberga el Museo de Arte y Tradiciones Populares, que también merece la pena ser visitado junto con los jardines y las fuentes que lo adornan.
La mayor parte de los viajes tanto a esta ciudad como al país acceden a través del aeropuerto internacional de Damasco, que se inauguró en el año 1970 y que pronto pasó a ser el aeropuerto con más tráfico de pasajeros de Siria. Incluso a pesar de la conflictividad de la zona, está experimentando un incremento significativo del número de pasajeros, que se sitúa en torno a los 4.000.000 anuales.
Damasco cuenta para moverse por su casco urbano de una red de autobuses acondicionada y óptima que permite desplazarse de unos barrios a otros por un precio más bien económico, aunque la mayor parte del trayecto turístico se puede hacer perfectamente a pie paseando por las calles estrechas y características de las ciudades musulmanas.
Como ocurre con el resto del país, en Damasco las fiestas son en su mayoría de tipo religioso, destacándose especialmente las del Ramadán con el ayuno obligatoria para la comunidad musulmana, la del Eid al-Fitr que marca el fin de la anterior y en la que se dan regalos a la familia y a los amigos y el Ei al-Adah que marca el momento en el que se debe peregrinar a La Meca.
Además de estas, hay otras celebraciones no religiosas de importancia como el Día de la Evacuación el día 17 de abril o el Día del Movimiento Correccionista el 16 de noviembre.
En el viaje Damasco se puede degustar la mejor gastronomía de Siria, la mayoría de ella fruto de los legados dejados por las cocinas imperiales de los sasánidas iraníes, los abasíes de Bagdad, armenios y los turcos otomanos.
En general se utilizan los mismo ingredientes que en otras regiones mediterráneas solo que se cocinan de manera diferente, destacando entre los platos más populares el humus que es un puré de garbanzos, el labne, un tipo de yogurt, el falafel, también hecho con garbanzos, pero en este caso fritos y el muttabal que es un puré de berenjenas. Además no hay que marcharse de la ciudad sin probar el shish kebab que son pinchos de carnes maceradas, asados a la brasa o el shawarma un rodillo de pedazos de carne de cordero o pollo.
