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Arquitectura en Viena

La ciudad austriaca de Viena es una de las opciones, junto a Florencia, que no se pueden perder todos aquellos amantes de la arquitectura o fotógrafos cuyo eje central sean las construcciones. Su ubicación, a orillas del Río Danubio, le otorga unas vistas increíbles.

Arquitectura Viena(bundeslandwien)La arquitectura Viena ofrece edificios de diferentes épocas, como la Edad Media, Modernismo y por supuesto, vanguardistas edificios erigidos con la mayor tecnología de nuestro tiempo, como el Centro T-Mobile o la Torre del Milenio. Uno de los más hermosos es sin dudas el Palacio Imperial de Hofburg, residencia de la familia imperial austrohúngara.

Aquí, a diferencia de otras ciudades europeas, todo está muy concentrado y al alcance de la vista. Muchos dicen que Viena es como una cebolla, pues cada una de las capas urbanas alrededor del centro histórico más antiguo, es igual de importante para obtener el sabor general de la ciudad. En Viena se encuentra toda la tradición de una ciudad europea, desde su fundación romana y la época gótica hasta el barroco y la “Gründerzeit” de la segunda mitad del siglo XIX. Un viaje por la historia de la arquitectura a pié de calle.

Sobre todo en lo que se refiere a su aspecto urbano, Viena sigue siendo hoy una ciudad con la historia presente. Esto se puede constatar durante las visitas a la catedral de San Esteban gótica, el palacio de Schönbrunn barroco, el palacio de Belvedere y las obras artísticas que se alinean a lo largo de la avenida Ringstrasse.

Del Fin de siglo a la Viena Roja

La arquitectura vienesa del fin de siglo XIX es única a nivel mundial. La Viena del "Fin-de-siècle" fue sencillamente el laboratorio de la Modernidad. La escuela maestral de Otto Wagner en la Academia de Artes Gráficas era un centro de nuevas ideas. De esta época destaca el edificio de la Caja de Ahorros Postal de Otto Wagner. Es un monumento reconocido a nivel mundial por su funcionalidad e impresionante construcción de vidrio y acero en el vestíbulo. La revolucionaria Iglesia de Steinhof y las estaciones del tranvía de Wagner son otros puntos que hay que visitar al viajar Viena para entender la ciudad de esa época.

De esta época es también el arquitecto Adolf Loos, cuya construcción más provocadora es la llamada “Loos-Haus” en la plaza Michaeler Platz, enfrente del Palacio Imperial, lo que en su día indujo al Emperador a mandar tapar todas las ventanas con vista a esa casa. Hoy es un banco que está abierto al público en horas de trabajo.

Adolf Loos fue también un reformador de la vida, que trabajó para el movimiento de pobladores vieneses que pretendían satisfacer directamente las necesidades básicas de los habitantes de la ciudad después de la Primera Guerra Mundial. Pero la nueva administración municipal socialdemócrata perseguía otro objetivo. Los "superbloques" de la Viena Roja estaban pensados como ciudades propias dentro de la ciudad. Debían proveer a los pobres con viviendas y al mismo tiempo establecer una cultura nueva que abarcara toda la vida.

La forma urbanística más famosa de los superbloques en Viena es seguramente el conjunto "Karl-Marx-Hof", aunque la “ciudad” más grande de la Viena Roja es "Sandleitenhof". Hasta hoy es impresionante y única la forma en la que realizó la pobre Viena de entreguerras este programa social creando una amplia infraestructura en barrios completos de la ciudad.

La vanguardia de los años 60

Diseños visionarios de arquitectos y artistas, denominados el “Austrian Phenomenon”, llamaron la atención internacionalmente en los años sesenta del siglo XX. Walter Pichler, Hans Hollein y los grupos HausRuckerCo, Coop Himmelblau, Missing Link, etc. concentraron toda su creatividad en proyectos e instalaciones a falta de encargos de construcción concretos. Todos estos sueños de los arquitectos vanguardistas vieneses sólo se pudieron realizar en los años siguientes con pequeños encargos de restaurantes y tiendas. La tienda de velas “Retti” de Hans Hollein y los múltiples locales, que continúan teniendo éxito hasta hoy, de Hermann Czech: Kleines Café, Wunderbar, Salzamt, etc, pequeños manifiestos de la arquitectura con un gran mensaje intelectual, se convirtieron en símbolos.

De la década oscura a la modernidad de los 80

Una década oscura para la arquitectura en Viena fue la de los años 70. Predominaban grandes oficinas comerciales, pero no se exigía calidad arquitectónica. Fue en los años 80 que la arquitectura vienesa nueva y contemporánea importante despertó a gran escala. Nuevas colonias y complejos residenciales fueron creados con empeño y en muchos casos en estilo postmoderno que eran conscientemente referencias y analogías. Al mismo tiempo esto llevó también al redescubrimiento de la sustancia histórica de Viena. En los años setenta se hizo legendaria la salvación del barrio “Spittelberg” antes de ser destruido.

