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Arquitectura en Girona

Las calles, plazas y rincones de la vieja Girona son un compendio de la arquitectura de muchos siglos de historia. El antiguo barrio judío, los baños árabes, la Catedral, palacios y conventos de muy diferentes épocas y estilos en muy poco espacio físico. La tardía recuperación y restauración de todos estos lugares se está haciendo respetando su idiosincrasia a la vez que se les dota de funcionalidad. Un viaje histórico y urbanístico a través de sus añejas calles.

Arquitectura Girona Girona está atravesada por los ríos Galligants, Güel, Ter y Oñar, que encierran el paisaje gironés en una impresionante superposición de trazos urbanos y joyas arquitectónicas que dan cuenta de su rico, variado y turbulento pasado. Nació como asentamiento ibérico y por sus tierras pasaron romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos, cada uno contribuyendo con su identidad cultural a dotar a la arquitectura Girona de un valioso patrimonio.

Casco Antiguo

El Casco Antiguo contiene el patrimonio arquitectónico más importante de la ciudad.

Las casas colgantes del río Oñar. Dibujan la estampa más conocida y fotografiada de Girona. Son una serie de edificios multicolor apiñados a varios niveles sobre el frente ribereño del río Oñar. Recientemente todas las casas de la margen derecha han sido rehabilitadas y pintadas siguiendo la paleta cromática diseñada por varios arquitectos y artistas.

Los puentes sobre el río Oñar. Surgen por la histórica necesidad de unir las dos partes de la ciudad. Debido a ello, los puentes jugaron un papel primordial en el desarrollo de la villa. Actualmente no queda ninguno de los puentes medievales que cruzaban el río y la mayoría de las construcciones son contemporáneas. Entre ellos destacan cuatro: el Puente de Piedra (1849), el Puente de Hierro (1876) construido por la Escuela de Eiffel, el Puente de Gómez (1916) y el Viaducto del Ferrocarril (1876) que representó la llegada de la modernidad y el progreso para una ciudad que permanecía amurallada.

La Rambla de la Libertad. Antigua espina dorsal de la ciudad medieval barroca y octocentista, es el espacio público más concurrido y emblemático que se puede visitar en los viajes Girona. Sin embargo, la existencia de la rambla es muy reciente ya que su configuración data del 1885, época en la que el arquitecto municipal Martí Sureda unificó la plaza de las coles con la calle del abrevadero y los soportales de los esparteros que hizo derribar. Todo el espacio se convirtió, entonces, en un paseo arbolado, de tilos y con bancos. Se llamó La Rambla de la Libertad haciendo honor al árbol de la libertad que se plantó en 1869, durante el sexenio democrático. Aunque el espacio fue muy modificado por Sureda, conserva una parte porticada medieval y algunos de los palacios de la misma época. No obstante, la construcción de inmuebles ochocentistas transformó, en parte, el carácter medieval del espacio. Actualmente la Rambla es el punto de entrada al casco antiguo para los turistas que llegan a la ciudad y un lugar de paseo para todos.

La Plaza de la Independencia. Hace referencia a la Guerra de la Independencia Española y es una de las plazas más conocidas y frecuentadas de Girona. Situada en el Barrio de Mercadal, en el centro de la ciudad, la plaza se asienta donde estuvo el Convento de San Agustín, por lo que también se conoce como Plaza de San Agustín. Dentro de la arquitectura de Girona, el interés de esta plaza radica en su aire ochocentista pese a que, la misma, está rodeada por edificios neoclásicos austeros e idénticos, con unos porches escultóricos dedicados a los defensores de la ciudad de Girona durante los asedios de 1808 y 1809. El arquitecto municipal Martí Sureda fue el primero que ideó una plaza cerrada y porticada con vueltas neoclásicas, con unos edificios que tuvieran las mismas proporciones estéticas. La urbanización de la zona sólo siguió, en parte, sus esquemas y la construcción de las primeras salas de cine de esta ciudad, malogró la idea de Martí Sureda. Hasta los años 80 del siglo XX no se pudo completar lo que había imaginado ese arquitecto.

La Judería. A partir del s. XV, en la edad media, los judíos fueron obligados a vivir en comunidades cerradas llamadas juderías, o calls en Cataluña, hasta su expulsión del territorio español por los Reyes Católicos en 1492. Dispuesta en un enmarañado laberinto de callejuelas, la judería de Girona es una de las más importantes y mejor conservadas de España y Europa. Explorar sus estrechas calles es toda una aventura cargada de misterio para cualquier turista. El edificio más importante es la antigua sinagoga, actual Centro de Estudios Bonastruc Ca Porta. En el barrio judío, la plaza del Oli y la plaza del Vi mantienen su encanto y en ellas se puede apreciar alguna de las mejores joyas de la arquitectura palaciega medieval, como la Fontana d´Or.

Baños Arabes. Cerca de la judería, en un convento capuchino de la calle Ferrán el Católico, se encuentran los baños árabes del s. XII. De estilo románico, pero imitando los baños árabes musulmanes, se conservan varias estancias entre las que destacan el vestidor, la piscina octogonal y los baños fríos y caliente. Se dejaron de utilizar en el s. XV, pero se han conservado bien a través del tiempo.

Paseo de la Muralla. (o Paseo Arqueológico). La antigua muralla de Girona que dividía la ciudad y estaba deteriorada se ha restaurado magistralmente para disfrutar de de las mejores vistas del conjunto urbano. El paseo discurre por el camino de ronda de las antiguas murallas carolingias y del bajo medievo, siglos IX y XV, y han dado a la ciudad un privilegiado paseo elevado muy visitado por los turistas.

Arquitectura religiosa

La Catedral de Santa María de Girona. Ubicada en lo más alto del centro histórico, la catedral se yergue como punto focal al final de una escalinata empinada. Fue iniciada en estilo románico, y a ésta época corresponden la torre y el claustro adosado a la iglesia. El interior de la catedral es gótico, su nave es la más ancha del mundo en su estilo y la segunda de cualquier estilo, con veintitrés metros. Su fachada, sin embargo es de estilo barroco, dividida en tres cuerpos y presidida por un gran óculo.

Iglesia de San Félix. La arquitectura en Girona tiene otro hito urbano importante en esta iglesia, cuya torre, en estilo gótico, destaca en el perfil gironés. Construida en varios estilos, como los pilares de la nave central en estilo románico, la nave en estilo gótico y el estilo barroco en la escalinata y la fachada.

La ciudad también cuenta con otras piezas clave de la arquitectura religiosa, como el monasterio benedictino de Sant Pere de Galligants o la iglesia de San Nicolás, dos joyas del románico con cúpulas octogonales.

Esta urbe también tiene una parte moderna, con unas infraestructuras adecuadas y una alta calidad de vida. Al otro lado del río existen numerosos ejemplos de la arquitectura modernista catalana, mucho de ellos firmados por Rafael Massó. Así, destacan la maravillosa Fábrica Teixidor, obra cumbre modernista del genial arquitecto, o la casa de la Punxa, actual sede del Colegio de Arquitectos de Girona.

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