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Parte del encanto de los viajes Santander está en los parques que salpican la localidad.
Jardines de Pereda. Junto al Paseo del mismo nombre y dedicados a José María de Pereda, fueron construidos en el siglo XIX sobre el antiguo puerto de la ciudad y sus muelles y son un de los parques Santander más representativos. Cuenta con una gran variedad de árboles, donde anidan los estorninos, y diferentes monumentos, destacando el monumento dedicado al ilustre cántabro y las fuentes, de gran valor artístico. Es un lugar ideal para descansar y reponer fuerzas en las excursiones por la ciudad. Tiene una Oficina de Turismo y un Servicio Municipal de Bicicletas.
Jardines de Piquío. Situados en la Plaza de las Brisas, fueron creados por el arquitecto Ramiro Sainz Martínez en el año 1925 y separan las playas Primera y Segunda de El Sardinero. Tiene una extensión de siete mil metros cuadrados donde están plantadas diferentes especies de árboles procedentes de diversos lugares del mundo. Destaca un olmo común que sobrepasa los dos metros de altura. Desde estos jardines se pueden ver bonitas vistas de toda la costa, el Palacio de la Magdalena y el faro de Cabo Mayor.
Parque de Mesones. Situado junto a la segunda playa de El Sardinero, destaca por sus especies vegetales y por sus monumentos.
El Parque de Mataleñas. Es el más grande de los parques de Santander con vegetación muy abundante y un alto valor ambiental y paisajístico. Tiene varios paseos y zonas de descanso, un campo municipal de golf y un estanque. Es el paso natural para acceder a las playas de Mataleñas y los Molinucos. Aquí se encuentra también el Faro de Cabo Mayor. Destacan entre sus especies vegetales un plátano de sombra de 4.6 m de perímetro y un fresno común de 2.7 m de perímetro.
Parque de la Magdalena. Está situado en el entorno de la península de la Magdalena y frente a la bahía de Santander. El diseño del jardín fue obra del paisajista francés Foestier y contiene una gran variedad de especies vegetales. El parque cuenta en sus instalaciones con un acuario y tres galeones que recuerdan los viajes de Vital Alsar.
Parque de la Vaguada de las Llamas. Situado entre el centro histórico y la nueva zona de expansión de la ciudad se ha diseñado respetando la naturaleza autóctona. Se abrió al público en el año 2007.
Además de los parques de Santander, los turistas que aprecian especialmente la naturaleza, tienen muy cerca dos parques naturales para visitar.
Parque Natural Macizo de Peña Cabarga. Se encuentra a quince kilómetros de Santander, al sur de su bahía, en la Sierra de la Gándara. Tiene más de dos mil quinientas hectáreas que incluyen los karst de Cabárceno, de espectacular morfología y color rojizo. Entre su vegetación destacan los bosques de encinas, robledales y bosques de rivera.
Tiene un mirador Pico Llen, al que se puede acceder en coche, y desde el que se divisa una gran panorámica de la costa y en particular de Santander y el conjunto de la bahía. La altitud máxima se encuentra en este Pico Llen, quinientos sesenta y nueve metros.
Parque Natural de las Dunas de Liencres. En el municipio de Piélagos y, como Peña Cabarga, a quince kilómetros de la capital. Presenta un paisaje de dunas de una gran extensión y con un alto grado de naturalidad. Las dunas están consideradas unas de las más importantes del norte de España por su interés geomorfológico. En la zona más continental se halla un pinar, que tiene un uso recreativo y deportivo. De las 256,81 hectáreas que forman el parque, 160 son de zona arbolada, y el resto playas, dunas y landas atlánticas
