Buscador GRATUITO de hoteles baratos y viajes
Entre los monumentos Toledo destacan algunos por su grandiosidad y belleza, como la Catedral y el Alcázar. Varias de las antiguas puertas de la ciudad siguen hoy en día en pie y las iglesias, conventos y casas solariegas se amontonan en las calles de la ciudad en su intento por impresionar al viajero. Muchos de los palacios y casas nobles han sido reconvertidos en museos, lugares oficiales, o incluso exquisitos restaurantes. En todos los rincones de Toledo se respira historia y arte.
Fue fundada en el siglo I por San Eugenio, el primer Obispo que tuvo la ciudad. Durante la ocupación musulmana, los árabes la convirtieron en una mezquita. En el siglo XI el rey Alfonso VI la volvió ha convertir en una catedral. Luego en el siglo XIII fue destruida y reconstruida más tarde en el estilo gótico, que ha perdurado hasta nuestros días. En 1238 se terminan las quince capillas de la girola y se distribuyen sus capellanías, y en 1247 se completa la capilla de San Eugenio. Hacia 1300 se termina la nave del crucero, pues de este tiempo parecen ser el hastial del Norte y la Puerta del Reloj. Sin embargo, las obras continuarán durante los dos siguientes siglos. Por otra parte, la Catedral Primada es una de las más amplias de la cristiandad. En estilo gótico sólo la catedral de Sevilla y la de Milán son los monumentos que logran superarla.
Este castillo fuera de serie es uno de los monumento de Toledo más emblemáticos y fue usado como fortaleza por los romanos, visigodos, árabes y cristianos. El rey Alfonso VI construyó su residencia aquí y algunos de los arquitectos y artistas más prestigiosos del momento participaron en la construcción de este Palacio Real. Fue destruido en el siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión. Fue reconstruido y años más tarde se quemó y volvió a reconstruirse otra vez. La última vez que quedó destruido fue durante la Guerra Civil española y no se reparó hasta unos años después. Ha ido creciendo de forma similar a la de la ciudad, teniendo sus orígenes más remotos en la época romana. Situado en un promontorio haciendo de su situación un punto estratégico, éste debió ser concebido como fortaleza, cuya función se ha mantenido a lo largo de los años aunque también ha desarrollado otras funciones como Residencia Real y prisión del estado. Las fachadas Norte y Sur tienen la peculiaridad de haber sido proyectadas por dos grandes arquitectos, Alonso de Covarrubias y Juan Herrera respectivamente.
Es un Monasterio del siglo XV, de estilo gótico y fue construido por orden y bajo el reinado de los Reyes Católicos. En el austero exterior, unas cadenas colgaban de los parámetros del crucero del ábside, que fueron mandadas colgar por la reina Isabel, recuerdan la reconquista de territorios al sur de la Península a manos del rey Fernando, quien liberó de ellas a los cristianos cautivos. El claustro dedicado a Dios, a San Juan Evangelista y a San Francisco, está considerado como una de las joyas del gótico tardío hispano.
Se trata de un Monasterio del siglo XVI, que cuenta con una importante colección de retablos y pinturas. Su iglesia, fue completamente decorada por El Greco, quien está enterrado aquí. Los monjes que viven en él elaboran y venden galletas y dulces hechos por ellos mismos a mano. Sus alrededores son también muy interesantes de visitar al atardecer, pues estas calles son las que inspiraron a Bécquer en su obra.
Es la puerta principal de entrada a la antigua ciudad de Toledo. Lo que parece ser una inmensa piedra, resultan ser dos: la antigua puerta fue construida durante el periodo de ocupación musulmana de Toledo en el siglo VI al VII y la nueva puerta, la cual se sobrepone a la original, fue construida en el siglo XVI por Alonso de Covarrubias. Por aquí es la mejor manera de empezar la visita a la ciudad. Aquí está el parking, muy amplio donde dejar el coche en el viaje Toledo. También hay una Oficina de Información y Turismo, donde se puede conseguir un plano de la ciudad e información de las diferentes visitas que se pueden hacer.
