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La Muralla de Avila es un tipo de cercado defensivo, con fines militares, que fue edificada en el periodo del románico y que rodea la practica totalidad de la ciudad a excepción de aquellas zonas que han crecido en siglos muy posteriores y que han debido de ser construidas en la parte externa de la misma.
En su momento la muralla significaba simbólicamente la separación en los foráneo y salvaje que se ubicaba fuera de sus muros y lo civilizado que estaba dentro, de manera los ciudadanos de Avila siempre contribuyeron a su mantenimiento incluyendo a las clases más pobres, sobre los que recaía gran parte de los costes, hasta el 80%.
Al parecer la construcción de esta famosa obra de arquitectura recayó especialmente sobre dos maestros de la época, el romano Casandro y el francés Florín de Piruenga, quienes resolvieron una morfología que coincide en algunos puntos con las típicas murallas del ámbito andalusí, por lo que se puede decir que es una construcción cristiana única en su género.
Así mismo fue ideada para disponer de un perímetro de unos 2,500 m, con 88 torreones que en total suman unas 2.500 almenas, y 9 puertas de acceso a la ciudad. Ocupa además una superficie de unas 33 hectareas, que vistas desde arriba tienen la forma de un rectángulo orientado desde el este hacia el oeste. También cuenta con la particularidad de que para su construcción fueron utilizados los desniveles del terreno, lo que hace que hiciera falta la construcción e taludes ni de contrafuertes.
De las nueve puertas que la conforman, las dos más importantes son la del Alcázar y la de San Vicente, ambas situadas en la parte este y en terreno sobretodo llano, lo que hace a su vez que sean más vulnerables ante un ataque y que por lo tanto necesitaran estar mejor preparadas ante ellos.
Las murallas de Avila fueron construidas con parte de los materiales de una necrópolis romana muy cercana, además de algunas piedras visigóticas por lo que se puede decir que ellas también contienen en su interior parte de la historia de la región de la propia.
Data del siglo XII, cuando Alfonso VI de Castilla, mand´al conde Raimundo de Borgoña, marido de la infanta doña Urraca comenzar la repoblación de las tierras llamadas “de nadie” lo que tuvo como resultado el levantamiento de poblaciones como Avila, Salamanca y Segovia que a su vez fueron fortificadas para mantenerlas a salvo de las incursiones de los árabes para recuperarla.
En los viajes a esta ciudad, algunos de los lugares y partes más interesantes para conocer de las murallas de Avila son:
Puerta del Alcazar: está considerado el elemento más solemne de todo el conjunto, y la única conformada por dos grandes torreones que están unidos por un puente, que además es singular no solo en toda España sino también en el resto Europa. También parece ser que en su momento disponía de un foso y una barbacana, siendo este un pequeño muro que era utilizado para evitar que las máquinas de aslato llegaran a la muralla, y que hoy está desaparecido.
Las almenas que hoy ostenta no son de su construcción sino elementos adicionales realizados por Repullés a principios del siglo XX, imitando la puerta de San Vicente.
Puerta de San Vicente: entre los monumentos Avila este es uno de los más destacados gracias a que las excavaciones arqueológicas han dado testimonio de la existencia de una convivencia indígena y romana, debido a que en uno de los lados de la puerta aparece un berraco tallado en la roca madre. Es por tanto además de un importante elemento de interés turístico, una fuente arqueológica.
Cimorro de la catedral: se trata del ábside de la catedral, el cual quedó dentro de la misma muralla y formando el elemento defensivo más fuerte de todo el resto de la muralla.
Según la tradición fue aquí donde Alfonso VII fue mostrado a su padre Alfonso el Batallador, rey de Aragón.
