Alcazaba

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Alcazaba de Malaga

En las faldas del monte Gibralfaro se encuentra la Alcazaba, en una situación privilegiada que pone la ciudad de Málaga y el Mar Mediterráneo a sus pies. Allí se produjo el asedio que un día la llevó a ser conquistada por las tropas cristianas de los Reyes Católicos.

Monumentos Malaga Situada junto al Teatro Romano, a la entrada misma del popular barrio de la Victoria y frente al Palacio de la Aduana, la Alcazaba de Malaga fue declarada Monumento Nacional en el año 1931 y Patrimonio Histórico Español en 1949. La Alcazaba es una edificación del siglo XI construida sobre la roca y en la que destaca la armoniosa conjunción de las necesidades defensivas y la serena belleza de sus estancias y jardines interiores; como obra militar, es la más importante de origen musulmán conservada en España.

Para llegar a la parte más elevada, donde habitaban el alcalde o cadí, era necesario atravesar desde el interior de la ciudad tres recintos concéntricos amurallados y alargados, y ocho puertas fortificadas; dos de ellas en recodo, que daban seguridad a sus habitantes, tanto a los reyes y gobernadores musulmanes, que habitaron el palacio nazarí, como a los que vivieron en el arrabal a intramuros. La presencia de torres albarranas con saeteras y murallas almenadas también aportan importantes elementos defensivos. Desde los balcones del palacio se puede observar una panorámica excepcional de la bahía.

No está claro su origen, se cree que fue construida básicamente por Badis-Maksan, rey de Taifas de Granada entre los años 1057 y 1063, pero hay quien afirma ver en ella la mano del gran califa cordobés Abderramán I. Años después, fueron los almorávides quienes la tomaron en el 1092, y después los almohades en el 1146, para finalmente pasa a formar parte del reino nazarí en el año 1279. Así permaneció, hasta que el 19 de agosto de 1487 la ciudad se rindió, vencida por el hambre, a Isabel y Fernando. El Zigrí y sus Gomeres entregaron sus llaves para que los Reyes Católicos cruzaran sus puertas, izaran la cruz y levantaran el Pendón de Castilla en la Torre del Homenaje.

La Alcazaba de Malaga tiene una característica muy peculiar que refuerza su seguridad y es la presencia de tres recintos concéntricos separados por ocho puertas. De estas puertas hay dos que están en recodo. Asimismo cada pocos metros hay torres con saeteras y almenas repartidas en las murallas. Una vez que se atraviesa la puerta principal y las primeras rampas de acceso al monumento, se llega a la Puerta de las Columnas y tras ella, al final de la cuesta con peldaños, está el Arco del Cristo. Ésta es una de las puertas en pasadizo que está construida en recodo. En ella aún se ven restos del siglo XI aun cuando hubo de reconstruirse en el siglo XIII. Otros restos de gran interés que hay en esta zona es el muro que se encuentra justo al salir del arco del Cristo y que es de origen romano. Hacia la derecha se llega a la Torre del Homenaje y los mejores miradores, antiguos bastiones, sobre la ciudad.

A la izquierda, en una zona llana desde la cual se domina casi toda la ciudad, se instaló después de la conquista la artillería, por lo que se le llamó la Plaza de Armas. Hoy en día hay un jardín con alberca y una pérgola. Seguida a esta plaza está la Torre de la Vela, donde se instaló una campana después de la conquista de la ciudad. El acceso al último recinto se hace a través de la Puerta de los Arcos y Torre del Tinel. Una vez traspasada la puerta de los Arcos se tuerce a la izquierda para alcanzar la plataforma superior. En las excavaciones de esta parte tan sólo se encontró una mazmorra, donde encerraban durante la noche a las cautivas cristianas que trabajaban allí de día.

Los reyes y gobernadores vivían antiguamente en la parte que se conoce como los Cuartos de Granada, una zona de palacios construida con varios patios rectangulares consecutivos, en algunos de cuyos lados hay preciosos pasajes con arcos de herradura que se apoyan sobre columnas de mármol. En los muros de las salas y habitaciones, reconstruidas, existen pequeñas alacenas para exhibir fragmentos de cerámica musulmana hallados en las excavaciones. A través de un pabellón reconstruido se accede al interior del Palacio Nazarí con el patio de los Naranjos y al de la Alberca, y desde él, a la zona ocupada por el barrio de viviendas.

Se trata de las ruinas de un barrio de pequeñas casas con calles enlosadas, un pequeño patio interior dentro de cada casa, y hasta un baño en la parte septentrional del barrio con acceso a agua potable y un mecanismo para el alejamiento de las aguas negras, lo que da bastante idea del alto grado de civilización existente. El suelo de las habitaciones consistía en una capa de mortero de cal teñida de almagra, aunque algunas conservan losetas de barro y piezas de mármol aprovechadas. En el interior de las casas se encontraron zócalos pintados de rojo, con inscripciones en cúfico y dibujos geométricos de lazo de a ocho.

Tras la conquista cristiana de Malaga, en 1487, el rey Fernando entregó a Malaga la imagen de la Virgen de la Victoria, talla de origen alemán regalada por el emperador Maximiliano I al monarca español, que desde entonces es la patrona de la ciudad. Posteriormente, todo el recinto vivió un proceso de abandono y saqueo. Los muros exteriores fueron usados para la creación de las casas del barrio de la Coracha y el interior tomado como refugio de indigentes. No fue hasta las primeras décadas del siglo XX cuando se cataloga como Monumento y empieza su rehabilitación.

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