Aproximadamente a partir de mediados de los ochenta comenzó una influencia positiva de la política más fuerte en la arquitectura vienesa. El edificio “Haas-Haus” del arquitecto Hans Hollein, situado al lado de la catedral de San Esteban, lo simboliza. Fue necesario el derribo del edificio de los años cincuenta por razones económicas y muchos estuvieron al principio en contra del diseño de Hans Hollein para la casa nueva, pero al final fue aceptado a pesar de las contradicciones. Esto fue un hecho importante que tuvo como consecuencia que se le prestara mayor atención a la arquitectura contemporánea en Viena frente a la forma conservadora de pensar en lo que se refiere a la sustancia histórica.

El éxito de la nueva arquitectura vienesa

En los años noventa hubo un gran cambio en la historia de la ciudad del siglo XX. La caída del telón de acero, la apertura al Este, ofreció a la ciudad de Viena, cuya población hasta ese momento iba disminuyendo, por primera vez desde los años veinte una razón para esperar un crecimiento. Tuvieron lugar un desarrollo y una expansión de la ciudad. Zonas residenciales nuevas en la periferia comenzaron a desarrollarse. Se decidió un “Programa de construcción de escuelas” único, lo que animó a muchos arquitectos con empeño a diseñar soluciones originales. También la construcción de viviendas sociales en Viena, tan elogiada, pudo desarrollar con constructores interesados modelos nuevos, que son admirados en todo el mundo.

Un ejemplo sería la “Fábrica de ataúdes”, un modelo de vivienda alternativo y tan polémico como el proyecto de los gasómetros. Los cuatro tanques de gas redondos, que hoy no tienen utilidad, situados en Simmering, estaban bajo protección oficial. No encontraban una utilidad aceptable para mantener las fachadas históricas. Así que algunos constructores se pusieron en contacto con la ciudad de Viena para desarrollar un proyecto que preveía un aprovechamiento municipal. Hoy se han convertido los gasómetros en un centro urbano que ha despertado nueva vida en las superficies colindantes de una zona industrial antigua. Instalaron en ellos viviendas según diseños de los arquitectos Jean Nouvel, Coop Himmelb(l)au, Manfred Wehdorn y Wilhelm Holzbauer, un centro comercial, un pabellón de rock y el archivo de la ciudad de Viena.

El proyecto cultural más ambicioso de las últimas décadas fue el “MuseumsQuartier Wien” (Barrio de los Museos de Viena). Todavía no habían concluido los años ochenta cuando la República Federal y la ciudad de Viena decidieron convertir el recinto de las antiguas caballerizas de la Corte imperial en el centro de la ciudad (utilizado como recinto ferial desde los años veinte) en un lugar para instituciones culturales nuevas. Después de ganar concursos de arquitectura y de muchas batallas políticas a nivel local, se comenzó a realizar a partir de 1997 el proyecto “MuseumsQuartier” de los arquitectos Ortner+Ortner. Previsto como un barrio rehabilitado en el que han encontrado su sitio el Museo Leopold, el Museo de Arte Moderno, el pabellón Kunsthalle Wien, el museo infantil ZOOM, Dschungel Wien – un teatro para un público joven, el centro de danza Tanzquartier Wien, el Centro de Arquitectura y muchas más instituciones culturales además de locales del sector gastronómico.

El proyecto de desarrollo de la ciudad de Viena más importante es el llamado “Donau-City". Delante de la UNO-City (Centro de las Naciones Unidas) a orillas del Danubio, se planeó un barrio nuevo con viviendas, oficinas y superficies dedicadas al ocio, para descongestionar el centro de la ciudad. Pero el proyecto no se debía efectuar inmediatamente, sino para la Exposición Mundial de 1995 y su uso posterior. Al decidir un referéndum no realizar la exposición, se inició el proyecto sin la EXPO. Entretanto se ha convertido la Donau-City en un lugar floreciente. Resulta asombroso ver cómo se ha desarrollado aquí en pocos años una “skyline” realmente digna de ver con rascacielos respetables y una zona residencial atractiva.

Por consiguiente, la arquitectura Viena también consiguió modernizar la ciudad en los años noventa y ponerla a la altura de otras capitales europeas. En muchos lugares se ejecutaron proyectos para la construcción de oficinas. La “Millennium-Tower”, a orillas del Danubio, sobresale doscientos dos metros por encima de los tejados de la ciudad. Más de una docena de proyectos de arquitectura que marcan el aspecto urbano han sido desarrollados en Viena como, por ejemplo, la “Wienerberg-City” al lado de las “Vienna Twin Towers” saliendo de Viena hacia el sur, los gasómetros en Simmering o el proyecto de desarrollo de la ciudad “Monte Laa” en el barrio Favoriten.

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