Patios mallorquines

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Patios mallorquines

Se calcula que en la ciudad antigua debe haber unos cuatrocientos patios interiores que engalanan las antiguas casas señoriales, testimonio de un tiempo pasado en el que los nobles, propietarios de grandes extensiones agrícolas, vivían en la ciudad de los ingresos de sus tierras.

Patios Mallorca Nacidas del gótico primitivo catalán, la mayor parte de estas casas señoriales fueron construidas entre los siglos XV y XVI, época en la cual había frecuentes contactos entre Italia y Mallorca, a causa del tráfico marítimo y comercial, por este motivo los patios Mallorca tienen influencias italianas. Paseando por el casco antiguo se pueden admirar estos magníficos patios empedrados, que suelen estar adornados con plantas y tener una cisterna en la entrada, para recoger el agua de la lluvia. Su decoración interior suele ser sobria y de calidad, con materiales nobles, escaso mobiliario y habitaciones continuas sin pasillos. Sin duda, una gran competencia para los patios cordobeses.

En la calle de la Almudaina, 4 está la antigua casa de Can Oleo propiedad de familia del mismo nombre, hasta bien entrado el siglo XX. Más tarde fue sede de la Sociedad Arqueológica Luliana y actualmente es propiedad de la Universitat de les Illes Balears. Destaca la escalera gótica del patio, una de las pocas que se conservan en Palma de Mallorca. Tiene una singular barandilla de piedra, formada por diez plafones con rosetones circulares de calado ojival. Todo el patio mantiene su concepción de espacio gótico. La fachada de la casa es lisa y sencilla, sin ornamentación.

En la misma calle, en el número 9, se encuentra Can Bordils, una de las casas más antiguas de Palma de Mallorca. En el siglo XIII se reconstruyó sobre fundamentos de la época musulmana. En el año 1554 se hizo una profunda reforma, a la cual pertenecen las ventanas renacentistas de la fachada, sobre las cuales destacan los escudos de las familias Sureda-Sanglada y Sureda-Moyà, antiguos propietarios del edificio. En el siglo XIX se colocó en la escalera un portal renacentista y el escudo de la familia Vilallonga, procedentes de una casa derruida. El patio es de planta cuadrada, con arcos sostenidos por pilares hexagonales. La cubierta del vestíbulo, presenta un artesonado mudéjar. Desde el año 1982 es propiedad del Ayuntamiento de Palma y acoge el archivo municipal.

Can Marquès, se encuentra en la calle Sanglada, y se puede visitar los días de diario por la mañana. Es una buena oportunidad para ver el interior de una casa señorial, con habitaciones barrocas y un oratorio privado. La decoración del patio y de la escalera, conservan algunos detalles modernistas.

Can Ordines d´Almadrà, en la calle Morei, 8 conocido también como Can Alabern, consta de cuatro plantas y data del siglo XVI. La ventana de la izquierda, en la planta baja es una de las primeras muestras del renacimiento en Mallorca. En la planta noble destaca una ventana gótica, situada entre los dos balcones. El porche tiene ventanas conopiales, y un voladizo de ménsulas con molduras hacia arriba. Llama la atención la carota monstruosa, situada en la esquina con la calle de la Almudaina. En el interior, el vestíbulo tiene un artesonado de madera, el portal de la izquierda es renacentista y el de la derecha gótico. Debajo de la galería adosada a la pared, hay un lápida funeraria romana, llamada ´Ara Manlia´, uno de los pocos restos de la necrópolis romana, que fue hallada en los años cuarenta.

En Morei, 9 se encuentra Can Olesa, construido en el siglo XVI con uno de los patios más notables de la ciudad, presenta una gran armonía en la integración de los diferentes elementos arquitectónicos y estilos artísticos. La fachada, dividida en tres plantas, presenta una rica ornamentación renacentista. En la calle de la Portella, 5 se levanta Ca la Gran Cristiana, sede del Museo de Mallorca. Constituye una de las más destacables casas señoriales de la arquitectura Mallorca. En 1634 el primer conde de Aiamans la hizo construir sobre unas casas más antiguas, de las cuales todavía se pueden ver huellas de arcos, ventanas y portales dejados al descubierto en la fachada. En el subsuelo del edificio se conserva una casa de origen musulmán, que data del siglo XII.

