La muralla de Lugo, patrimonio de todos

Maite | 16 Noviembre, 2008

Foto: Joe Aesmorga/Flickr

17 siglos de historia contemplan a esta mole de piedra y granito, de 12 metros de alto y dos kilómetros de extensión, levantada en época romana y que hoy es un símbolo, no sólo de su ciudad, Lugo, sino de toda la humanidad.

Y es que la muralla está integrada de forma natural a esta localidad gallega que, a pesar de los ‘olvidos’  de algunos de sus gobernantes, ha resugido, después de que fuera reconocida por la UNESCO como lugar privilegiado del patrimonio universal.

Foto: PeterW.1978/Flickr

La fortaleza  de Lugo sigue estoicamente aguantando el paso del tiempo, como sus habitantes, gentes nobles, de carácter abierto y acogedor, que supieron defenderse , a lo largo de la historia, de forma valerosa, de  las incursiones de otros pueblos,  y que, sin perder su prestigio de antaño ni tradiciones, están descubriendo a una nueva Lugo, bulliciosa y moderna a la vez.

Este complejo arquitectónico, hermanado con la Gran Muralla china,  constituye  el emblema de Lugo y sus puertas, dan paso a ‘distintos Lugos , como recoge Juan Soto. “Se abre la muralla a las tripas de la ciudad por 10 puertas, ni una más ni una menos, a través de las cuales se accede a otros tantos Lugos”.

Puertas como la de Santiago, o la Puerta Miñá, la más antigua de todas y por donde se accede al triángulo lucense, conformado por la Catedral, la plaza do Campo (junto al Ayuntamiento)  y las sucesivas tabernas dispuestas a lo largo del recorrido, la Puerta Nova, la de San Fernando y especialmente la denominada Puerta ‘Falsa o del Boquete’,  puesto que por allí se sube hasta el gran paseo peatonal, una atalaya natural, con vistas sorprendentes de Lugo, conforman un Lugo atractivo y multiforme.

Foto: alainmuller/Flickr

Desde fuera de las murallas, el paisaje sigue dominado por el rio Miño. Destacan la capilla de San Roque, de estilo barroco, la capilla do Carme y un balneario a orillas del río que conserva vestigios de las termas romanas.

Quedan otras muchas facetas que ver de Lugo, sus playas, entre ellas la de Ribadeo, una población en la que residió el escritor Álvaro Cunqueiro, que es famosa por los espectaculares acantilados de formas ‘catedralicias’ en el bravío cantábrico y siguiendo el camino de Santiago, Mondoñedo, “ciudad rica en pan, aguas y latín”, y los bosques inmensos en la zona de O Caurel. La ruta lucense podría terminar en Monforte de Lemos, localidad hidalga de la que que cuelgan dos cuadros de El Greco.

Vía|XL Semanal

Más info|Turismo rural en Lugo

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