Santa Faz

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Santa Faz

El segundo jueves, después de Semana Santa, unos trescientos mil alicantinos salen en romería desde el centro de la ciudad hasta el monasterio de la Santa Faz, donde se custodia una reliquia, el velo que enjugó el rostro de Cristo. Más de cinco siglos llevan los alicantinos haciendo esta devota peregrinación.

Fiestas AlicanteLa romería de la Santa Faz tiene un recorrido de ocho kilómetros, desde la Concatedral de San Nicolás hasta el monasterio y este trayecto lo hacen los romeros andando. A las siete de la mañana ya está el Ayuntamiento repartiendo las típicas cañas de romero, pero son sólo diez mil, por lo que o se trae la propia de casa o habrá que madrugar mucho para conseguir una. A las ocho parte la comitiva oficial, con representantes de todos los estamentos sociales y la jerarquía eclesiástica. A este trayecto andando se le llama la Peregrina.

El recorrido de la Peregrina se hace a lo largo de un vía crucis por la nacional 340 que ese día queda cortada al tráfico rodado. En puntos acordados por la tradición se van haciendo paraetas, como la que patrocina el Ayuntamiento, y en la que se reparten de forma gratuita rollitos de anís y vino de Fondillón, un vino dulce que se cultiva en Alicante desde el siglo XVI.

La llegada a la Santa Faz es una pugna por conseguir un sitio desde donde presenciar la apertura del camarín que acoge el sagrado lienzo, realizado en gasa, en el que está plasmada, según la tradición, la imagen de la Faz de Cristo recogida por la virgen Verónica (de ahí el nombre de Santa Faz). Para sacar la Reliquia de su Camarín son necesarias cuatro llaves que se encuentran a buen recaudo el resto del año. Dos en el Archivo Municipal y otras dos custodiadas por la Abadesa del Monasterio de las clarisas.

A continuación la Reliquia se lleva a la plaza del caserío donde se celebra una multitudinaria misa, y a su término la Santa Faz vuelve a su relicario. Tras este último acto religioso, el monasterio se llena de plegarias, de murmullos y de cirios encendidos.

En los alrededores, igual que en cualquier romería, la fiesta se sucede entre comidas, música popular y visitas a los cientos de puestos de venta ambulante que llegan para la ocasión, pues la compra de un objeto de artesanía forma parte del ritual. Es tradicional comer alimentos típicos de Pascua que los propios romeros acarrean hasta el monasterio. Se toman habas crudas o en tortilla, conejo con tomate y, por supuesto, mucho vino de la Huerta. Al caer la tarde, el goteo de romeros regresando a pie a la ciudad se sucede hasta el anochecer cerrando esta cita hasta el año próximo. Si no quedan fuerzas para volver andando, se puede subir en alguno de los autobuses dispuestos para la ocasión.

El Monasterio de la Santa Faz

El monasterio de la Santa Faz de Alicante fue construido en 1766 y es obra de José Terol y de Fray Francisco Cabezas, erigiéndose junto a una Torre de vigía y defensa, del siglo XVI, para proteger a la comunidad del monasterio de los ataques de los piratas berberiscos. El actual edificio se levanta sobre la antigua ermita que se construyó en 1491 en el lugar donde se dice que la Santa Faz obró su primer milagro.

Tiene una sola nave con crucero y una bóveda de cañón. Cuatro crujías entre los pies y el crucero forman pequeñas capillas sin conexión lateral, y una cúpula que da altura al interior y se trazó para ser vista sin barreras desde el exterior, cubierta de tejas vidriadas características de la arquitectura levantina. El pórtico de acceso se establece en tres pisos, con una pareja de columnas exentas en el primero, hornacina en el segundo y relieve en el tercero, con abundancia de bajorrelieves tallados con elementos vegetales y temas figurativos alusivos al carácter del monasterio.

Historia

La tradición dice que durante la Pasión de Cristo, la Verónica limpió su sudor y la sangre de sus heridas mientras se dirigía a la crucifixión. Milagrosamente, el rostro de Jesucristo quedó grabado en las tres capas de las que se componía el velo de aquella mujer. Una de esas tres capas se conserva en el Monasterio de la Santa Faz de Alicante, mientras las otras dos se hallan en Roma y Jaén, respectivamente. Tras pasar por Tierra Santa, Constantinopla -la actual Estambul-, la isla de Chipre, Roma y Venecia, la Santa Faz fue regalada por un cardenal al párroco alicantino Pedro Mena, que le había acompañada desde Alicante a tomar posesión de su cargo en Roma.

Conocido es, por todos los alicantinos, que el padre Mena introdujo el lienzo al fondo de un arcón y, cuando volvió a abrirlo tiempo después, lo encontró desplegado y sobre todos los objetos que antes tenía encima. Este hecho se repitió varias veces, lo que motivó que la Santa Faz comenzase a ser venerada en Alicante.

Teniendo estos hechos presentes, y ante la terrible sequía que sufría Alicante, en el año 1479 se decide sacar la Reliquia en rogativa para pedir que cayese la lluvia. El cura que la portaba sintió que no podía aguantar el peso de la Santa Faz, por lo que, sospechando algo raro, subió a un altillo para que los fieles pudieran observar qué ocurría. Una vez allí, del ojo derecho de la Santa Faz brotó una lágrima que se posó sobre la mejilla y fue creciendo de tamaño hasta ser visible por todos los presentes.

Ante tan increíble suceso, decidieron posponer la rogativa una semana, con el fin de dar a conocer lo sucedido. Y así, una semana más tarde, el 25 de marzo de 1489, en plena exaltación de la Reliquia, se cuenta que comenzó a llover y terminó la sequía. Desde entonces, más de quinientos años, Alicante celebra este milagroso acontecimiento.

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