La frase fue pronunciada por el conde Sancho García, quién en el siglo XI tomó el castillo a los árabes. Hasta entonces, la fortaleza defensiva limitaba la frontera de los reinos de taifas y la de los Reyes Católicos. Tras la caída de Almanzor, se convirtió durante muchos años en un símbolo de la resistencia cristiana, hoy, de la comarca de la ribera del Duero, y de toda Castilla y León. Leer más…


