Parque de Laeken

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Parque de Laeken

En la zona de Laeken se encuentran lo que se conoce como el Dominio Real, donde la Familia Real belga tiene su Residencia Oficial desde que allí la fijara en 1831 Leopoldo I. Aparte del Castillo de Laeken, lo mas interesante de este Dominio son los impresionantes jardines y su invernadero, que pueden visitarse unos pocos fines de semana al año, en primavera.

Parques BruselasDesde el Castillo del parque de Laeken, Napoleón declaró la guerra a los rusos, una vez tomada Bruselas. Nada más entrar al parque, llama la atención la alta estatua de Leopoldo I y un poco más al norte una pagoda japonesa. Se dice que Leopoldo II se quedo maravillado con una pagoda similar que vio en la Exposicion Universal de Paris de 1900 y encargó otra para él al mismo arquitecto. En frente de la pagoda, se puede visitar un llamativo pabellón chino también por capricho de Leopoldo II.

Un poco mas al sur se encuentra la Iglesia neogótica de Nuestra Señora de Laeken en cuya cripta se entierran a los miembros de la Familia Real belga. Fue diseñada por Joseph Poelaert, cuyas obras mas relevantes son el Palacio de Justicia, la columna del Congreso, y la iglesia de Sainte-Cathérine, todos ellas en Bruselas.

El parque, de libre acceso, se encuentra en uno de los extremos del recinto de Heysel, donde tuvo lugar la Exposición Universal de Bruselas de 1958, y que se compone del Estadio Rey Balduino (antiguo Estadio de Heysel), el Atomium, la Feria de Muestras de Bruselas y el Brupark, que es un complejo de ocio con varios cines, Imax, un parque acuático, una zona de restaurantes y el curioso parque de Mini Europa.

Castillo Real de Laeken

Fue edificado por el arquitecto francés Charles de Wailly en 1784. Por aquellos tiempos el poder de los Habsbugo estaba en franca decadencia. La rama austriaca de la familia apenas lograba mantener un tímido pacto con las élites belgas. En 1815 la presión francesa resultó insoportable y Bruselas, junto con toda Bélgica, pasó a formar parte del Reino Unido de los Países Bajos, un protectorado francés. Sería en el Castillo de Laeken donde Napoleón declarara la desastrosa guerra a Rusia.

La rebelión de belga de 1830, iniciada en el Teatro de la Moneda, concedió la independencia a Bélgica. Su primer rey, el bávaro Leopoldo I, convirtió desde entonces, el Castillo de Laeken en la residencia oficial. Los Dominios Reales, situados a siete kilómetros del centro de Bruselas comenzaron a dotarse de instalaciones propias de la realeza. Desde entonces los belgas pueden pasear alrededor de la residencia de sus soberanos.

El rey ordenó a uno de sus mejores arquitectos construir la Iglesia de Nuestra Señora de Laeken, como mausoleo para su difunta esposa; Luisa María (1850). Comenzaba así una tradición conservada hasta la actualidad en la Cripta Real. En la superficie se ubicó un elegante cementerio cortesano, que muchos califican como uno de los más bellos de Europa.

Sería el hijo del primer rey belga, Leopoldo II (1865-1909), el encargado de impulsar definitivamente la expansión de los Dominios Reales. El Palacio Real fue embellecido con la creación de sus elementos más celebrados, el hermoso Invernadero Real del Parque de Laeken de Bruselas, que hoy se puede visitar, pero sólo durante el mes de abril. Inicialmente concebido por Guillermo I, como un inmenso invernadero de naranjos, Leopoldo II hizo construir un nuevo invernadero con forma de cúpula enlazado con unos treinta pabellones. El acondicionamiento del espacio botánico fue realizado por el paisajista John Wills, con decorados grutescos. Los siete invernaderos fueron construidos por el arquitecto Balat, en colaboración con, su entonces alumno, Victor Horta. Este espectacular invernadero del siglo pasado, joya del Art Nouveau y declarado uno de los más grandes invernaderos del mundo, merece ser visitado por sus cualidades arquitectónicas y también por sus sorprendentes colecciones de plantas tropicales y subtropicales.

El Monumento de Leopoldo I, que preside la Plaza de la Dinastía, se alza en el centro de un paisaje sobrio, con unas magníficas vistas a la ciudad y una impresionante perspectiva del Palacio Real. Su estilo es gótico flamígero. La Torre Japonesa y el Pabellón Chino destacan por ser las más peculiares realizaciones arquitectónicas de Leopoldo II y también se encuentran formando parte de las atracciones del parque. Actualmente la Torre se emplea como centro de exposiciones permanentes dedicadas a Japón, mientras que el Pabellón conserva una importante colección de porcelanas chinas encuadradas dentro del Museo de Arte Japonés de Bruselas.

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