Basilica de Begoña

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Basilica de Begoña

Es el templo más popular de Bilbao pues conserva la imagen de la Virgen de Begoña, patrona de Vizcaya y protectora de los marineros. Situada en un lugar estratégico con vistas sobre la Ría y la ciudad, ha sufrido grandes destrozos durante la Guerra de Independencia y las Guerras Carlistas.

Monumentos Bilbao Existen varias formas de llegar a la Basilica de Begoña, pero la más típica es a través de la calzada de Mallona, subiendo sus escaleras. Durante la romería del 15 de agosto, numerosos fieles hacen este recorrido, suben las escaleras como si de un peregrinaje se tratara, para poder ver a su Amatxu (Madre), pues así es como llaman los vizcaínos a la Virgen de Begoña. Una vez arriba, se puede disfrutar del templo, de las vistas de Bilbao y del sonido del reloj de carillón, que con veinticuatro campanas y siete melodías da las horas a los bilbaínos.

Sobre una ermita primitiva se construyó en el S. XVI el actual templo, trazado por Sancho Martínez de Arego, que fue también aparejador responsable de San Antón. Es un templo basilical de tres naves, sin crucero, con bóvedas de crucería y a lo largo del siglo que duró su construcción varió algo el rumbo unitario del estilo gótico. A mediados del S. XVI la portada principal se formula como un magnifico arco de triunfo manierista, que recuerda las obras de Gil de Hontañón. Lo demás guarda el estilo gótico referido, aunque el coro deja ver el talante clasicista de tracista. En 1835, en la primera Guerra Carlista, se destruyen la fachada y la torre. La actual fachada a los pies y torre es proyecto de José María Basterra y realiza entre 1902 y 1907, mientras la sacristía actual se construye entre 1900 y 1903. La imagen de la Amatxu, que ya existía, fue colocada en un modesto altar en 1603, aunque tendrá que salir varias veces de allí para ser protegida de los avatares de la Guerra.

Arquitectura

La estructura final descansa en muros de sillería caliza y en dos filas, de cinco pilares cada una, que soportan las bóvedas de las dieciocho capillas que forman una elástica red de nervios de variado y complejo diseño. El edificio pertenece a la familia del gótico tardío de comienzos del siglo XVI, periodo generoso en arquitectura regional. Sin embargo, no recoge el que quizás sea el elemento más característico de este estilo: la galería abierta en el muro, que recorre todo el perímetro de la nave mayor por encima de las capillas bajas. El escaso escarpe entre naves hacía inviable ese vistoso elemento. Las formas góticas se aprecian en los pilares exentos, así como en los adosados a los muros conformados por columnillas que tienen capiteles vegetales. Se distinguen también en las ventanas, apuntadas y con molduras, en la idea general del abovedamiento a base de redes de nervios con abundancia de puntos de convergencia, en las claves y en las dos portadas laterales con arcos apuntados con jambas y arquivoltas de molduras.

La Basilica de Begoña de Bilbao se construyó gracias a los donativos de sus devotos, sobre todo comerciantes que mandaban sus barcos a recorrer los mares. Testimonio de esto son los escudetes que coronan los pilares de la nave central, que contienen no las armas de familias nobiliarias, sino los emblemas de mercaderes y gremios de la Villa. Las aportaciones de otros devotos permitirían acabar primero la portada principal y más tarde el coro. Las bóvedas y la sacristía, en lo esencial es obra de Juan Ortiz de Olaeta y Martín Ibáñez de Zalbidea, se concluirían en el siglo XVII, y la torre, diseño de José María Basterra, a principios del siglo XX.

Arte

En el interior de la basílica destacan varios lienzos recientemente restaurados que narran la vida de la Virgen. Se sabe que proceden de Sevilla, algunos copian pinturas de Murillo y que llegaron a Vizcaya a principios del siglo XVIII. En los muros hay dos historias más: un óleo de Ramón Elorriaga que conmemora la bajada procesional de la Virgen a Bilbao con motivo del cólera de 1855 y un lienzo de José de Echenagusía que representa la Coronación de Begoña. El magnífico retablo barroco que poseía la iglesia fue quemado durante la primera Guerra Carlista, siendo sustituido en 1869 por el actual, de estilo isabelino de madera dorada, diseñado por Modesto Echániz. Lo preside una talla gótica (s. XIV) en madera policromada de la Virgen de Begoña. Además, en el primer tramo de la nave de la izquierda hay un delicado sagrario gótico de piedra con portezuela de hierro, que procede de la iglesia de Nabarniz.

Exponente permanente de la devoción por la Amatxu es la gran afluencia de personas que diariamente visitan el santuario y, en especial, con motivo de las grandes festividades marianas y begoñesas: 15 de Agosto, 11 de Octubre. Merecen especial mención las bajadas de la imagen en procesión a Bilbao en ocasiones señaladas: inundaciones, epidemias, bodas de oro de la coronación y entrada del primer obispo de Bilbao, pues congregan a multitudes de fieles.

Para los marineros, la Virgen y la Basílica de Begoña tienen también un significado especial. Desde el siglo XVI son numerosos los barcos bilbaínos que han ostentado, y ostentan, el nombre de “Virgen de Begoña” o “Begoña” simplemente. La costumbre de las gentes de la mar es saludar con la Salve al santuario y su patrona cuando lo divisan por primera vez remontando la Ría, esto ha dejado un recuerdo en el nombre de una localidad de Bilbao: La Salve, al igual que el puente del mismo nombre.

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