Generalife, descanso del sultán (Parte I)

15 julio, 2012

Alhambra

Una vez que hemos accedido al conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife a través del pabellón de acceso que está junto a las taquillas, lo primero que nos encontramos es el llamado Paseo de los Cipreses. Avanzando unos metros por esta bonita vía construida a principios del S.XX, encontraremos en primer lugar una parte de la acequia real nazarí que introducía e introduce desde hace casi ocho siglos el agua purificadora dentro del recinto amurallado a través de la Torre del Agua. Un poco más adelante debemos tomar una decisión: ¿Qué parte del conjunto monumental queremos visitar primero? Yo recomiendo visitar primero el Generalife aunque es importante priorizar el horario que aparece en nuestra entrada, el cual nos da cita para visitar los Palacios Nazaries, sin duda la parte más importante del Monumento.

La visita al Generalife comienza por los Jardines Nuevos o Jardines bajos, pero lo primero que nos llama la atención son esas huertas que quedan a nuestra izquierda. Estas huertas han sido labradas con el mismo sistema de cultivo desde el siglo XIV hasta la actualidad, pasando de padres a hijos las técnicas tradicionales de cultivo que se empleaban en la época de los sultanes. También se han conservado prácticamente intactos los muros de tapial que estructura horizontalmente el terreno dividiéndolo en diferentes áreas aterrazadas. Espinacas, alcachofas, sandías, melones, granados, melocotoneros, limoneros y almendros son algunas de las principales variedades introducidas o extendidas por la cultura islámica en al-Andalus.

El siguiente área que encontraremos antes de llegar al palacio del Generalife es el Jardín de la Acequia. Este jardín fue proyectado por el arquitecto Francisco Prieto Moreno a mediados del siglo XX para suavizar el tránsito, a través de las huertas, de la Alhambra al Generalife. Conforma junto con el laberinto de la Rosaleda, a donde llegaremos un poco más adelante, los conocidos como Jardines Bajos o Jardines Nuevos del Generalife. En el caso de el Laberinto de la Rosaleda fue Leopoldo Torres Balbás, otro importante arquitecto y restaurador alhambreño, el encargado crear este espacio en 1931. Para comprender un poco mejor el contexto en el que se enmarcan estos jardines dentro de la arquitectura y el paisaje de la Alhambra, es interesante diferenciar entre dos tipos de restauración: la restauración científica y la restauración romántica.

La entrada al palacio del Generalife se realiza a través de dos patios situados a diferente altura, lo cual nos recuerda a las estancias palatinas del Mexuar. El primero de estos patios se conoce con el nombre de patio del Apeadero o del Descabalgamiento. Seguramente por los bancos laterales que aquí encontramos y que se utilizaban para facilitar a los jinetes la subida o bajada del caballo. Aunque estos patios son considerados lugar de paso hacia las estancias privadas del sultán, podemos encontrar algunos indicios decorativos claramente identificables con la arquitectura nazarí. Por ejemplo el símbolo de la llave encima de la puerta de acceso al segundo patio o los alicatados que se sitúan encima de la tercera puerta, la que nos guía hasta el patio de la Acequia.

Más información | Patronato de la Alhambra y el Generalife, Guías turísticos Granada y Turismo Granada
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