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En el Prater de Viena se puede disfrutar de un tiovivo nostálgico o de una montaña rusa supermoderna para después disfrutar del Prater verde, una zona llamada así por sus prados extensos, arboledas sombrías y caminos tranquilos. Debido a la regulación del Danubio y el amplio uso del parque para actividades de recreación, relativamente poco queda de lo que fue una gran cuenca del río utilizado como coto de caza imperial, hoy la zona ofrece una gran variedad de espacios abiertos, que van desde el paisaje natural de ribera al parque de ciudad.
Esta zona extensa con bosques y prados fue puesta a disposición de la población por el emperador José II. Ya en aquella época se instalaron aquí los primeros cafés y restaurantes.Hoy es el Prater verde un lugar privilegiado para paseantes, corredores, ciclistas y jinetes, una gran zona recreativa en la ciudad muy apreciada. La forma más cómoda de conocer este pulmón verde de Viena es con el tren de Liliput que hace un recorrido de unos 4 kilómetros.
También en el Prater se encuentra el Praterstadion (estadio de fútbol), el Pratermuseum (museo de la historia del parque), numerosos cafés, restaurantes, buffets y puestos de helados, así como interesantes caminos y senderos señalizados y zonas acuáticas. El Prater está dotado de variado equipamiento deportivo y de ocio, que permite patinar, jugar a la pelota, hacer jogging, andar en bicicleta o pasear. Además es destacable el Lusthaus, antiguo pabellón para los perros de Carlos VI y sede de importantes banquetes, construido en 1782 en forma de gran quiosco circular sobre columnas, convertido actualmente en un café.
Cuenta con todo tipo de atracciones, desde casinos con máquinas tragaperras hasta circuitos de carreras, puestos para tirar con una pelota o un rifle, montañas rusas o incluso un simulador de vuelo. Especialmente para los niños hay tiovivos, teatro de marionetas, un antiguo tren que pasa por grutas y mucho más. Esta oferta tan variada para divertirse, se ve completada por numerosos cafés y restaurantes , buffetes, puestos de helados y chiringuitos. Esta parte del Prater la llaman los vieneses “Wurstelprater“ (Prater de las salchichas).
Probablemente, la atracción más famosa del parque Prater de Viena es la Noria Gigante. Desde el año 1897 puede ascender con ella a las alturas. En 2008 se reformó la plaza delante de la Noria y ahora se presenta esa zona, que es la entrada al parque de atracciones, como un mundo de vivencias nostálgicas que recuerda al Prater de 1900. Cuando empieza a anochecer, vale la pena ver la plaza reestructurada, cuando las luces de todos los colores del arco iris crean un fondo de ensueño.
Para divertirse volando por los aires y disfrutar de la velocidad está el Turbo Boost y Bungee Jump, Ejection Seat y Space Shot. Contrastan con esto, el viaje en las antiguas montañas rusas y el tren de los fantasmas nostálgico a un ritmo agradable. Y a los forofos del baile les espera un ambiente de fiesta pura en la discoteca más grande de Austria , el Praterdome , en la plaza Riesenradplatz. También son divertidos y emocionantes varios circuitos de carreras de coches, go-carts y lanchas a motor así como trampolines, una alfombra voladora, casas del horror, una sala de espejos que desfiguran, un laberinto, columpios y toboganes.
La entrada al Prater es gratuita y sólo se paga por las atracciones que se utiicen. Durante la época estival el parque permanece abierto hasta altas horas de la noche y merece la pena ver las luces que ambientan todo el lugar.
Un viaje en esta noria es una experiencia inolvidable. Fue construida entre 1896 y 1897 y ha sido restaurada en varias ocasiones. Durante la Segunda Guerra Mundial fue casi completamente destruida y era tal su popularidad entre los vieneses que fue una de las primeras estructuras en ser reconstruido tras la guerra. Actualmente, la Noria Gigante recibe más de 750 000 visitantes al año.
Su famosa silueta puede verse en la mayor parte de la ciudad y se ha convertido en uno de los emblemas de Viena. La noria fue originalmente construida por un ingeniero inglés llamado Walter Basset. El peso total de la estructura de acero es de 430 toneladas y se encuentra a una altura de 34,20 metros. El diámetro de la rueda es 60,96 metros. Desde el principio, la rueda da una excelente vista de Viena. Por la noche los efectos de iluminación buscan crear una atmósfera expectacular. Cada hora, la Noria Gigante representa con luz un reloj gigante.
El edificio del Planetario alberga también el Museo del Prater. El antiguo “Wurstelprater“ (Prater de las salchichas) fue destruido en 1945 en los últimos días de la Segunda Guerra mundial. Un investigador vienés, Hans Pemmer, ha coleccionado muchos recuerdos y se los ha regalado a la ciudad de Viena. Anuncios, cuadros, carteles, fotografías, letreros, figuras de tiovivo, etc. Además muestran una parte de la colección Laterna-mágica Ernst Hrabalek.
