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Tras las protestas por el desalojo de un conocido centro Okupa, aquí pueden ver cómo ha quedado la famosa sirenita de Copenhague...
Bueno, por un lateral pueden ver el cambio de guardia frente a Amalienborg.
En este edificio (y miren qué limpio está todo) vive la reina de Dinamarca. Por dentro no es que sea gran cosa, pero por fuera es muy curiosa la plaza con forma octogonal.
La comuna Christiania dentro de Copenhague. En la foto se puede ver una de sus calles. Los intereses inmobiliarios amenazan la existencia de este peculiar barrio.
Avión en las pistas del Aeropuerto de Copenhague-Kastrup, el más importante de toda Dinamarca.
Una de las zonas más llamativas para los turistas es el paseo en barco por el canal Nyhvan. A lo largo del paseo podrás ver multitud de jóvenes y no tan jóvenes tomando sus copas en los cafés y pubs que hay junto al mismo. Realmente es espectacular, porque hay muchísimos y con un colorido muy llamativo. Además, cuando tuve la ocasión de visitarlo estaba repleto de gente.
Una de las atracciones más vistosas y céntricas de Copenhague, los Jardines del Tivoli.
En el restaurante Skipperkroen se puede disfrutar de platos tradicionales como este.
Uno de los monumentos de Copenhague que más llama la atención a los viajeros, la Torre Redonda (Rundetarn).
La Sirenita es uno de los símbolos de esta ciudad danesa. Esta escultura, con la figura de una sirena, fue encargada por un adinerado empresario de Dinamarca, Carl Jacobsen. El escultor Edgar Eriksen fue quien llevó a cabo este magnífico trabajo. La historia cuenta que el escultor tuvo que utilizar el cuerpo de su esposa como modelo, pues la bailarina que ponía el rostro en el que se basó el escultor se negó a posar desnuda. La Sirenita, colocada en el puerto, en el Mar Báltico, es paso obligado si visitas esta maravillosa ciudad. La estatua está realizada en bronce y si te interesa conseguir una réplica souvenir de la misma, no te costará mucho, pues junto a ella siempre encontrarás a algún vendedor danés con estas figuras. El origen de La Sirenita fue el mito que contaba que los cantos de las sirenas embrujaban a los pescadores y que una de ellas decidió sacrificar su inmortalidad a cambio de conseguir el aspecto de una bella mujer.