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Durante los tres días que duran los festejos del Omegang, el centro de Bruselas se traslada a la época medievas, con torneos de caballos, concurso de tiro con ballestas y sobre todo la gran representación que tiene lugar a las 9 de la noche en el incomparable marco de la Grand Place, cuando los descendientes de la nobleza, blasones y trajes de época llenan de color la plaza.
El espectáculo se abre con la entrada del Magistrado de Bruselas, seguido por todo el Gobierno de la ciudad. A continuación, y bajo palio, desfilan Carlos V con sus hermanas y su hijo Felipe, un séquito de personajes de la nobleza y los portadores de los estandartes de las dieciséis provincias y nueve villas libres de Bélgica. Suelen ser una media de 1.400 actores y extras que hacen las delicias de los 10.000 espectadores que lo presencian cada año.
En el desfile suelen participar ciudadanos pertenecientes a agrupaciones o gremios que se distribuyen las labores de vestirse con trajes de la época en medio de un estallido metálico de trompetas y tambores. El cortejo respeta con la máxima exactitud posible todos los detalles históricos, desde la selección de los integrantes del desfile hasta su estética. Bruselas sólo permite en su desfile la participación de integrantes vestidos con trajes del siglo XVI, representando a los miembros de la familia imperial y los tribunales, la aristocracia, los magistrados, los soldados y las milicias. En algunos uniformes resplandecen el rojo-negro-amarillo de la bandera belga. Gigantes con zancos y una gran marea de banderas muestran la figura de los cinco patronos de la ciudad: San Miguel, San Sebastián, San Cristóbal, San Jorge y San Gerardo.
Las vestimentas, banderas y otros elementos se basan en pinturas y grabados de la época, mientras que la mayoría de los figurantes son descendientes de los Linajes (las siete familias gobernantes), los Juramentos (las milicias de la ciudad) y los gremios, los principales poderes económicos y políticos medievales. Ante el soberano (Carlos V) y su heredero (Felipe II) desfilan decenas de caballos exhibiendo los escudos de todos los territorios que componían el vasto Imperio Carolino, que abarcaba desde los reinos ibéricos de Castilla, León, Toledo, Sevilla, Córdoba, Granada o Gibraltar hasta Jerusalén y las Indias. Mientras, los actores caracterizados como los monarcas y su corte degustan jarras de cerveza, una bebida que ya se elaboraba en Bélgica en el siglo XVI y que fue introducida en España por Carlos I.
El Omegang de Bruselas continúa con bailes de banderas, danzas populares, bufones, gigantes, carrozas y "Gilles", los personajes del popular Carnaval de Binche (sur de Bélgica) que lucen descomunales sombreros de plumas de avestruz. El cortejo se cierra con una exhibición de "echasseurs" o combatientes zancudos, una práctica tradicional de la ciudad valona de Namur, y por último, un espectáculo de fuegos artificiales. Estos elementos folclóricos se incorporaron al desfile con el paso de los años, aunque sus orígenes fueron religiosos.
El cortejo se forma en la Plaza del Sablon a las 20´50 horas y se dirige hacia la Grand-Place donde el espectáculo empieza a las 21h. Las tribunas están instaladas en la Grand-Place únicamente. Pero en la plaza del Grand Sablon se organizan justas a caballo por la tarde y la noche. Se trata de una animación histórica que incluye un poblado medieval, un concurso de tiro con ballesta y un concierto.
El Ommegang atrae cada año a unos 40.000 espectadores -sumando los que se congregan en la Grand Place y en otros puntos de la ciudad-, de los que unos 1.500 son turistas extranjeros. El desfile fue contemplado por los Reyes de España en 2000 durante su viaje de Estado a Bélgica, y ese mismo año fue representado de forma excepcional en la Plaza Mayor de Madrid, con motivo de los centenarios de Felipe II y Carlos.
Aunque el cortejo conoció su apogeo en el siglo XVI, y especialmente con la visita del Emperador, la procesión se remonta a 1348. Sus orígenes eran religiosos, pues celebraba el domingo anterior a Pentecostés el traslado desde Amberes de la imagen de Nuestra Señora de la Rama a la iglesia del Sablon de Bruselas, cuya construcción había sido sufragada generosamente por la ciudad. Todos los gremios y el clero rodeaban la imagen sagrada, que iba escoltada por ballesteros.
Poco a poco, la procesión perdió su carácter religioso y se convirtió con el paso de los siglos en un desfile destinado a mostrar la riqueza de Bruselas. En homenaje a sus raíces, el Ommegang todavía conmemora el traslado de la "Virgen milagrosa" a este templo, sacando en procesión un pequeño paso con la imagen.