Fue construida en el siglo XIII. Tiene un museo en el interior que describe la vida que llevaban los judíos en la ciudad, su historia y la influencia que la cultura judía ha tenido en los acontecimientos y el cultura de la ciudad.
Actualmente esta sinagoga se ha convertido en un museo, que alberga cerámica y objetos de madera interesantes.
Fue construido en el siglo XIV por los judíos y cuando los expulsaron de Toledo, fue convertido en una iglesia. Todavía se pueden ver escritos hebreos en sus paredes. Es el único ejemplo de las casas construidas por la nobleza durante los siglos XV y XVI. Después de diferentes usos, en el año 1959 se destinó a museo del mudéjar toledano.
Construido en sus orígenes como monasterio, fue mandado edificar por Alfonso VI en el s. XI en honor de los santos Servando y Germano. Con el tiempo y debido a su cercanía al Puente de Alcántara se transformó de edificio religioso a fortaleza militar de defensa, perdiendo poco a poco su función militar con los años y quedando en estado de ruina.
Construido en el periodo de influencia romana en Toledo, se empiezan a tener datos de su existencia en la época de árabe, (Alcántara en árabe significa "puente"). Es uno de los puentes que da entrada al recinto amurallado de la ciudad, sirviendo en la Edad Media como control de mercancías y de personas.
Su origen, si atendemos a su construcción, hay que fijarlo en el siglo XII, tal vez en el reinado de doña Urraca o de Alfonso VII. En cualquier caso, dentro de los monumentos de Toledo, es una de las más bellas obras mudéjares de la ciudad. El conjunto lo componen dos torreones, cuadrado el de dentro, semicircular y con matacanes el de fuera, unidos por un cuerpo central, algo más bajo.
De origen musulmán, es una puerta renacentista del s. XVI. Debe su nombre a unos arbustos espinosos que la rodean, cambroneras. Tiene planta cuadrada y en su fachada interior hay una estatua de Santa Leocadia atribuida a Berruguete. Uno de los monumentos más destacados.
También conocida como Basílica de Santa Leocadia. Cuando fue martirizada la virgen Leocadia en el siglo IV, los cristianos enterraron su cuerpo en este lugar, levantando sobre ella una ermita. El rey visigodo Sisebuto levantó una basílica muy suntuosa en la que tuvieron lugar algunos de los famosos concilios de Toledo. En el año 660, estando reunidos el rey Recesvinto, el obispo San Idelfonso, la nobleza y el clero, Santa Leocadia se apareció a San Idelfonso dejándole un trozo de su manto, hecho que recogen con detalle los historiadores de la época. El edificio sufrió repetidas ruinas y reedificaciones; en el siglo XV lo restauró Mendoza, en el XVIII se hizo de nuevo, tras la guerra de independencia hubo que volver a reedificarlo, destinándose entonces como ermita bajo la advocación del Cristo de la Vega. Hoy en día es un lugar muy popular de peregrinación durante las típicas romerías toledanas.
Está considerada como uno de los mejores templos mudéjares de Toledo y fue construida en ladrillo e hiladas de mampostería. La torre de la iglesia es del siglo XII y tiene planta cuadrada. La iglesia data del siglo XIII y tiene tres naves, con cubierta a dos aguas y triple ábside, decorados éstos exteriormente con doble hilada de vanos polilobulados. Cuenta con tres portadas compuestas por arcos de herradura. En el interior se encuentra un púlpito de yesería mudéjar del siglo XIV, varias lápidas sepulcrales y el retablo mayor pertenece al estilo plateresco del siglo XVI.
De estilo mudéjar, fue reconstruida en el s. XIV bajo el patrocinio del Conde de Orgaz. La torre es un bonito ejemplo del arte mudéjar toledano. En su interior se encuentra el famoso cuadro de El Greco titulado El entierro del Conde De Orgaz, por lo que esta Iglesia es uno de los monumentos Toledo más visitados de la ciudad.
