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Los monumentos Cartagena son de una gran variedad, tanta como su devenir histórico, desde el emblemático Submarino Peral, prototipo de sumergible construido por el cartagenero Isaac Peral y que preside el puerto de la ciudad, hasta el magnífico anfiteatro romano. A través de la iniciativa municipal Cartagena Puerto de Culturas, se ofrece la posibilidad a los visitantes de conocer Cartagena y sus monumentos desde diferentes puntos de vista, pues hay muchas Cartagenas por descubrir.
Aquí se reseñan algunos de sus monumentos más destacados.
El hallazgo del teatro romano en 1990 constituyó uno de los acontecimientos más importantes de la arqueología de Cartagena de los últimos años. Fue un descubrimiento totalmente insospechado, pues no había ninguna referencia a su existencia. Desde esa fecha los trabajos arqueológicos, que tienen como objetivo su total exhumación, se han venido desarrollando casi de manera ininterrumpida y en la actualidad todavía continúan. Situado en la ladera occidental del cerro de la Concepción, la colina más elevada de las cinco que configuraban la topografía antigua de la ciudad, este emplazamiento, además de proporcionarles una excelente acústica, facilitó la construcción del graderío, que en gran parte se asienta sobre la roca recortada del monte, recubierto posteriormente con losas de caliza gris.
Este monumento sepulcral turriforme constituye el único resto monumental que ha llegado hasta nuestros días de la necrópolis romana que se situaba junto a la vía que desde Carthago Nova se dirigía hacia Tarragona por la costa. La llamada Torre Ciega es de planta cuadrada y consta de un basamento formado por tres hiladas de sillares, rematando por una moldura, del cual arranca el cuerpo principal, que destaca por su revestimiento reticulado conseguido a base de pequeñas pirámides de piedra volcánica.
Es, junto con la Torre Ciega, el monumento de Cartagena de la antigüedad más conocido y que mayor atención mereció entre los eruditos y estudiosos, ya que sus estructuras quedaron visibles hasta la construcción, entre 1853 y 1854, de la actual plaza de toros. En la actualidad los restos del anfiteatro que pueden ser vistos son los existentes en los sectores sur-este y sur-oeste.
Este yacimiento fue excavado en 1983, encontrándose unos grandes muros asociados a materiales cerámicos de época bizantina, por lo que se pensó que pudiera pertenecer al recinto amurallado que en dicho período protegía la ciudad. El carácter monumental de tales hallazgos, unidos a su indudable importancia histórica, hicieron que se tomara la decisión de conservarlos en un sótano visible sobre el que, posteriormente, se instaló La Sala Municipal de Exposiciones.
Al ser reconquistada en el siglo XIII la ciudad de Cartagena, año 1245, se restauró la antigua Diócesis de Cartagena y se inició la construcción de una iglesia catedral. Se erigió en estilo tardorrománico, del que quedan algunos elementos, como parte de muros y pilares. La catedral de Cartagena dejó de serlo a los pocos años, pues fue trasladada a Murcia tras su reconquista, aunque el templo murciano conserva el nombre de Catedral de la Diócesis de Cartagena.
A finales del siglo XIX se restauró y reconstruyó el edificio con criterios historicistas, por el arquitecto Víctor Beltrí y se le dio un aspecto neorrománico, que es lo que principalmente queda actualmente. Sin embargo, sufrió bombardeos durante la Guerra Civil y quedó bastante destruida aunque se aprecian bien los pilares con columnas y la portada neorrománica.
Se trata de una iglesia de tres naves con ocho capillas intercomunicadas que terminó de construirse en el entonces denominado arrabal de San Roque, hoy calle del Carmen, en 1710 y que formaba parte de un convento carmelita del que tan sólo ha llegado hasta nuestros días el templo.
Es el principal castillo de la ciudad, aunque, como importante ciudad defensiva que era, dispone de varios otros en distintas zonas estratégicas. Ocupa el promontorio que constituyó el centro neurálgico de la naciente ciudad de Cartagena y hoy se encuentra rodeado del Parque Torres. Desde su explanada superior se contempla una excepcional panorámica de la ciudad y su puerto que no hay que perderse al viajar Cartagena. De origen romano fue sucesivamente reconstruido en los siglos XIV y XVIII, y se han recuperado las antiguas estructuras del Castillo.
La labor restauradora se ha centrado con especial interés en la torre del homenaje, donde estuvo la campana de la ciudad que avisaba de los peligros colectivos y repetía las horas que sonaban en el reloj del Concejo. Quedan como testimonio la escalera de caracol y la monumental ventana ojival de la primitiva construcción.
Es uno de los monumentos Cartagena mas representativos y fotografiados de la importante arquitectura modernista que salpica las principales calles de Cartagena. El Ayuntamiento es un edificio de mármol con estructura triangular coronado con una bella cúpula. Desde esta plaza se accede a la calle Mayor, la arteria principal de la vida social de Cartagena, donde se encuentran numerosas construcciones de estilo modernista de finales del XIX y principios del XX. Dicho estilo está presente en cada mirador, en cada portón y en cada edificio de los que se alzan majestuosamente. La gran mayoría de las construcciones modernistas fueron realizadas por el arquitecto tarraconense Beltrí, que vivió en Cartagena desde 1897.
En la calle Mayor, era el antiguo Café España. Tiene bellos miradores y balcones modernistas. A destacar su frontón que muestra las iniciales de Serafín Cervantes, su primer propietario. Construida por Víctor Beltrí en 1900, es una de las primeras construcciones realizadas en la ciudad en este estilo, en la que se combina la naturaleza barroca y escultórica con el expreso deseo de evocar la importancia del emplazamiento y la adopción de un nuevo lenguaje iconográfico en los elementos decorativos. Muestra en la fachada un conjunto alegórico de Marte y Minerva.
De origen palaciego, siglo XVIII, al que se aplicaron reformas modernistas dirigidas por el arquitecto murciano Berenguer y por Víctor Beltrí. Destaca la lujosa decoración en el interior. Su distribución gira en torno a un patio central al que se accede desde una aristócrata fachada con muros acristalados rematada por un escudo masón. El lucernario es una de las soluciones más sugestivas del conjunto, pues permite establecer una valoración de luces y sombras sobre el juego fantástico de la escalera, la oscura textura de las lámparas que hay en su arranque, y los azulejos de Triana. Un bonito lugar donde descansar en este viaje.
Se encuentra en la plaza de San Sebastián, en una esquina, y se eleva dominante sobre el resto de edificios siendo este monumento el mejor ejemplo modernista de Cartagena. Aparte de las lujosas balconadas, conviene fijarse en la ornamentación: guirnaldas y flores talladas en piedra. Su fastuosa fachada barroca impide la monotonía, muy bien combinada con la bicromía.
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