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Inicialmente la Catedral de Granada iba a ser un proyecto gótico, tal y como era habitual en la España de las primeras décadas del siglo XVI. Sin embargo, se relevó a Egas y se encargó la obra a Diego de Siloé en 1529 que retomó el proyecto aprovechando lo ya construido y modificando el planteamiento hacia una estética plenamente renacentista. Siloé consiguió convencer al Emperador Carlos V y cambiar el estilo, cosa que era posible, pues lo construido por Egas quedaba reducido a la cimentación. Fue un gran logro de Siloé, pues Carlos V, siempre respetuoso para con la memoria de sus abuelos, aconsejaba que los planos se realizaran tal como había sido el deseo de los Reyes Católicos.
La Catedral de Granada es un gran edificio de cinco naves separadas por pilares con columnas clásicas y girola. Destaca la preciosa Capilla Mayor, donde se encuentran las estatuas orantes de los Reyes Católicos. Las naves laterales se cierran en numerosas capillas de diferentes épocas y estilos entre las que sobresale la de Nuestra Señora de la Antigua.
A la muerte de Siloé, en 1563, y tras haberse habilitado el templo al culto por tener cubiertas las bóvedas y cerrada la cabecera, le sucede Juan de Maeda, su discípulo y aparejador, junto a un brillante grupo de entalladores en las decoraciones del templo, suspendiéndose las obras en 1568 a causa de la guerra con los moriscos. El siguiente maestro de obras en Lázaro de Velasco que fallece pronto, en 1580, siendo sucedido por el aparejador Ambrosio de Vico. Y así durante numerosos años, hasta que en 1704 se concluye finalmente la construcción de esta gran Catedral, según el modelo de Siloé. A él se debe la extraordinaria imagen espacial y arquitectónica que produce contemplar, desde la nave central, la rotundidad de su Capilla Mayor, redonda y con arcos encasetonados que la comunican con la girola que la rodea, y cuyos muros decorados con vidrieras de gran belleza y esculturas y pinturas de Alonso Cano, resume la grandeza de este templo.
La Catedral de Granada conserva el concepto de iglesia gótica de naves escalonadas y bóvedas de crucería, pero incluye elementos clasicistas como son las medias columnas acanaladas y con capiteles corintios adosadas a los pilares y las altas pilastras creadas para elevar la altura de las naves. El encuentro entre estos pilares y las bóvedas de finísimos nervios se resuelve en un cuerpo intermedio de arcos de medio punto que descansan sobre un entablamento, elemento aprovechado para aumentar la altura de las naves sin deformar los pilares. En la cabecera, con girola y capillas radiales, Diego de Siloé sitúa la Capilla Mayor, de planta redonda y unos 22 metros de diámetro, ideada como un elemento autónomo dentro del conjunto catedralicio. Un arco toral de gran altura da paso a la capilla, donde se incorpora el tabernáculo Dorado que aloja una serie de pinturas de Alonso Cano.
Dos órdenes superpuestos soportan la cúpula que corona la Capilla, con unos grandes huecos semicirculares abiertos en su casco. La transición de la capilla a la girola se articula mediante bóvedas abocinadas y oblicuas que revelan la dificultad del trabajo de cantería del momento. Las torres, que según el proyecto original debían tener tres cuerpos cuadrados y uno octogonal, no llegaron a completarse. De la torre norte hubo que desmontar el último cuerpo y la sur no llegó a empezarse.
Entre los elementos interiores destaca también la sillería plateresca del Coro y la Sala Capitular, actualmente lugar de exposición del Tesoro catedralicio, que también expone piezas en la Sacristía. En 1706 Francisco de Hurtado Izquierdo y posteriormente su colaborador José Bada construyen el actual Sagrario de la Catedral. En él, el autor rompe su tendencia rococó, respetando la sobriedad de líneas y la estructura clásica del resto del templo.
La Capilla Real, el panteón regio donde están enterrados los Reyes Católicos y Juana la Loca y su esposo Felipe el Hermoso, fue construida en un momento de transición, contrastando su arquitectura gótica con los elementos que decoran su interior, renacentistas Por su parte, la Sacristica, convertida ahora en museo, alberga la colección de pinturas sobre tabla, flamencas y españolas, de la Reina Isabel.
La Catedral de Granada es también conocida por su gran fachada barroca proyectada por Alonso Cano en 1667. Cano crea un amplio espacio no muy recargado mediante tres calles con sus respectivas puertas franqueadas por pilastras que soportan sendos arcos con casetones. La traza de esta fachada, aprobada poco antes de morir, partía del proyecto inicial de Siloé, siendo reorganizada por Cano, a quien corresponde su estructura de arco triunfal y el efecto retranqueado inspirado en las dobles portadas. A él también se debe su personal concepción no clasicista, con múltiples rasgos originales como son las pilastras cajeadas sin capitel, la utilización del óculo circular y la percepción barroca y claroscurista tan característica que otorga al conjunto de la fachada. Cano realizó otras muchas aportaciones a la configuración estética de la Catedral, como su famosa Inmaculada y los altos lienzos pintados para su Capilla Mayor con temas marianos.
Como escultor, Siloé vuelve a exhibir su talento en la Portada del Perdón, donde el maestro muestra sus excepcionales dotes arquitectónicas y escultóricas al servicio de la Catedral de Granada. Compuesta a la manera de arco triunfal romano, la puerta queda flanqueada entre columnas pareadas con hornacinas superpuestas, los arcos se adornan con vivos motivos, y sobre ellos aparecen las figuras de la Fe y la Justicia tendidas, con una cartela clásica renacentista; los fustes estriados se adornan con guirnaldas y el friso con medias figuras humanas acabadas en follaje, talladas con gran expresividad.
