
En anteriores post de Viajes de Marcus…
En un vano intento por contemplar la cueva glaciar de Dobšinská, nos encontrábamos perdidos en algún punto remoto de la región eslovaca de Kosice. Sin saber dónde estábamos, sin un hotel con una cama caliente para dormir y con una niebla que haría tiritar al mismísimo abominable hombre de las nieves, sólo podía lamentar mi mala suerte. Además, el último tren que podía devolvernos a la civilización se había marchado y no habría otro hasta la mañana siguiente. Cuando todo parecía perdido, apareció de la nada una amable familia checa dispuesta ayudarnos… Leer más…

CxOxS
Cuando el cincel de la erosión trabaja durante un dilatado periodo de tiempo una región concreta, el resultado suele ser impresionante. El fruto de este paciente trabajo es una obra de arte única e irrepetible. En la región eslovaca de Košice se encuentra una de estas joyas únicas, la cueva glacial de Dobšinská. Se trata de la sima de hielo más grande de Eslovaquia y una de las más sensacionales del planeta.
Poder contemplar estos trabajos de la naturaleza es un privilegio que no está al alcance de todo el mundo. Sólo unos pocos elegidos debidamente documentados y preparados con los horarios de apertura de estas maravillas naturales pueden dejarse embelesar por su fastuosidad. Llegué hasta la boca de la cueva pero ¿quién iba a imaginarse que los lunes cerraba por descanso? Leer más…
Vega | 23 Septiembre, 2009

Fotografía: kaja_bilek
El bello Danubio, azul o no, no sólo es una pieza clásica de Strauss mundialmente conocida (auténtico “hit” en todo baile nupcial) sino que además es un verdadero paraíso para los amantes de la bicicleta.Cerca de 1.000 km de carril bici que discurren paralelos al segundo río más largo del continente europeo y que atraviesan el corazón de Europa Central: Alemania, Austria, Eslovaquia y Hungría. Leer más…
MAS NOTICIAS SOBRE :
Alojamiento,
Ciudades,
Cultura,
Curiosidades,
Deporte-Aventura,
Escapadas,
General,
Guías,
Naturaleza y Paisajes,
Pueblos,
Turismo,
rutas
1 Comentario

Bratislava, Eslovaquia. 2:00 AM. Acabábamos de llegar a la capital eslovaca hacía un par de horas. Un viejo autobús de línea nos había dejado en la estación principal de tren de la ciudad, el lugar más mezquino que he visitado. Un edificio de dos plantas con enormes ventanales salpicados de suciedad. No habíamos reservado hotel en la ciudad y la madrugada se nos había echado encima así que decidimos usar la estación como alojamiento gratuito, era la segunda vez que dormíamos en aquel hostel improvisado.
Un ejército de eslovacos ociosos y harapientos sintecho se apostaban en los alrededores de la estación de ferrocarril bebiendo en vasos de plástico un licor que servían en puestos ambulantes cercanos. Discutían, pedían cigarros a los transeúntes y observaban atentamente el trasiego de viajeros. Me recordaron a las rapaces de los documentales de la 2. Leer más…