Las dos Balis (I)

26 febrero, 2010

Para los balineses, la isla en la que viven es un lugar mágico que hay que conservar mediante los ritos correspondientes. Ello ha dado lugar a una cultura exuberante, vibrante y colorista, elementos que, como cualquiera se puede imaginar, son la mejor garantía para su supervivencia.También es el gran señuelo que fascina al visitante en cuanto pone los pies en esta pequeña parte de Indonesia.

Hay, desde luego, dos Balis y la diferencia es bastante evidente. Por un lado, los enclaves turísticos, pequeños mundos que parecen cerrarse al exterior y por los que circula el Bali de la calle, que se abre a cualquiera que le dedica el tiempo y las ganas necesarias. El Bali de un pueblo que arrastra todos los problemas de los países en vías de desarrollo y que al mismo tiempo se considera que vive en un lugar privilegiado.

Para observar el gran espectáculo de la vida balinesa no hay que dirigirse a los enclaves turísticos de las playas del Sur, sino encaminarse a las montañas. Allá arriba, en las aldeas de los valles, en los arrozales tallados con mano maestra en las laderas de las colinas, en las orillas de los lagos que surgen en los cráteres de los volcanes, siguen vivas las viejas tradiciones.

Fotografía: didiz | fotokahwin.com

Fotografía: didiz | fotokahwin.com

El centro de operaciones de aquellos interesados en el Bali real es Ubud, la capital cultural de la isla. Con sólo alejarse unos centenares de metros de las dos calles principales -un rosario ininterrumpido de tiendas, restaurantes y agencias de viaje para los turistas- surge de pronto la imagen del Bali de siempre.

Más información| Isla de Bali, Visión Bali