Marcus | 21 Enero, 2010

praga

Praga, República Checa. 16:00 horas. La capital de la República Checa me había dejado fascinado. Es como retroceder en el tiempo hasta la Edad Media y fusionar este escenario con los tiempos que corren en la actualidad. Pero nuestra estancia en Praga había llegado a su fin y nos encontrábamos en la estación de tren dispuestos a viajar a Cracovia, uno de las ciudades más importantes de Polonia.

Compartíamos viaje con un gallego que había sufrido un percance durante su periplo por tierras bálticas. Nos contó que estando en Riga, la capital de Letonia, un grupo de hombres con pinta de abrir botellas con la cuenca de los ojos le persiguieron por toda la estación de tren y no precisamente para ofrecerle una cálida bienvenida. Su hipótesis es que iba a ser secuestrado por un grupo de mafiosos rusos con oscuras intenciones, nunca sabremos la verdad. Leer más…