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El origen del actual Museo de Bellas Artes Bilbao se sitúa en el primer Museo de Bellas Artes, fundado en 1908 y abierto al público en 1914, y en el de Arte Moderno, inaugurado en 1924. Ambas instituciones y sus respectivas colecciones se unieron efectivamente en 1945, año en que se levantó el edificio antiguo. En 1970 se añadió el edificio moderno, y en 2001 una importante reforma acabó por dar al museo su fisonomía actual, que se está considerando volver a ampliar.
A lo largo de su historia, el museo ha desarrollado un modelo ejemplar en el que los bilbaínos, los artistas locales y las instituciones públicas han determinado su configuración y crecimiento a través de importantes compras y donaciones de obras de arte, que han estructurado los núcleos principales de la colección y su crecimiento posterior.
Vagamente inspirado en el Museo del Prado, el edificio antiguo, inaugurado en 1945, sigue líneas neoclásicas combinando la piedra y el ladrillo rojo. Fue proyectado por los arquitectos Fernando Urrutia y Gonzalo Cárdenas, y en 1962 fue declarado Monumento Nacional. En los años 60-70 se levanta un segundo edificio, conectado al primero por una galería. Se trata de una construcción más audaz, de línea minimalista y materiales modernos como metal y vidrio, influida por la arquitectura de Mies van der Rohe. La ampliación fue proyectada por los arquitectos Álvaro Líbano y Ricardo Beascoa. Parte de su planta baja se dejó abierta a modo de soportal, si bien con motivo de las obras de modernización de los años 90, dicho espacio se cerró y acondicionó como sala de exposiciones.
Esta última reforma, proyectada por el arquitecto Luis María Uriarte, modernizó el museo notablemente pues se propuso mejorar la comunicación horizontal y vertical entre los dos edificios que integran el Museo mediante un nuevo nexo de unión y una nueva galería. También, se consiguió liberar una serie de espacios para reunir y optimizar los servicios al visitante (recepción, cafetería, restaurante, tienda-librería, biblioteca, departamento didáctico y auditorio) y ampliar los espacios expositivos.
De igual manera, se contempló la conveniencia de un cambio en el acceso al Museo, integrándolo en el eje que une el centro de la ciudad con Abandoibarra. El conjunto de estas obras supuso una ampliación aproximada de la superficie del Museo de 6.450 m2 y una intervención sobre 14.250 m2. La inversión global fue de 15 millones de euros, financiados por las instituciones que forman parte del Museo: Gobierno Vasco, Diputación Foral de Vizcaya y Ayuntamiento de Bilbao. Tras la conclusión de las obras de reforma y ampliación, el Museo reinauguró sus instalaciones el 10 de noviembre del 2001.
La colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao reúne alrededor de ocho mil piezas, entre pinturas, esculturas, obras sobre papel y artes aplicadas, desde el siglo XII hasta la actualidad, abarcando las principales tendencias artísticas que han marcado cada momento histórico. Cuenta con un destacado fondo pictórico de las escuelas española y flamenca así como notables obras de artistas vascos, a los que se intenta representar de forma especial.
La colección de pintura es la más importante pues cuenta con una gran representación de pintores españoles de todos los tiempos desde Bartolomé Bermejo, en el siglo XV, hasta Miquel Barceló. Destacan Zurbarán, Ribera, El Greco y Goya, con varias obras cada uno. Hay además ejemplos de Alonso Sánchez Coello, Murillo, Valdés Leal, Juan Ribalta, Juan de Arellano y Luis Paret. Entre los pintores españoles de los siglos XIX y XX se encuentran ejemplos de Leonardo Alenza, Antonio María Esquivel, Federico de Madrazo, Mariano Fortuny, Joaquín Sorolla y autores modernos como María Blanchard, Pablo Gargallo, José Gutiérrez Solana, Daniel Vázquez Díaz, Óscar Domínguez, Antoni Tàpies o Pablo Serrano.
La pintura internacional más antigua está representada con obras tan llamativas como La Piedad de Van Dyck, una Adoración de los magos atribuida a Giovanni Battista Crespi, Lot y sus hijas de Orazio Gentileschi, Job y sus hijos muertos de Domenico Piola, un paisaje de Bernardo Bellotto, un retrato femenino de Louis-Michel van Loo y un Ecce Homo de Mengs. La pintura flamenca de los siglos XV y XVI cuenta con un fondo amplio, en el que destacan una Piedad de Ambrosius Benson, Sagrada Familia de Jan Gossaert, El Rapto de Europa de Martin de Vos y un retrato del rey Felipe II de España pintado por Antonio Moro, que perteneció a los Spencer, la familia de Diana de Gales.
En cuanto a autores de los últimos dos siglos cuenta con obras de la talla del lienzo Lavanderas de Arlés Gauguin, un curioso grabado de Paul Cézanne, Los bañistas, y pinturas de autores cotizados como Paul Sérusier, Mary Cassatt, Henri Le Sidaner, James Ensor, Jean Metzinger, Robert Delaunay, Oskar Kokoschka y Karel Appel. Cuenta además con un gran lienzo de Francis Bacon, Figura tendida ante un espejo, y un tapiz diseñado por Léger.
Los autores vascos tienen lógicamente una gran importancia en este museo, que en varias ocasiones fue dirigido por destacados pintores de la zona. Entre los artistas vascos de los siglos siglos XIX y XX, se puede ver obras de Eduardo Zamacois y Zabala, Paco Durrio José Luis Zumeta, Zuloaga, Valentín de Zubiaurre, Oteiza, Chillida, Mari Puri Herrero y otros muchos. El museo alberga igualmente diversos bronces grecorromanos, cerámicas de Manises y Talavera de la Reina, tapices y algunos muebles. En los fondos de obras sobre papel, destacan algunos grabados de Rembrandt.
Además de su colección permanente, este museo de Bilbao propone regularmente un importante programa de exposiciones temporales.
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