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Esta ciudad está prácticamente circundada por costas que se extienden durante 27 kilómetros, al mismo tiempo que se encuentra rodeada en una parte por las ladera del cordón penibético, en las llamadas sierras Bermejas: Palmitera, Blanca, Real y Alpujata, por lo que esta región cuenta con una de las variedades más interesantes que combinan mar y montaña casi desde cualquier punto en los viajes Marbella .
Su historia es bastante rica y variada en parte precisamente a su localización geográfica que hizo de esta una gran zona para que se desarrollaran diversas culturas algunas antiguas, algunas tanto como las de las sociedades del paleolítico y el neolítico penínsular.
Sin embargo uno de los momentos en los que más destacó fue durante la dominación romana, cuando era conocido con la ciudad de Saldaba y de la que han quedado en la actualidad algunos restos en el casco antiguo, muy visitado por turistas de todas partes del mundo que llegan aquí llamados especialmente por la playa, las fiestas y el glamour.
También los musulmanes consideraron este un buen lugar para vivir ya que construyeron allí en el siglo X un castillo y una pequeña muralla que lo protegía de los intentos de reconquista por parte de los cristianos además de las propias revueltas protagonizadas por los propios musulmanes de otros clanes. Al parecer el nombre actual tiene muchas posibilidades de derivar del nombre que estos pueblos le dieron durante su momento de dominación, ya que se referían a él como Marfil-la.
No obstante no fueron demasiados los siglos que habitaron la zona ya que esta región les fue reconquistada por los cristianos en el año 1485, poco antes de conseguir derrotarlos definitivamente con la conquista de Granada, cuando fueron definitivamente expulsados de la Península por los reyes católicos.
En su historia más reciente, la ciudad destacó primero por sus altos hornos que funcionaron durante mucho tiempo con el hierro de la mina de Ojén y parte de madera de la sierra, y más tarde en el transcurso de la II República experimentó importantes transformaciones sociales especialmente por la fuerte movilización política y social que se vería truncada con guerra civil y la represión posterior de las tropas vencedores.
A los habitantes de Marbella se les ha llamado por lo común marbelleros, aunque su verdadero gentilicio es el de marbellenses. No obstante hoy parece que comienza a calar aun más de apodo de marbellís o marbellíes, por iniciativa del escritor y periodista Víctor de la Serna, obtenida de un libro de Robles sobre los habitantes de la Marbella musulmana que eran llamados de esta manera.
En cuanto al clima, al viajar a marbella se disfruta de un tiempo bastante bueno gracias a sus medias anuales situadas en torno a los 18ºC, aunque en algunas ocasiones los picos de las sierras cercanas aparecen pobladas de nieve que apenas dura más de dos días.
Para los viajeros uno de los lugares más interesantes para conocer es el casco antiguo que conserva en gran parte la misma planta que disponía en el siglo XVI, con lugares tan emblemáticos como la Plaza de los Naranjos o la Iglesia de Santa María de La Encarnación. Algunos de los lugares que se recomiendo conocer son:
Plaza de los Naranjos: este espacio urbano es del siglo XV y fue construida tras la conquista de la ciudad por los cristianos siendo lo más característico el que se encuentre enmarcado entre casas blancas de Andalucía como la Casa Consistorial y la Ermita de Santiago. Su nombre lo toma de los naranjos que la rodean junto a una fuente renacentista.
Casa del Corregidor: este es un edificio señorial que se construyó en el año 1552, el cual destaca especialmente por la piedra blasonada y su mirador de tres arcos, en el que se combinan elementos góticos y renacentistas. También destaca el estilo mudéjar de sus techos y los murales al fresco.
Iglesia de la Encarnación: Su historia se inicia tras la reconquista hacia el 11 de junio del año 1485, cuando después de una cruenta batalla, el rey Fernando el Católico comenzó a sacralizar las mezquitas convirtiéndoles en cristianas. Se cree que en el casó de esta iglesia la mezquita reconvertida fuera la mayor, y que se dedicara al misterio de la encarnación por el que tanto veneración sentían los reyes católicos.
Muralla defensiva: esta fortificación está declarada bien de interés cultural, y son los restos del recinto amurallado del siglo XI que se construyó junto al castillo de Marbella. Parece ser que ocupaba una superficie de unos 90.000 m² y que en su interior se encontraban la medina árabe y que hoy corresponde con el casco antiguo de Marbella.
Se accedía al interior por tres puertas, la de Ronda, la de Málaga y la Puerta del Mar, y a estas construcciones les acompañaba además una veintena de torres que protegían a la ciudad de posibles ataques procedentes de la costa. Hoy ha podido ser restaurada parte de esa costa.
Jardín Botánico del Ángel: es el jardín botánico de la ciudad, y está ubicado a las afueras de la ciudad, siendo uno de los más antiguos del mundo ya que fue construido por primera vez hacia el siglo VIII, con muchos ejemplares de este momento.
Villa romana de Río Verde: se sitúa en la desembocadura del río verde y es parte de una rica villa de origen romano que se localizaba en la costa, y que al parecer se dedicaba a la explotación de salazón de pescados y a la pesca. A esta actividad tan lucrativa se dedicaron una buena parte de los asentmainetos costeros béticos durante la época romana.
Llegar hasta Marbella es bastante fácil de manera que casi todos los viajes Marbella se hacen mediante la completa red viaria que la conecta con las principales zonas del territorio nacional como es el caso de la Autopista del Sol o la Autovía del Mediterráneo.
Aun así para los que prefieren no conducir o llegan desde lugares mucho más apartados y lejanos, también cuentan con un adecuado aeropuerto que está a tan solo 45 kilómetros de la ciudad y que dispone de excelentes accesos y comunicaciones.
Para moverse por el interior lo más corriente es hacer uso de los autobuses, existiendo en la actualidad una línea que viaja por la costa, a falta de una estación ferroviaria a pesar de ser un municipio con más de 100.000 habitantes. Aún así está pendiente la construcción del llamado corredor de la costa del sol con el que se unirá Málaga con Algeciras, existiendo posiblemente una estación de alta velocidad.
Son muchas las fiestas y festivales que vale la pena conocer en los viajes Marbella siendo uno de estos el Festival Internacional de Ópera de Marbella en el que se representan varias óperas clásicas como es el caso de Rigoletto o Madame Butterfly por destacar sólo algunas de las mas famosas que se representan aquí.
En cuanto a las fiestas patronales, se recomienda conocer algunas de las más importantes como la Feria en honor al patrón de Marbella, San Bernabé, que tiene lugar el 11 de junio, y en la que se organizan diferentes actividades como conciertos y actuaciones, o la feria y fiestas en honor al patrón de San Pedro de Alcántara el 19 de octubre y a la que sigue una semana completa de actos conmemorativos.
En Marbella se disfruta de una gastronomía tradicional bastante variada y muy rica que es un potente reclamo turístico tanto para las personas que proceden de otras partes de la geografía española como para los extranjeros.
Entre los platos más típicos se encuentra el pescaíto frito, el cual suele utilizar pescados como salmonetes, calamares, boquerones o jureles. No obstante se recomienda no marcharse de la ciudad sin probar el salmorejo o el ajoblanco, dos platos muy típicos de la región además de deliciosos.
Entre los postres no hay que perderse los roscos de vino, los borrachuelos, las torrijas o los churros, además de las tortas de aceite que son deliciosas.
