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Se pueden ver las embarcaciones encalladas entre los fósiles. Es fácil encontrarte más de un cangrejo por aquí así que es recomendable no andar descalzo.
Justo a lado del cementerio de fósiles y conchas hay un mercado de puesto de venta de conchas y otros productos artesanales. Las vendedoras son mujeres musulmanas.
Esta zona de la Península es la más castigada y menos expectacular. No se puede decir que tenga playa ya que está sucia y llena de arboles o matojos. Hay hoteles de alta categoría algo más baratos pero hay que tener en cuenta que tendrás que irte a la costa oeste para disfrutar de una playa en condiciones.
La Península Railay es el paraíso de los escaladores. Desde todas partes del mundo, se acercan hasta aquí para conocer a otros amantes de este deporte y compartir jornadas en estos acantilados que permiten ver una visión general de Krabi. Los que viajan hasta aquí suelen ser muy agradables y humildes.
En algunos casos, las Phi Phi están tan explotadas como para poner un quiosco de comida y bebida en el punto más alto de la isla, donde se supone que se va a disfrutar de la naturaleza. La explotación del turismo en esta isla es siempre abrumados.
El mirador no es sólo un lugar para occidentales turistas, sino que los propios tailandeses lo emplean como fuente de inspiración. Todas las imagenes desde aquí arriba son espectaculares.
Ver a los monjes en las inmediaciones de la ciudad de Krabi es algo bastante común, sobre todo, cerca de los templos. Con nosotros, siempre han sido agradables y respetuosos.
Como emblema de Krabi, estas colinas es de lo más destacable de la ciudad. Se pueden ver desde lejos y, si tienes un día nublado, tendrás la sensación de algo lúgubre.
Esta visión general es la mejor cara para saber lo que te puede ofrecer. Longtail boats y arenas blancas. Si tienes la suerte de coincidir con pocas excursiones, éste es el lugar del descanso.
En la isla de Hong, la laguna es uno de sus atractivos. Es divertido bañarse en sus aguas verdes y gritar para oir el eco.
Las proas están decoradas con lazos de colores. Cuando llegas te llama la atención pero después te das cuenta de que no hay uno sólo que no lo lleve.
La cola larga de los barcos es su aspecto más característico. Es interesante ver el aspecto de los capitanes de estos barcos, desaliñados y entrados en edad.
Subir a la cubierta del ferry es bueno para los que soporten el calor pero los que tengan más dificultades pueden ir en la parte baja. Allí tienen puesto el aire acondicionado, tanto, que te congelas!
Navegar en el Mar Andamán lleno de pequeñas islas e islotes es una experiencia recomendable. Son dos horas de trayecto pero se te pasarán rápido.
Conseguimos llegar a Long Beach cuando estaba anocheciendo y ese fue uno de los mejores baños de todo el viaje.
Hay que aprovechar la bajada de la marea para caminar por esta arena que lleva al inicio del sendero semi-oculto. Cuidado con los cangrejos!