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El Palacio de Santa Cruz Valladolid es la primera muestra de arte renacentista en España. Su construcción, con el fin de albergar un Colegio Mayor, fue promovida por el cadenal Pedro Gonzáles de Mendoza y las mismas comenzaron en 1486. No sé conoce exactamente quien fue el diseñador del edificio original, en estilo gótico, pero en 1488 el cardenal ordenó cambiar los planos para seguir la nueva moda renacentistas y adaptarse así a los nuevos tiempos y se cree que el giro artístico fue obra de Lorenzo Vazquez de Segovia. El edificio se inauguró en 1491 y consta de cinco plantas con sótano, tres pisos y un desván situado sobre la crujía de la Biblioteca. El plano tiene forma rectangular con una regularización geométrica de criterio ya renacentista. Delante de la fachada se encuentra una plaza espaciosa, hoy ocupada por un jardín público.
La fachada principal tiene mayor altura que las laterales y la portada se sitúa desplazada hacia la izquierda. Hay una división en cinco tramos por medio de seis contrafuertes. Los cuatro contrafuertes centrales sòlo se decoran con sencillas molduras a la altura del primer cuerpo. A partir del segundo, aparece la decoración renacentista, de pilastras pareadas acanaladas. Sobre los mismos trozos de entablamento llevan las armas del Cardenal y cruces potenciadas. Los dos contrafuertes centrales de la portada presentan en su nivel inferior decoraciones ciegas de estilo gótico hispanoflamenco. Encima hay dos pisos de pilastras. Los huecos originales fueron completamente reformados por Manuel Godoy en el siglo XVIII, recibiendo el actual perfil neoclásico, con ventanas rectangulares y grandes balcones afrontonados.
El paño central va decorado con elegante almohadillado afacetado. La puerta se abre en arco de medio punto, apoyada en pilastra y un cuarto de columna, con labores renacentistas a candelieri. El tímpano interior muestra el tema principal, pues aparece Don Pedro González de Mendoza arrodillado ante Santa Elena. El balcón central es de formas similares a los laterales, si bien más decorado. Sobre el frontón hay un clípeo vacío y los escudos de los Reyes Católicos, de Mendoza y de los Figueroa. El edificio remata en una saliente cornisa muy decorada con motivos renacentistas, y una balaustrada con seis pináculos decorados con bolas. Las fachadas laterales son más sobrias, con ventanales en el piso bajo y doble fila de balcones neoclásicos en los dos pisos superiores.
El zaguán de la entrada del Palacio de la Santa Cruz de Valladolid se cubre con bóveda sencilla de crucería decorada con ángeles tenantes de escudos similares a los conservados en el Aula Triste y en los rincones de la parte superior del primer cuerpo del patio, corresponden al escultor Alejo de Vahía. La escalera principal y algunas embocaduras de puertas fueron reformadas en el siglo XVIII al igual que la capilla que se abre al zaguán y en la que puede admirarse el Cristo de la Luz, depósito del Museo Nacional Colegio de San Gregorio, realizado por Gregorio Fernández en 1621 para una capilla del Monasterio de San Benito el Real.
El edificio alberga la Biblioteca que perteneció al Colegio del cardenal, acrecentada con fondos de la desamortización de Mendizábal a la que se accede a través de una puerta plateresca en la que se encuentran labrados relieves de Santos Doctores, originales también de Alejo de Vahía. La estantería salomónica de su interior fue ejecutada en 1705 por el ensamblador Alonso Manzano y está presidida por el retrato ecuestre del cardenal fundador, obra del vallisoletano Manuel Peti. El contenido de la biblioteca es de gran riqueza, destacando el ejemplar mozárabe del Beato de Valcabado, realizado por Oveco en el año 970. En cuanto a la anexa Hospedería del Colegio tiene planta cuadrada y su patio, en el centro, posee un severo diseño en sus dos cuerpos de galerías organizadas por pilares cuadrados y arcos de medio punto.
El Colegio ha sido reparado con frecuencia, ya Juan de Nates rehizo veinticuatro columnas del claustro en 1602. En el siglo XVIII se hacen reformas significativas como la de 1744 de Domingo de Ondátegui, y en 1754, el mismo junto a Juan de Sagarvinaga llevan a cabo varias obras. En 1764 Juan de Sagarvinaga hace un proyecto-informe, y ese mismo año Manuel Godoy inicia las reformas clasicistas del interior y fachadas. Ya en el XIX, durante la Guerra de la Independencia, el colegio fue cerrado a los estudiantes hasta 1816, momento en que Lord Wellington se hospedó en él. Luego sufrió otro cierre, volviendo a reabrirse en 1833, cuando ya reinaba Isabel II, bajo la regencia de María Cristina. En 1838 se cerró definitivamente.
Desde entonces ha servido para distintas funciones, como Museo de Bellas Artes, inaugurado oficialmente en 1842 y agregado a la Universidad en 1850. En 1858, la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción pasó a ocupar parte del Colegio. Luego lo ocupó la Comisión de Monumentos, el Museo Arqueológico (1876), la Escuela de Artes y Oficios Artísticos (instalada en la Hospedería), la Escuela de Música. Tras la Guerra Civil se trasladaron al edificio el Rectorado, los Seminarios de Arte, Arqueología, Historia, y varios de Derecho, además de diversas oficinas administrativas que le dieron la función administrativa y de gobierno de la Universidad de Valladolid que hoy sigue conservando. En 1955 el edificio fue declarado Monumento Histórico Artístico.
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