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Situada en la comunidad de Castilla y León, esta es una de las ciudades españolas más turísticas gracias a que ha mantenido mucho de su patrimonio artístico e histórico con lo que los viajes Avila están muy recomendados a los amantes tanto de la historia como del arte. Pero también los que buscan un lugar para la diversión y el ocio, encontrarán su lugar aquí.
Esta ciudad se encuentra muy caracterizada por el hecho de haber conservado una muralla medieval completa, de estilo románico, además de por ser una de las ciudades con mayor número de iglesias.
Su nombre procede de los diferentes pueblos y tribus que a lo largo del tiempo han vivido en la pronvincia siendo los primeros de ellos los vetones, los cuales la llamaron Óbila, cuya traducción sería la de Monte Alto. Más adelante llegarían los romanos que adaptaron su nombre inicial por el de Abila o Abela, siendo esta una entre otras muchas aportaciones que dejó aquí esta cultura.
De hecho, mantiene el trazado típico de las ciudades romanas, de distribución rectangular y dividido por dos vías principales, la cardo y la decumano, que se cortan en el centro donde estaba el foro. Hoy esta planificación urbanística se conserva casi intacta con pocas modificaciones por lo que es posible ver en los viajes Avila elementos romanos como las antiguas entradas de las puertas de San Vicente y Gonzalo Dávila, que luego serían puntos esenciales de la defensa de la ciudad en la época medieval.
Pasear por Avila es acercarse al pasado romano que se mantiene en casi todos los puntos de los barrios antiguos de manera que es posible admirar las insulae romanas en las manzanas cuadrilongas con las que se distribuyen las casas, en la Decumano máximo que estaba entre la Calle de los Caballeros y la Calle de Bracamonte, el actual mercado Chico que fue el foro o la necrópolis que estuvo en la actual Calle de San Segundo y en la que se ven todavía piezas funerarias reaprovechadas como materiales de construcción, siendo estas estelas, aras, cipos, «verraquitos» y cápsulas cinerarias.
Los visigodos también tuvieron aquí un importante asentamiento, aunque todavía no está muy definida la territorialidad de esa población en el área de Ávila, aunque se sabe que esta ciudad fue una de las plazas fuertes de esta cultura.
De la etapa musulmana se sabe menos todavía, pero se tiene más o menos claro que durante los primeros años de la invasión musulmana esta ciudad se convirtió en un punto estratégico lo que hizo que fuera deseada a la vez por árabes y cristianos. Guante tres siglos fue un motivo de disputa por ambos bandos lo que hizo que quedara despoblada prácticamente, por lo que algunos historiadores la han llamado el desierto estratégico.
Sin embargo a partir del siglo XI Don Raimundo de Borgoña comenzó la repoblación de la zona, junto con otros lugares como Salamanca y Segovia, de manera que ya en la baja Edad Media, Ávila volverá a renacer y a prosperar.
El clima al viajar a Ávila es de tipo mediterráneo continentalizado, lo que significa que los inviernos son duros con temperaturas que se sitúan por debajo de los -16º C, mientras que en verano se superan con bastante facilidad los 30ºC.
Catedral: construida entre los siglos XII y XV, este templo religioso tuvo en sus orígenes casi más una función militar debido a su cabecera fortificada que hacía que pudiera resistir los embates de los invasores que entraran en la ciudad. Fue realizada por el maestro Fruchel, el cual se había inspirado en la Abadía de Saint Denis con lo que el templo tenía cierto aspecto de sobriedad de las primeras construcciones góticas, por lo que está considerada la obra con la inicia la introducción de este estilo desde Francia.
Basílica de San Vicente: Se inició su construcción en el siglo XII y se terminó dos siglos más tarde. Al igual que la anterior está considerada una obra de introducción del gótico en la península, y su diseño se ha atribuido al maestro francés Giral Fruchel quien también realizaría la catedral.
En ella destacan los sepulcros de San Pedro del Barco y el de los Santos Mártires, San Vicente de Ávila, y sus hermanas, Santa Sabina y Santa Cristeta, que sufrieron el suplicio en el siglo IV.
Ermita de San Segundo: está fuera del recinto amurallado, en el oeste de la ciudad, y en ella resultan muy interesantes los capiteles esculpidos en los cuales se puede ver la huella del escultor que también realizó los ábsides de San Andrés. Además contiene una estatua fabricada en alabastro realizada por el conocido escultor gótico Juan de Juni. Hay una leyenda que dice que si se introduce un pañuelo en el sepulcro de la ermita, y se piden tres deseos, el santo concede uno de ellos.
Palacio de Don Diego del Águila: este palacio situado en el interior de la muralla y unido a ella en la puerta de San Vicente, sirvió de defensa contra las tropas musulmanas, por lo que la familia Águila obtuvo muchos honores que incluyen varias casas en la misma calle que el palacio.
Murallas de Ávila: este es el principal monumento de la ciudad y una de las obras medievales más destacadas del país y también de las más antiguas puesto que fue construida en el año 1090. Ocupa un espacio de unas 31 hectáreas, lo que implica un perímetro de unos 2.500 metros, que incluye 87 torres de planta circular, 2.500 almenas y 9 puertas de entrada. Es también el monumento iluminado en su totalidad más grande del mundo.
El aeropuerto más cercano a la ciudad de Ávila es el de Salamanca por lo que desde esta terminal hay varias líneas de autobñus que acceden a este destino, en el caso de que se quiera llegar a él desde el aire.
En su interior hay una extensa flota de autobuses que hace que desplazarse tanto por el entorno urbano como por las pedanías y poblaciones cercanas sea bastante fácil y cómodo, aunque los turistas realizan la mayor parte de su recorrido a pie para poder disfrutar aún más de la belleza y la oferta de esta impresionante ciudad de tintes romanos y medievales.
En el viaje a Avila los mejores hoteles se han de reservar con bastante antelación si se visita la ciudad durante las fiestas de Santa Teresa que con las más multitudinarias y que se celebran en el mes de octubre. Entre sus actividades se incluyen varias como los conciertos musicales, una feria de atracciones, corridas de toros, pasacalles, desfiles de las peñas y las chocolatadas con churros.
La gastronomía de Avila está básicamente formada por las carnes, además de varios platos de legumbres que tienen su tradición en las influencias islámicas, cristianas y hebreas, con lo que se trata de un tipo de cocina rica, variada y sabrosa que está en consonancia con una climatología muy ruda en los meses de invierno.
Es sobre todo un tipo de comida de cuchara con cocido Moragueño, un repollo al ajo arriero, pimientos rellenos o las populares patatas ‘revolconas’, cocidas y machacadas, y aderezadas con pimentón y torreznillos, que se encuentran entre sus platos más conocidos. Tampoco hay que perder la oportunidad de degustar los platos de Judías del Barco, Chuletón de Ávila, patatas revolconas y Yemas de Sta. Teresa.
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