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Restaurantes

Las tierras navarras son generosas y una fuente inagotable de productos con los que elaborar auténticas delicias gastronómicas. Las verduras y hortalizas de sus huertas, truchas de sus ríos, setas de los montes y animales de su rica ganadería confluyen en las cocinas para crear platos de excelente calidad y sabor.

Restaurantes Pamplona Para abrir boca, antes de pasar por los restaurantes de Pamplona, conviene darse una vuelta por sus bares y saborear los pinchos o banderillas que ofrecen a modo de aperitivo junto con un buen vino de Navarra, un pacharán o una sidra. Y es que estamos en una tierra muy gastronómica. Hay que viajar Pamplona con todos los sentidos preparados para disfrutar.

Entre las especialidades, la trucha a la Navarra, el cordero al chilindrón, los chuletones, el gorrín y el cordero asado, el ajo arriero o el estofado de toro de lidia cuando llega San Fermín. También hay que probar las patas y orejas de cero, el patorrillo, chistorra, birica y relleno y alimentos tan sencillos y exquisitos como las setas, los pimientos del piquillo, espárragos y quesos de la tierra.

Restaurantes

Existe una gran cantidad de restaurantes en Pamplona de gran calidad, aquí solo nombramos unos cuantos como pequeña orientación.

Alambra. Uno de los restaurantes punteros de la ciudad, con una cocina a medio camino entre la tradición vasco-navarra y la creatividad, basada en bueno productos de temporada. Huevo trufado a baja temperatura aromatizado con vino oloroso, excelente becada, cremoso de membrillo. Está situado en la calle Francisco Bergamín, 7

Rodero. Es otro importante y creativo restaurante de Pamplona situado en la calle Emilio Arrieta. Koldo Rodero ha pasado de la cocina tradicional a la modernidad con arriesgadas propuestas siempre bien resueltas y con buen producto. Ambiente minimalista con un delicado servicio de las hermanas.

Enekorri. En la calle Tudela, el punto y la calidad de su producto son base de su éxito en ascenso. Alcachofas en texturas y pichón en dos cocciones son las especialidades que no hay que perderse.

Europa. En Espoz y Mina, su carta cambia cada estación por la notable presencia de productos de temporada entre sus especialidades. Su cocina, tradicional pero actualizada, ofrece platos como el bacalao confitado con salsa de pomelo rosa y frutos secos.

Asador Inaxio. Casa fundada en 1971 en la calle Abejeras. Su cocina es vasco navarra con el sello particular de Inaxio. Destacan las alubias de Tolosa y las recetas con pimientos del piquillo.

Hartza. Las hermanas Hartza continúan al frente de uno de los templos gastronómicos de Navarra, en la calle Juan de Labrit. En un cuidado local, se degusta una exquisita comida tradicional entre las que encontramos las flores de calabaza rellenas de mariscos, el pichón asado a la trufa y la tartita de arroz con leche

Don Pablo. La mejor barra de cocina en miniatura de Navarra con una cuidada materia prima. Son deliciosos su arroz cremoso con idiazábal y trigueros, el lomo de rape con sopa de garbanzos o la sopa de chocolate blanco con granizado de pomelo.

Bares de Pinchos

El ‘chiquiteo’ es una costumbre tradicional de Pamplona que consiste en recorrer al mediodía y al atardecer las rutas de bares preferidos para saborear las tapas que en ellos se sirven. Esta costumbre tradicional se perpetúa en el tiempo, gracias al empeño y al tesón de las distintas generaciones de pamploneses, que siguen recorriendo las mismas calles y locales, y al empeño de los propios hosteleros que compiten tenazmente en una particular batalla de colores, sabores y originalidad.

Para iniciarse en este viaje por tan sabrosa tradición, lo mejor es adentrarse en el casco antiguo, donde la cantidad y variedad de bares y tapas asombraran al más experimentado tapeador. La Plaza del Castillo, en los meses estivales tiene sus soportales llenos de terrazas, y desde el Txoko a la Dolce Vita este irregular cuadrado ofrece un gran número de barras con pinchos, aunque, a decir verdad, la mejor oferta se encuentra en sus calles traseras. De entre ellas, la más conocida es, sin duda, la Estafeta. Una calleja alargada y estrecha, que durante las mañanas sanfermineras se convierte en noticia mundial, al ser uno de los tramos más peligrosos y bonitos del encierro.

En la Estafeta podemos encontrarnos algunos de los locales más tradicionales del tapeo pamplonés. La Cervecería, que lleva el nombre de la calle, es uno de los imprescindibles. En la misma acera cuelgan los jamones del Bodegón Sarría cuyo plato estrella es el montadito. Sin salirnos de la calle tenemos también otro gran número de locales, como el Mesón del Pirineo, el Fitero o el Adoquín de la Estafeta. Resulta dificil, después de toda esta variedad de tapas seguir ruta hasta los restaurantes de Pamplona para degustar sus ricos y abundantes platos.

Cerca de allí, en Ezpoz y Mina, llegamos al Gaucho, lugar preferido de los amantes de la pequeña cocina pues sus pinchos son apuestas innovadoras. Más tradicional es el frito de huevo del Monasterio, situado a pocos metros, que cuenta también con sus incondicionales. En esta misma zona pero saliéndonos ya de las callejas de la parte antigua, no podemos olvidarnos de La Olla, junto a la Plaza de Toros.

En cuanto a las calles que al otro lado de la Plaza del Castillo: Comedias, San Nicolás, San Gregorio, etc. aquí el número de bares se multiplica. Resultan imprescindibles, las croquetas y fritos del centenario Café Roch y las delicias de Casa Otano o del Baserri. También hay que visitar un rincón lleno de encanto, entre las traseras de la catedral y el cinturón de murallas, el solitario Mesón del Caballo Blanco, en cuyas terrazas podremos descansar de nuestro recorrido y disfrutar con uno de los espacios más agradables de toda la ciudad.

Saliendo del casco antiguo, todos los barrios tienen bares con tapas interesantes dignas de probarse. Entre ellos destacan varios del Ensanche, en el entorno de la plaza Blanca de Navarra, como el Melbourne y el Aralar, ambos galardonados en la Semana del Pincho, y cerca de ellos el Alamo. En San Juan, la referencia obligada es el Letyana cuyas paredes están llenas de galardones y premios culinarios. Otro clásico de los pinchos pamploneses es el Urdax, el preferido de los amantes del marisco que no sólo destaca por sus tapas sino que también es uno de los restaurantes más aplaudidos de Pamplona.

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