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A unos 350 kilómetros de Bangkok y a cinco horas y media en autobús, la provincia de Trat tiene para ofrecer un paraíso de joyas, playas de aguas transparentes y las costumbres más tradicionales de los ciudadanos de Tailandia. No hay un único reclamo para los que deciden desplazarse a este lugar fronterizo con Camboya.
Lo que no es Trat es una provincia de monumentos, sino que es más de sensaciones, de descubrir un estilo de vida que muchas veces queda oculto bajo la máscara de los días de sol y playa. Aquí no están acostumbrados a recibir turistas y eso se nota en su forma de tratarles, dirigiéndose a ellos como uno más, sin tratar de engañarles o alabarles.
Tailandia es un país de mercados, de puestos callejeros, ya sean de comida o de souvenirs y Trat es uno de los lugares que encabeza la lista de las provincias donde esta cultura está más arraigada. De día, de noche, de domingo. Los markets, una palabra que resuena en cada rincón, dan la posibilidad al local y al turista de comer por un módico precio o de hacerse con el obsequio perfecto.
Pero por lo que es mayormente conocida la provincia de Trat es por su explotación y negocio con las gemas. Existentes en todo el país, pero abundantes en esta zona. Dejando a un lado la riqueza y ostentosidad, Trat impulsa el uso entre sus ciudadanos de un aceite amarillo llamado náam-man leuang, una infusión herbal que sirve como remedio para todo tipo de enfermedades. Dicen que si no te llevas una botella es como si no hubieses estado allí.
La provincia de Trat no sólo se compone de tierra firme donde se esconden las gemas sino que la rode a una gran hilera de islas, entre las que destaca Koh Chang, la segunda más grande de todo el país. Muchos jóvenes y amantes de las playas más salvajes se acercan a esta provincia para saborear el lado más paradisiaco de Trat. Esta zona es menos conocida que el sur de Tailandia pero igualmente interesante por la combinación de playa y costumbres tradicionales.
Trat, al igual que el resto de Tailandia, sufre el paso de los monzones y las intensas lluvias durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Para los que no les guste arriesgar, los lugares de playa es siempre más aconsejable visitarlos entre noviembre y febrero.