La Posada de la Cartoixa, o Can Comte d´Espanya, es un edificio de origen gótico, aunque en 1732 fue objeto de una gran reforma. Se encuentra en la calle de la Portella, 12. Desde 1626 hasta el siglo XIX, fue posada de la Cartuja de Valldemossa. Del carácter austero y sencillo, de la construcción se desmarca el portal barroco, coronado por una imagen de San Bruno, fundador de la orden de la Cartuja, debajo de la cual está su escudo. Del portal cuelga una cadena de hierro, lo que demuestra que ha sido alojamiento real.

Un poco más abajo, en la misma calle Portella, 14 con una fachada en la vertiente marítima del casco antiguo, se encuentra Ca la Torre, actual sede del Colegio de Arquitectos de Baleares. Fue construido en 1696, sobre un antiguo edificio del siglo XV. El patio se encuentra protegido por dos grandes paredes con merletes, correspondientes a las murallas medievales.

El edificio de Can Catlar, en la calle del Sol, 7 también conocido como cal marquès del Palmer o Can Descatlar, desde 1442 acogió la Seca, casa de encuñación de la antigua moneda mallorquina. Su origen es gótico, si bien su aspecto actual de inspiración renacentista, se debe a una reforma de mediados del siglo XVI. La escalera del patio es del siglo XIX y la decoración interior del siglo XVIII, de estilo rococó. En la ventana de la derecha en la planta baja, hay un enigmático relieve con una figura femenina, que se clava una espada, probablemente en referencia a la leyenda romana de Lucrecia.

En Can Savellà, 6 se encuentra Can Vivot o Can Sureda. En 1690 se realizó una profunda reforma y se añadieron algunas casas vecinas, entre las que destaca la Gabella de la Sal d´en Catlar, depósito de sal del cual se conservan unos arcos apuntados del siglo XIII. Los restos más antiguos de todo el conjunto son los sótanos, de origen musulmán. La fachada tiene escasa ornamentación, en contraposición con el interior, al cual se accede desde un vestíbulo que da al patio principal, con planta rectangular y columnas de mármol rojo. A la planta noble, se accede desde una esbelta escalera, donde destacan tres arcos de medio punto. El interior tiene una rica decoración de estuco, y pinturas al fresco de temática mitológica.

El edificio del actual Centro de Cultura Sa Nostra en la calle Concepció 12, es una casa barroca de cuatro plantas y puede ser visitado. Otra casa que puede visitatdr es el Casal Balaguer en la concurrida calle Unió, 3, que une el paseo Des Born con la Rambla. Fue cedido al Ayuntamiento de Palma, por el músico Josep Balaguer i Valls, donde se ha instalado el Circulo de las Bellas Artes y se acogen exposiciones temporales. El Centro Cultural Contemporáneo Pelaires, en la calle Can Verí, 3 ocupa una casa de origen medieval, reformada en el siglo XVI, que fue sede de un colegio de monjas trinitarias. Desde el año 1990, el centro abrió sus puertas y se dedica a muestras y exposiciones temporales de arte contemporáneo.

En el Passeig del Born, 27 se encuentra la gran mansión barroca de Can Solleric, construido en 1763. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Palma y es un centro de exposiciones. El edificio presenta una elegante combinación de elementos arquitectónicos tradicionales mallorquines, con elementos decorativos del barroco europeo. El patio es rectangular, rodeado de columnas desde donde se accede a la planta noble. La fachada presenta una decoración de estuco policromado, con una galería formada por cinco arcos y una barandilla de hierro en la planta noble.

En la calle Sant Feliu, 10 se encuentra la casa de Les Carasses, también conocida como Can Pavesi, o Can Belloto. Su origen es medieval, si bien su fachada actual es de estilo manierista, con influencias genovesas, de donde provenía uno de sus antiguos propietarios, que en el siglo XVII realizó importantes reformas. Destacan las máscaras monstruosas y una cara con la lengua sacada, que dieron lugar al nombre popular de “les Carasses”, a la casa y a toda la calle Sant Feliu en Mallorca.

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