Manneken Pis

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Manneken Pis

Se dice que su minúsculo tamaño, 50 centímetros, desilusiona a todo aquel que lo ve por primera vez, pero no por ello los bruselenses están menos orgullosos de su estatua del niño haciendo pis. En Bruselas, tan importante como visitar la Grand Place o el Atomium es ir ver el Manneken Pis. Si se tiene la suerte de encontrarlo disfrazado, con alguno de sus 700 trajes, la foto puede ser muy divertida. Y aunque parezca mentira, este niño ha llegado a orinar en dos ocasiones sidra asturiana, para regocijo de los presentes.

Monumentos Bruselas El Manneken Pis está situado en la esquina de la Rue de l’Étuve & Eikstraat, muy cerca de la Grand Place, en pleno casco antiguo. Se trata de una estatua de bronce de unos cincuenta centímetros que representa a un niño pequeño desnudo orinando dentro del cuenco de la fuente. Esta estatua es sólo una réplica, la original se guarda en el Museo de la Ciudad, tras su robo y recuperación en los años 60. Hay documentos de 1338 que hablan ya de una estatua parecida de piedra. Pero sería en 1619 cuando el escultor barroco Jérome Duquesnoy crea la pequeña escultura de bronce.

Tras el asedio y bombardeo de la ciudad, por las tropas francesas, en 1695, bajo la estatua se escribió una importante frase alusiva, cuya traducción sería: “El Señor me levantó sobre una roca, y ahora elevo mi cabeza sobre mis enemigos”.

Hay varias leyendas sobre el origen simbólico de esta estatua pero quizás una de las más extendidas es la del niño Juliaanske: se cuenta que en el siglo XIV Bruselas llevaba bastante tiempo sitiada por una potencia extranjera. Los atacantes había ideado un plan para colocar cargas explosivas en las murallas. Sucedió que un niño pequeño, Juliaanske, estaba espiándoles cuando las preparaban. Orinó sobre la mecha encendida y salvó así la ciudad.

Pero en realidad, cada belga cuenta una leyenda diferente de cuál ha sido la razón que le ha llevado a Bruselas a convertir al niño en todo un símbolo: otras leyendas cuentan que el niño se perdió durante una fiesta popular y el padre pidió a toda la ciudad que lo buscaran prometiendo que haría una estatua de su hijo en la postura en la que fuera encontrado. Otros creen que en el siglo XII se descubrió al hijo de un duque orinando a los enemigos desde un árbol, en medio de una batalla por lo que se le hizo una figura de bronce para simbolizar el coraje militar de este pueblo. Y por último, el mundo de los cuentos se hace presente en la leyenda que habla del niño que había hecho pis en la puerta de una bruja, y ésta lo convirtió en estatua.

El anectodario de este monumento es ciertamente extenso, por ejemplo respecto al agua que emana del niño. No siempre ha sido agua, sino que con motivo de celebraciones especiales se ha llegado a hacer brotar vino o cerveza del Manneken Pis de Bruselas. Más recientemente, en 1995, por la celebración del día de Asturias en Bruselas y en 2005, por la celebración del centenario del Real Sporting de Gijón el niño orinó sidra asturiana.

Sus numerosos disfraces es otra de las peculiaridades del pequeño meón. En 1698, el gobernador Maximiliano Emmanuel regaló una túnica para vestir la figura. Ése sería el principio de una tradición que continúa hasta hoy. Los presidentes de gobierno que visitan Bruselas donan para la estatua pequeñas réplicas de sus trajes nacionales, que se conservan igualmente en el Museo de la Ciudad, en la Maison du Roi. El ropero del Manneken cuenta ya con unos 700 trajes y la asociación de Amigos del Manneken Pis suele disfrazar la estatua con los diferentes modelos en multiples ocasiones.

La ceremonia de vestir al niño es todo un ritual que se suele acompañar con banda de música y numeroso público que espera con ilusión el momento de volver a conectar el chorro de agua del Manneken, cuando es posible que su puesta en marcha salpique a los presentes, lo que se ha convertido ya en una tradición más de la ciudad.

Jeanneke Pis

La “Niña que orina” es la réplica femenina al Manneken Pis, una estatua y fuente moderna ubicada también cerca de la Grand Place de Bruselas e igualmente con un tamaño de 50 centímetros pero labrada en piedra caliza azul grisáceo. Representa a una niña con el pelo recogido en coletas, orinando en cuclillas, aparentemente con mucha calma. Está situada en el lado este del Impasse de la Fidélité, cerca de la Rue des Bouchers. Fue esculpida por Denis-Adrien Debouvrie en 1985 por encargo de un restaurador. Tiempo después, el restaurante cerró, pero la estatua se mantiene en su lugar, algo escondido y entre rejas.

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