Kashgar (China), un oasis en plena Ruta de la Seda

14 junio, 2009
Fotografía: MC MasterChef

Fotografía: MC MasterChef

El mercado de Kashgar, en la zona más occidental de China, es el segundo en importancia del país, y, el más grande. Alrededor de cincuenta mil personas se dan cita todos los domingos en esta ciudad perteneciente a la región de Xinjiang. Sus peculiaridades la distinguen del resto del enorme territorio chino, derivadas, en parte, en haber sido parada y fonda fundamental de la denominada Ruta de la Seda. 700 años atrás, el explorador Marco Polo, pisó estas tierras y supo que en Kashgar, la vida se desarrolla a través del ‘mercadeo’. Sus habitantes son ávidos negociantes que, en tiempos, formaron parte de una las ciudades más afamadas por ser punto neurálgico de comunicaciones.

Y es que por allí,  confluyeron durante muchos años, gentes procedentes de sitios y culturas muy diversas, puesto que era centro de las rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Su significativa configuración, relativamente próxima a otros países islámicos e hindúes como Pakistán, India, Kazajistan o Mongolia, ha propiciado unos rasgos muy definitorios a sus habitantes, de marcada confesión musulmana, lo que le distingue del resto de sus ‘vecinos’ chinos.

Fotografía: Nice Logo

Fotografía: Nice Logo

Estamos la parte más asiática del Turkestán. En la Edad Media y, años después, cuando el italiano Marco Polo, llegó a esta ciudad, Kashgar, era el ‘oasis’ después de cruzar un árido desierto, Takla Makán, infierno de interminables dunas, que el viajero ‘sofocaba’ tras poner un pie en algunas de sus calles. Desde Kashgar, el viajero que proseguía el camino, tenía dos opciones: continuar por el norte, y llegar a la mítica Samarcanda, o bien bajar por el sur, hasta Pakistán.

Fotografía: dreamX

Fotografía: dreamX

Si como Marco Polo, decide ‘aparcar’ por unos días el camino, se topará con una ciudad distinta al resto. Por un lado, la gran profusión de etnias: Kirguises, Uzbecos, Turkmenos, Kazajos…, (las mujeres llevar ‘burkha’), y por otro, el ritmo de vida tradicional que descubrirá si se adentra entre sus callejones, marcado por el pastoreo, el mercado y la religión.

La mezquita Id Kah, del siglo XV, es uno de los enclaves más ‘turísticos’ de la localidad. En realidad, Kashgar no es una ciudad turistico al uso, ni mucho menos, pero es ‘carne de cañón’ para el viajero aventurero. Hay que tener en cuenta que Pakistán,  territorio con el que enlaza una de las rutas, es punto conflictivo a nivel político, con lo que el turista debe ir precavido.

Sin embargo, la amabilidad de sus gentes, y los maravillosos paisajes,  serán recuerdos únicos e imborrables. Marco Polo lo tuvo claro desde el primer momento.

Vía|Wikipedia

Más info|El Mundo. Viajes