Las Siete Calles

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Las Siete Calles

Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle, y Barrencalle Barrena son el racimo de siete calles que vieron nacer Bilbao, el núcleo principal del Casco Viejo. Estuvieron amuralladas y crecieron en torno a la Catedral de Santiago, patrono de la villa. Los peregrinos que elegían la ruta de la costa para llegar a Compostela, hacían en Bilbao una parada.

Arquitectura Bilbao En las Siete Calles se encuentran los monumentos más antiguos de la ciudad como la Catedral, la Iglesia de San Nicolás, y también la cercana la iglesia de San Antón, junto al celebre mercado de la Ribera, la Plaza Nueva y al tradicional puente de San Antón. Otro puente muy conocido es el Puente del Arenal que conecta por encima de la Ría del Nervión, El Casco Viejo, con el centro de Bilbao. Parte de este pasado hubo que reconstruirlo. Las inundaciones de 1983 dejaron el Casco Viejo invadido de agua y barro. Pero el renacer ha sido tan brillante que ahora conserva todo su sabor antiguo pero totalmente renovado.

También es muy conocida la vocación comercial de la zona que configura uno de los lugares preferidos de los bilbaínos para hacer sus compras, con tiendas para todos los estilos y gustos, aunque aun se mantienen los comercios mas tradicionales. Otra costumbre muy arraigada en las Siete Calles es el tapeo, hay muchos bares y cafeterías en el Caso Viejo, como el Bar Bilbao o el Gure Toki, ambos en la Plaza Nueva, y muchos otros, todos muy recomendables. De noche se transforma en un lugar de fiesta, habiendo unos cuantos Pubs como por ejemplo, el Santuario, el K2 y el Aurki.

Actualmente parte de la vida intelectual vasca tiene su rincón de encuentro en este entrañable Bilbao de toda la vida. También los txikiteros han elegido esta zona como santuario. Cada dos puertas hay un bar y pinchos deliciosos recién cocinados. Es tanta la tradición de las cuadrillas de txikiteros que todos los años se celebra su fiesta y rinden homenaje a la Virgen de Begoña.

La Plaza Nueva

Los domingos la Plaza se llena de artesanos y hippies, los soportales cobijan tenderetes de pendientes y pulseras, flores, libros y revistas antiguas, y en los arcos se amontonan las jaulas de jilgueros, periquitos, loros y ruiseñores. También se venden y cambian monedas, sellos y cromos de colecciones infantiles. En Navidad los abetos sustituyen a las flores, junto con figuritas de barro, reyes y pastores. Pero antes, como preámbulo navideño, el día 21 de diciembre se celebra el mercado de Santo Tomás. La plaza se llena de olor a talos recien hechos con morcilla y chorizo. En este día se venden los mejores capones para las fiestas, caracoles, queso de oveja, ajos y txakoli. Todos los aldeanos llevan lo mejor de su caserío el día de Santo Tomás a Bilbao. Un día que siempre llueve.

Historia del Casco Viejo

Hablar del comienzo histórico de las Siete Calles es hablar de los orígenes históricos de la Villa de Bilbao. El 15 de Junio del año 1300, Don Diego López de Haro firma en Valladolid la Carta Puebla que transforma en Villa al pequeño pueblo de pescadores situado a orillas de la ría del Nervión y ubicado hacia la zona donde hoy se encuentra la Iglesia de San Antón. La Carta Puebla fundacional de la Villa de Bilbao otorga a esta el monopolio del tráfico por la ría y el de numerosas transacciones mercantiles en una amplia área geográfica. En 1332 se dispuso la construcción de un alcázar en el lugar que hoy ocupa la iglesia de San Antón (parroquia de San Antonio Abad), que sería el origen de las murallas que más tarde se irían formando.

A lo largo del siglo XIV se desarrolla una importante actividad comercial reforzada con la creación de astilleros y ferrerías como complemento de las explotaciones mineras existentes en la zona. La falta de seguridad de la Villa llevó a la construcción de lienzos de murallas que enlazaban diversas Casas Torre. De esta forma peculiar, se forma un recinto amurallado que se irá ampliando a medida que la ciudad se expande. A finales del siglo XIV Bilbao ya tiene su estructura inicial de tres calles paralelas, Somera, Artecalle y Tendería y a lo largo del siglo XV se habrá completado el recinto de las Siete Calles de Bilbao formado por las tres iniciales más Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena. A finales del siglo XV se derriban las murallas que rodeaban a las Siete Calles y la Villa comienza a ampliarse hacia un gran Arenal que llegaba hasta lo que es hoy la Plaza Nueva.

Bilbao avanzó decididamente hacia la zona norte de la iglesia de Santiago. Este avance es conocido como "Ensanche de la Ribera". Desde la Puerta del Angel, abierta en el claustro de la iglesia (ahora Catedral), se formará por una parte el denominado camino de Santiago, actual calle Correo, por otra el camino nuevo o Bidebarrieta, y por ultimo la calle Santa María, con lo que el plano urbano de la villa empieza a tener un peculiar estilo concéntrico con la iglesia de Santiago como centro de una figura radial.

La actividad comercial de sus calles es acorde con el desarrollo mercantil cara al exterior, de forma que para comienzos del siglo XVI Bilbao se habrá convertido en el principal puerto del País Vasco. En 1511 se crea el denominado Consulado de Bilbao, que será el gran dinamizador de la vida económica. En este tiempo se desarrolla un intenso tráfico comercial con Brujas y Nantes y se entra en la carrera de las Indias. En 1573 con la supresión del muro y la puerta del Portal de Zamudio se inicia el trazado de la calle Real, hoy conocida como calle La Cruz, que comunicaba las "Siete Calles" con Iturribide y el arrabal de San Nicolás a través de Ascao.

Bilbao que no ha dejado de crecer económicamente desde su fundación, experimentará un declive a finales del siglo XVI. El comercio empieza a perder importancia debido entre otras causas, a la disminución de la demanda europea del hierro vasco y a los numerosos conflictos bélicos mantenidos por la casa de Austria. Desde 1600, se inicia una nueva estrategia comercial que tendrá efectos espléndidos, convirtiéndose Bilbao en el centro de contratación de los mercaderes europeos de la lana.

A mediados del siglo XVIII la imagen que presenta el plano de Bilbao empieza a acercarse al plano actual del Casco Viejo, pero quedaba sin urbanizar la zona actual de Plaza Nueva y Ascao en dirección hacia el actual Ayuntamiento. El Plan Loredo de 1785 planta las raíces de lo que sería el Bilbao del futuro, ya que al entrar en el siglo XIX, Bilbao empezará a sentir el agobio urbanístico consecuencia de las posibilidades limite de crecimiento espacial, lo que hará que se empiece a pensar en ensanches de futuro al otro lado de la ría. Será hacia la mitad del siglo XIX cuando quedará configurado el Casco Viejo con su característica forma de corazón, de forma que si se observa el plano general del Bilbao actual se entiende como se ha dado en considerar al Casco Viejo como el Corazón de Bilbao.

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