
Una de las actividades clásicas de Turquía que sorprende a todos los turistas es visitar un baño público. Escondido en una esquina o en mitad de una plaza, estos urinarios son un chorreo económico: cada vez que el cuerpo siente la llamada de la naturaleza, el bolsillo debe aflojar una cantidad variable que va de una Lira a cincuenta Kurus. La única satisfacción es saber que el dinero se lo lleva una persona humilde. Los encargados de los urinarios suelen ser gente con pocos recursos que se ganan el pan manteniendo limpios estos baños. Leer más…

Viajar con escasos recursos es una opción que permite conocer mundo a costa de sacrificar importantes comodidades como dormir en un buen hotel o comer en un restaurante. He viajado privándome de muchos lujos pero sin dejar de disfrutar. Eso sí, he pasado más hambre que el perro de un ciego y no porque no me pudiese costear un bocadillo sino por despistado. Leer más…

Me desperté cansado. Seguramente no me había recuperado completamente del madrugón y de la forzosa gincana por la ciudad de Donostia. En un momento dado, mi estómago lanzó un aullido desesperado: con el ajetreo del viaje no había comido nada desde la mañana. El gran problema es que mi economía estaba algo resentida y debía elegir entre unas saludables cañas en algún bar o una nutritiva merienda-cena en algún restaurante barato. No lo pensé demasiado. Alguien me había comentado que San Sebastián era la capital de las tapas. Elegí caña y pincho. Leer más…

El viaje tuvo un comienzo extraño. Habíamos cogido un avión desde Madrid a Hondarribia a unas horas intempestivas. Era tan temprano que, o no me fijé, o el alcalde aun no había puesto las calles de Madrid. Sin saber muy bien cómo, me encontraba sentado en un autobús dirección a San Sebastián. Cuando desperté, estaba al pie de un camino que debía conducirnos a un albergue en lo alto del Monte Ulía. Leer más…

La ciudad tiene todo lo necesario para saciar el voraz apetito de sus ciudadanos a cambio de incrementar nuestros niveles de estrés. Precisamente cuando nuestras cotas de ansiedad se posicionan en la cima, muchos de nosotros decidimos acudir a aquellos espacios donde la paz y el sosiego marcan la vida diaria. Ese es nuestro uso de los espacios rurales: un bálsamo de tranquilidad que palia nuestras ajetreadas vidas urbanas.
Mi nivel de estrés había adquirido unas proporciones colosales y comencé a sentir la llamada del campo. Aire puro, viento fresco, buenos alimentos y calma, mucha calma. Abrí un mapa de España en Internet y comencé a buscar un punto remoto en el que poder descansar unos días. Lastras de Cuellar, una pequeña población segoviana situada en un extenso pinar parecía darme la solución a mis problemas. Leer más…

En anteriores post de Viajes de Marcus…
En un vano intento por contemplar la cueva glaciar de Dobšinská, nos encontrábamos perdidos en algún punto remoto de la región eslovaca de Kosice. Sin saber dónde estábamos, sin un hotel con una cama caliente para dormir y con una niebla que haría tiritar al mismísimo abominable hombre de las nieves, sólo podía lamentar mi mala suerte. Además, el último tren que podía devolvernos a la civilización se había marchado y no habría otro hasta la mañana siguiente. Cuando todo parecía perdido, apareció de la nada una amable familia checa dispuesta ayudarnos… Leer más…

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Cuando el cincel de la erosión trabaja durante un dilatado periodo de tiempo una región concreta, el resultado suele ser impresionante. El fruto de este paciente trabajo es una obra de arte única e irrepetible. En la región eslovaca de Košice se encuentra una de estas joyas únicas, la cueva glacial de Dobšinská. Se trata de la sima de hielo más grande de Eslovaquia y una de las más sensacionales del planeta.
Poder contemplar estos trabajos de la naturaleza es un privilegio que no está al alcance de todo el mundo. Sólo unos pocos elegidos debidamente documentados y preparados con los horarios de apertura de estas maravillas naturales pueden dejarse embelesar por su fastuosidad. Llegué hasta la boca de la cueva pero ¿quién iba a imaginarse que los lunes cerraba por descanso? Leer más…

Praga, República Checa. 16:00 horas. La capital de la República Checa me había dejado fascinado. Es como retroceder en el tiempo hasta la Edad Media y fusionar este escenario con los tiempos que corren en la actualidad. Pero nuestra estancia en Praga había llegado a su fin y nos encontrábamos en la estación de tren dispuestos a viajar a Cracovia, uno de las ciudades más importantes de Polonia.
Compartíamos viaje con un gallego que había sufrido un percance durante su periplo por tierras bálticas. Nos contó que estando en Riga, la capital de Letonia, un grupo de hombres con pinta de abrir botellas con la cuenca de los ojos le persiguieron por toda la estación de tren y no precisamente para ofrecerle una cálida bienvenida. Su hipótesis es que iba a ser secuestrado por un grupo de mafiosos rusos con oscuras intenciones, nunca sabremos la verdad. Leer más…

Supongo que cuando en 1922 el egiptólogo Howard Carter dio con el sepulcro del faraón Tutankamón tuvo que experimentar una sensación próxima al éxtasis. Después de años de esfuerzo y gracias a su tenacidad, el pertinaz egiptólogo consiguió dar con uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del siglo XX. Siempre he querido experimentar algo similar a lo que sintió Carter aunque no he destinado a esta empresa ni una milésima parte del empeño que dedicó el arqueólogo británico. A pesar de los pesares, conseguí realizar este sueño infantil en la Acrópolis de Atenas. Leer más…

Granada, 14:00 horas. Andalucía es sinónimo de desparpajo y frescura. Fueron precisamente estas cualidades inherentes al sur las que me llevaron a conocer Granada, el último bastión nazarí de la península, reconquistado a golpe de espada por los obstinados Reyes Católicos. Tenía una cita con siglos de historia que me aguardaban en cada esquina de las blancas calles granadinas, pero me entretuve y llegué tarde.
Llegamos a Granada a la hora del vermut, ni un minuto más tarde. La primera misión del día consistía en encontrar nuestro hostal, un pequeño alojamiento situado en el centro de la ciudad. Una vez encontrado, dejamos los macutos y salimos a la calle para tener un primer contacto con la ciudad y familiarizarnos con las avenidas y los monumentos. Leer más…