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Cualquier visita de turismo Viena debe comenzar por su casco antiguo y la Catedral, para después conocer un poquito más de la Viena imperial o de la Viena que vivieron algunos de los más grandes compositores no hace tanto tiempo. Sus notables museos, grandes parques o la popular noria de Ferris son parte de los encantos de la ciudad.
Fue declarado en el año 1.996 patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en él destaca, en primer lugar, la Catedral de San Esteban "Stephansdom". Se trata de un templo básicamente gótico, aunque de se conservan algunos elementos anteriores. El Rientor, constituye la entrada principal al templo y fue acabada en el año 1.240 por lo que es la parte más antigua de la Catedral. Ya en el interior, se puede subir a la Steffl (aguja de la catedral), que situada a 137 metros de altura ofrece unas vistas impresionantes sobre toda la ciudad.
Sin salir de la zona, en el cruce del nº4 de Stephansplatz con el nº7 de Singerstrasse, se encuentra el Deutschordenshaus, donde la Orden Alemana de Caballeros tubo su sede desde 1720. El patio del edificio es uno de los más bellos de la ciudad. En la calle Griechengasse, con suelo de adoquines, se encuentran algunas típicas tabernas vienesas que eran muy frecuentadas por los músicos de la ciudad en épocas anteriores. Otro lugar interesante es el MAK, Museo de Artes Aplicadas, fundado en 1.864, y renovado en 1993. La otra visita obligada del centro, además de la Catedral, es el Staatsoper, o Teatro de la Opera, al que Viena le debe su gran reputación mundial como Ciudad de la Música.
Muy cerca de la Ópera se encuentra el Hotel Sacher, otro gran icono turístico, que se ha hecho famoso por la tarta que lleva su nombre, y por haber albergado en sus suites a la aristocracia y personajes famosos nacionales y extranjeros. En dirección a la avenida Opernring, al lado del Palacio de Hofburg se encuentran los Jardines de Palacio o Burggarten.
El Barrio de los Museos, que limita con el centro historico, es un recinto cultural espectacular y uno de los nueve complejos con museos más grandes del mundo. Es una llamativa zona cultural que consiste de edificios barrocos restaurados (las antiguas caballerizas de la corte) y otras impresionantes construcciones nuevas diseñadas por arquitectos como:Laurids, Manfred Ortner y Manfred Wehdorn.
Una vez en la entrada principal, llamada Fisher von Erlach Wing, se puede entrar a la Escuela de Equitación de Invierno y a la sede permanente del Festival de Viena, evento que se celebra desde 1951 con actuaciones de teatro, conciertos y danza, organizados por el gobierno de la capital austriaca.
Detrás de esta ala principal, se encuentra un edificio de ladrillo rojo que alberga el Kunsthalle Wien, institución de arte internacional contemporáneo y moderno. Sus puntos esenciales están centrados en la arquitectura experimental, el video, la fotografía y el cine. A ambos lados de la calle hay dos edificios en diagonal. A la izquierda, el Museo Leopoldo y a la derecha, el Museo de Arte Moderno Fundación Ludwig Wien. El Centro de Arquitectura de Viena cuenta con una exposición permanente de la arquitectura austriaca del siglo XX. Si se hace turismo en Viena con niños, se puede visitar el Museo Infantil Zoom, un activo centro que ofrece una visión poco convencional del mundo de los museos.
El emperador Francisco José restableció una nueva época de grandeza a pesar de la decadencia del poder de los Habsburgo.Se demolieron las murallas de la ciudad, sustituyéndose por un bulevar circular: la Ringstrasse, que unía las nuevas instituciones culturales y políticas. Se trata de un amplio boulevard, que actualmente no lleva ese nombre pero se compone de todas las calles que acaban con esa denominación. Otro punto ineludible de la Viena imperial es el Pasaje Freyung, de techos acristalados y lleno de tiendas elegantes, conduce a un patio en cuyo centro se alza una fuente de varios cuerpos. La zona de Freyung, tiene forma de plaza, está compuesta por interesantes edificios como el antiguo priorato de Schottenkirche, fundado en 1155 y reconstruido en 1744.
Viena es una ciudad llena de plazas que conmemoran emperadores y héroes de guerra, como es el caso de Josefsplatz con la estatua ecuestre de José II. También está Minoritenplatz donde se puede visitar el Archivo Nacional con su maravillosa fachada barroca. Aunque Graben no forma parte del Ringstrasse, es un clásico ejemplo de la Viena imperial y elegante. En el centro se alzan la Fuente de José y de Leopoldo, idénticas ambas. Un estilo semejante a Graben es Kärntnerstrasse, donde mucha gente se agrupa para tomar café y visitar tiendas de moda. Si de distinción se trata, pocas calles poseen tantos palacios aristocráticos como Bankgasse.
Actualmente es más famoso por los bares y discotecas que por su legado histórico. Judengasse es una calle muy animada con un solo restaurante judío, Arche Noah. Hay una torreta, la Kornhäuselturn, de época Biedermeier. Junto al Arche Noah, está Sterngasse y allí la famosa librería Shakespeare & Co y un palacio barroco construido por Antón Ospel. La Stadttempel es la sinagoga más antigua de Viena y fue realizada hacia 1820 por Kornhäusel. En esta misma calle se haya la sede de la comunidad judía en Viena. Antes estaba aquí el museo Judío pero ahora se encuentra en Dorotheergasse.
Los bosques y prados que hoy conforman el Prater, antiguamente eran un coto de caza imperial que se abrió al público en 1766. El parque lo cruza una avenida de punta a punta la Hauptalle, que en su oriten era un camino solo permitido para la nobleza y sus sirvientes. Caminar por esta avenida es una delicia, pues está flanqueada por castaños que hacen un túnel y una sombra magnífica para un día caluroso de turismo en pleno verano. En un extremo de la Hauptalle, está el Planetario y el Palacio de Exposiciones Messegelände. Continuando por el camino bien a pié o en el Liliputbahn, el tren que recorre cuatro Km de extensión del parque, se llega al Hipódromo Freudenau y a Lusthaus. Desde el siglo XIX, el extremo occidental se convirtió en el parque de atracciones Volksprater y desde 1896 la noria de Ferris es un lugar imprescindible para hacer turismo Viena, aunque solo conserve la mitad de las cabinas originales.
